
— Foto: Dave Lauridsen/Ilustración por Jon Valk
In English | Irma Almirall-Padamsee, 61, directora jubilada de asuntos multiculturales de la Samuel Johnson School of Graduate Management de Cornell University, pasa 40 horas al mes realizando trabajo voluntario con pacientes con cáncer. Habla con los pacientes nuevos e identifica a los que necesitan compañía. Está a cargo de la boutique que ofrece a los pacientes sostenes, pelucas y prótesis gratis. Al ser de familia puertorriqueña y hablar español fluido, también traduce una columna de salud para uno de los médicos.
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Esas experiencias la han hecho más cuidadosa con respecto a su propia salud. Se cuida del asma, de la presión arterial elevada y del colesterol, con medicamentos y dieta. Consulta a sus médicos con regularidad. Incluso, lleva en su cartera una lista de los medicamentos que toma.
Hace seis años, Almirall-Padamsee y su marido compraron un seguro de cuidados a largo plazo ya que no desean vivir en un hogar de cuidados especiales y sus dos hijos adultos viven lejos. La póliza les brinda cierta seguridad, pero ella se preocupa de no estar viendo el panorama completo de su vida después de los 65. ¿Hará la transición del seguro de Cornell a Medicare? ¿Necesitará un seguro complementario? ¿Cómo se acoplará su seguro de cuidados a largo plazo a su realidad? Y ¿qué otro seguro deberían tener disponible?
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