A 30 años de su ascenso a la presidencia y a seis años de su muerte, la popularidad de Ronald Reagan nunca ha sido mayor. Las librerías exhiben en sus estantes biografías del ex Presidente; en las universidades comienza una retahíla de conferencias sobre su política, y sus adeptos planean organizar fiestas en todo el país. Uno de cada tres ciudadanos estadounidenses califica a Reagan como un Presidente "históricamente sobresaliente". Entre los presidentes estadounidenses de la historia moderna, solo John F. Kennedy goza de mayor prestigio.
Nacido en 1911 en Tampico (estado de Illinois) como hijo de un vendedor de zapatos alcohólico, Reagan siempre buscó -y encontró- el camino hacia la cúspide: fue presidente del Senado Estudiantil, presidente de la asociación de actores de Hollywood, gobernador de California y, finalmente, Presidente de Estados Unidos.
Para llegar tan lejos tuvo que trabajar duramente. Su formación universitaria la financió con un empleo de lavador de platos: con sus reportajes deportivos para la radio alcanzó fama local; como actor de cine logró fama nacional. Cuando ya había entrado en los 50, decidió finalmente dedicarse a la política. Sin embargo, necesitó tres intentos para llegar a la Casa Blanca. Cuando se convirtió en Presidente, ya tenía 69 años, demasiado viejo a juicio de muchos. Ahora, nadie opinaría lo mismo.
Nunca se olvidará que este Presidente tan cercano al pueblo transmitió a sus conciudadanos un nuevo optimismo tras los desastres de la Guerra de Vietnam y el escándalo de Watergate. Y cómo contribuyó al hundimiento del imperio totalitario soviético. El discurso que pronunció en junio de 1987 frente a la Puerta de Brandeburgo en Berlín, en el que exigía la demolición del Muro, fue una jugada decisiva en la final de la Guerra Fría.
Para James Baker, quien fue jefe de los asesores de la Casa Blanca y secretario del Tesoro en el gobierno de Reagan, el balance de su presidencia es perfecto: "Habíamos recuperado el orgullo del país y teníamos paz. ¿Qué mas podríamos haber pedido?".
Incluso Barack Obama, para quien Reagan era la encarnación de las "oscuras maquinaciones" en la Casa Blanca, toma ahora como ejemplo a su predecesor. "Reagan reconoció el hambre de responsabilidad y cambio de los estadounidenses", escribió Obama en el periódico "USA Today". Recientemente, para inspirarse, el Presidente demócrata incluso llevó consigo durante las vacaciones una biografía de Reagan.
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