In English | Vivo cerca del corazón de una de las ciudades más grandes del país, en una típica casa a las afueras de la ciudad, pero con una diferencia respecto las otras parecidas en la misma calle.
La Audubon Society (Sociedad Audubon) ha declarado mi propiedad de medio acre como hábitat de aves.
Seguro, a nadie le molesta que mi patio esté ampliamente arbolado, con pinos maduros, robles y arces que contribuyen a que mi terreno se convierta en una comunidad de cardenales, palomas, petirrojos y muchas otras especies.
Pero no son sólo los árboles —mis vecinos también tienen muchos— los que atraen a muchísimas aves cada día, durante todo el año. Ellas vienen por todo lo demás, aquellas mismas cosas que constituyen las necesidades que cualquier humano necesita para sobrevivir: comida, agua y refugio.
Tenga suficiente de cada uno, en un ambiente libre de pesticidas que contenga plantas originarias, y si usted vive en Pensilvania, en el norte de Virginia o Portland, Oregón, su lugar puede ser candidato al reconocimiento de Audubon Society como un auténtico hábitat de aves. (Viene con una placa metálica para colocar delante del jardín, además de los derechos para presumir)
Si usted vive en otro lugar, no recibirá una placa, pero aún así, puede atraer aves, muchas, para disfrutar del panorama, sonido y actividad que brindan.
Comida
Semillas
Colocar semillas es el modo más sencillo para atraer aves. Para atraer la mayor cantidad de variedades, gaste un poco más en comprar semillas de girasol de aceite negro. No es su sabor lo que atrae a las bandadas en masa, “las aves no tienen sentido del gusto", explica Steven Saffier, coordinador de Audubon At Home (Audubon en casa), de Pensilvania, sino las delgadas cáscaras de los “aceites” altamente nutritivas que se pueden abrir por prácticamente cualquier pico. Las semillas de girasol a rayas son menos nutritivas, y sus cáscaras más gruesas son más difíciles de romper para los gorriones domésticos y los mirlos. Es un punto a tener en cuenta si quiere evitar estas aves dañinas —especie invasiva que se abalanza sobre las aves nativas, o aves agresivas que espantan a otras—.
El cártamo es favorito de los cardenales y lo comen las aves de pico grueso, los carboneros y las palomas; también tiene una cubierta gruesa. Saffier prefiere mezclar partes iguales de cártamo con girasol de aceite negro para espantar a las aves dañinas.
Las peores semillas, dice, son las “mezclas” económicas cuyos rellenos de baja calidad como mijo colorado y avena son rechazados por muchas aves. Asuma que los más caprichosos van a elegir la opción selecta (y escasa) de girasol en mezclas, y deje la mayor parte sin tocar y diseminada por el suelo.
Grasas y ficción
Las tortas de grasa de pella son un suplemento alimenticio bienvenido durante todo el año, especialmente, entre los pájaros carpinteros, los azules, carboneros y cardenales, que se vuelve crucial para todas las variedades durante el invierno. Fabricada con grasa dura (usualmente de la matanza de ganado vacuno y ovejas), mezclada con semillas, granos, nueces o comida, la grasa de pella proporciona un tipo de energía altamente concentrado que ayuda a las aves a desarrollar una capa protectora con aspecto graso durante el invierno que las ayuda a mantener el calor del cuerpo.

— National Geographic Creative/Getty Images
Otras fuentes alimenticias que atraen a las aves:
Trocitos de grasa vacuna remanente, cortados de pedacitos de carne; se venden usualmente por monedas o se tiran. Pregúntele a su carnicero o almacenero.
Corte manzanas, uvas o bayas en trocitos del tamaño de una semilla. Las aves no pueden masticar, pero tienen una excelente visión y son atraídos hacia los colores brillantes de estos alimentos que se parecen mucho a la fruta del acebo, el cornejo y otros árboles.
La manteca de maní es una fuente de grasa de valor en invierno, pero durante los meses más cálidos, se derrite si están al aire libre y se pone rancia rápidamente. Los maníes con o sin cáscara son mejores para los meses más cálidos.
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