
— Foto: Dave Lauridsen/Ilustración por Jon Valk
In English | El sueño de Marta Miranda, 57, soltera desde hace cinco años, es encontrar una casa para compartir con amigos, quizás cerca de una playa en Florida, en el sur de Italia o en la asequible Cuba — la patria de su familia — de volverse políticamente viable.
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"Tres o cuatro personas sería lo ideal; personas a las que quiero y con las que deseo celebrar la vida", afirma Miranda, presidenta y directora de la organización sin fines de lucro Centro para Mujeres y Familias de Louisville, Kentucky. Ella imagina una sala y cocina en común, con cuartos de baño y dormitorios separados y, tal vez, terrazas. Quizás, cabañas individuales alrededor de una casa de una sola planta.
"Amo mi privacidad, pero a la larga vamos a necesitarnos", señala. "Quiero una zona tropical ya que la nieve será dura para nuestros huesos".
Miranda es apegada a su familia y amigos, por lo que la casa soñada deberá tener un cuarto de invitados. Eventualmente, requerirán una habitación para quien los atienda.
"Si optas por una comunidad para jubilados, terminarás con desconocidos", dice. "Esa no es mi idea de pasarla bien".
Miranda es una planificadora y se pregunta cómo convertir el sueño en realidad. Algunos de sus amigos ya están interesados, y tienen muchas ideas. ¿Por dónde empezar?
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