In English | Aunque el jefe de Roxanne Aune sabe que su esposo de 59 años padece de la enfermedad de Alzheimer, él nunca sabrá el verdadero impacto que esta enfermedad tiene en su trabajo.
"Siento que no puedo decir que soy cuidadora porque sería una señal de alerta para mi jefe, que pensará 'Ah, de nuevo pasa algo con su esposo'", dice Aune, de 57 años de edad, residente en Minneapolis. "No me puedo dar el lujo de faltar, o de empezar de nuevo, por eso no hablo de esta parte de mi vida".
Vea también: Su nieto, el cuidador.

Roxanne Aune ha tenido dificultades en el trabajo desde que su esposo necesita asistencia. — Foto por Jose Mandojana
Aune, que es auditora en una compañía de seguros médicos, piensa que desde el diagnóstico de su esposo el año pasado, ha sufrido las consecuencias en su vida profesional. "Siento que no me toman en cuenta en los proyectos", dice ella.
Para muchos empleados, la disyuntiva de Aune entre el trabajo y el cuidado de un familiar se está convirtiendo en lo habitual. La angustia seguirá aumentando, por muchas razones: nuestros padres viven por más tiempo. Los empleados trabajan por más tiempo. Un mayor número de mujeres tienen empleo remunerado, y más hombres ayudan con la prestación de cuidados. Familias más pequeñas significan menos hermanos para ayudar a cuidar a mamá y papá. Los presupuestos del gobierno federal y los gobiernos estatales están rebajando los fondos para la prestación de cuidados. Las familias tienen menos interés en los costosos cuidados en instituciones y las estadías en los hospitales son más cortas.
El efecto de la avalancha de adultos mayores
También tomemos en cuenta los números: la mera magnitud de boomers y otros que necesitarán ayuda en el futuro garantiza una avalancha de adultos mayores que necesitarán cuidado. Según un informe del instituto MetLife Mature Market Institute de junio de 2011, el porcentaje de hijos adultos mayores de 50 años que cuidan a sus padres se ha triplicado desde 1994. El instituto Families and Work Institute informa que el 42% de trabajadores estadounidenses han tenido responsabilidades de prestación de cuidados de adultos mayores en los últimos cinco años y un 49% espera cuidar a un familiar o amistad mayor en los próximos cinco años. Además, un estudio recién publicado por AARP afirma que en cualquier momento dado en el 2009, 42,1 millones de cuidadores de familia estadounidenses estaban cuidando a un adulto con limitaciones, con unos 61,6 millones prestando cuidados en algún momento durante el año. El valor estimado de sus contribuciones no remuneradas alcanzó casi $450 mil millones en el 2009, $75 mil millones más que en el 2007.
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