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9 cataratas que te dejarán sin aliento

Salto del Ángel, Iguazú, Victoria y otras maravillas naturales del mundo.

  • Foto: Robert Harding/Digital Vision/Getty Images

    1. Cataratas Victoria, Zimbabue y Zambia

    In English | Esta caída de agua, que genera una cortina de neblina de una milla de ancho, se encuentra sobre el río Zambezi, en el límite entre Zimbabue y Zambia. Localmente, se las conoce como Mosi-oa-Tunya (humo que truena). Cuando David Livingstone las vio por primera vez, en 1855, su majestuosidad lo inspiró para llamarlas Victoria en honor a la Reina Victoria. La mejor época para visitarlas es entre marzo y mayo, la temporada de lluvias.

    In English | Esta caída de agua, que genera una cortina de neblina de una milla de ancho, se encuentra sobre el río Zambezi, en el límite entre Zimbabue y Zambia. Localmente, se las conoce como Mosi-oa-Tunya (humo que truena). Cuando David Livingstone las vio por primera vez, en 1855, su majestuosidad lo inspiró para llamarlas Victoria en honor a la Reina Victoria. La mejor época para visitarlas es entre marzo y mayo, la temporada de lluvias.
    In English | Esta caída de agua, que genera una cortina de neblina de una milla de ancho, se encuentra sobre el río Zambezi, en el límite entre Zimbabue y Zambia. Localmente, se las conoce como Mosi-oa-Tunya (humo que truena). Cuando David Livingstone las vio por primera vez, en 1855, su majestuosidad lo inspiró para llamarlas Victoria en honor a la Reina Victoria. La mejor época para visitarlas es entre marzo y mayo, la temporada de lluvias.
    In English | Esta caída de agua, que genera una cortina de neblina de una milla de ancho, se encuentra sobre el río Zambezi, en el límite entre Zimbabue y Zambia. Localmente, se las conoce como Mosi-oa-Tunya (humo que truena). Cuando David Livingstone las vio por primera vez, en 1855, su majestuosidad lo inspiró para llamarlas Victoria en honor a la Reina Victoria. La mejor época para visitarlas es entre marzo y mayo, la temporada de lluvias.
    In English | Esta caída de agua, que genera una cortina de neblina de una milla de ancho, se encuentra sobre el río Zambezi, en el límite entre Zimbabue y Zambia. Localmente, se las conoce como Mosi-oa-Tunya (humo que truena). Cuando David Livingstone las vio por primera vez, en 1855, su majestuosidad lo inspiró para llamarlas Victoria en honor a la Reina Victoria. La mejor época para visitarlas es entre marzo y mayo, la temporada de lluvias.
    In English | Esta caída de agua, que genera una cortina de neblina de una milla de ancho, se encuentra sobre el río Zambezi, en el límite entre Zimbabue y Zambia. Localmente, se las conoce como Mosi-oa-Tunya (humo que truena). Cuando David Livingstone las vio por primera vez, en 1855, su majestuosidad lo inspiró para llamarlas Victoria en honor a la Reina Victoria. La mejor época para visitarlas es entre marzo y mayo, la temporada de lluvias.
    In English | Esta caída de agua, que genera una cortina de neblina de una milla de ancho, se encuentra sobre el río Zambezi, en el límite entre Zimbabue y Zambia. Localmente, se las conoce como Mosi-oa-Tunya (humo que truena). Cuando David Livingstone las vio por primera vez, en 1855, su majestuosidad lo inspiró para llamarlas Victoria en honor a la Reina Victoria. La mejor época para visitarlas es entre marzo y mayo, la temporada de lluvias.

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  • Fotos: Ian Gethings/Flickr RM/Getty Images

    2. Gullfoss, Islandia

    Resonando en el río Hvítá, las cataratas Gullfoss (Cataratas Doradas o Golden Falls) son las más famosas de Islandia y una de las más vigorosas de Europa. Visítalas en un día soleado y, justo por encima del nivel del agua, podrás apreciar las pequeñas nubes de niebla repletas de arcoíris. Aprovecha para visitar también la fuente termal de Geysir y sus campos de aguas burbujeantes.

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  • Foto: Ken Fisher/Stone Sub/Getty Images

    3. Cataratas del Salto del Ángel, Venezuela

    Situadas en Venezuela, las cataratas del Salto del Ángel —nombre que se le dio en honor al piloto estadounidense Jimmy Angel, quien las sobrevoló en 1937— vuelcan sus aguas, tras una caída libre de más de 3.000 pies, en el río Churum. El salto de agua más alto del mundo cae desde un “tepuy” (una meseta abrupta de cima plana y paredes verticales) rodeado de selva, en el Parque Nacional Canaima. No es fácil llegar hasta ella, pero se puede ir por aire o en una “curiara” (embarcación similar a una canoa).

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  • Foto: John Elk/Lonely Planet Images/Getty Images

    4. Cataratas de Yosemite, California

    Uno de los puntos destacados del Parque Nacional Yosemite, las cataratas de Yosemite presentan tres niveles: uno alto, que cae unos 1.430 pies; uno intermedio, con una caída de 675 pies; y uno bajo, de 320 pies. Un sendero de una milla de largo, fácil de recorrer, te llevará directamente a la base. Si te sientes con energía, puedes continuar por un sendero más riguroso, de 3 millas, hasta Columbia Rock, para apreciar las hermosas vistas del Valle de Yosemite.

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  • Foto: Shailesh Makwana/Flickr RF/Getty Images

    5. Cataratas Jog, India

    Ubicadas en el estado sudoccidental de Karnataka, estas cataratas presentan varios saltos, hasta totalizar una caída de 829 pies y formar el río Sharavathi. Son aun más impresionantes en la temporada de monzones, que se extiende de junio a septiembre, cuando las abundantes lluvias mojan el denso bosque. También se las puede visitar entre noviembre y febrero, época en la que el cielo es más claro y el clima más templado.

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  • Foto: Greg Vaughn/Design Pics/Corbis

    6. Cataratas de Waihilau, Hawái

    Ribetes de agua atraviesan el frondoso Valle Waimanu de la isla, donde caen las cataratas Waihilau a 2.600 pies. La mala noticia es que para llegar a ellas hay que caminar un complicado sendero de 9 millas de largo. Pero los que logren llegar al final del camino serán los testigos exclusivos del increíble panorama y su exuberante belleza natural.

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  • Foto: Mark Newman/Lonely Planet Images/Getty

    7. Cataratas del Iguazú, Argentina y Brasil

    Las majestuosas cataratas del Iguazú se encuentran en el límite entre Argentina y Brasil, a 90 minutos de vuelo desde Buenos Aires. Se trata de dos millas de cascadas ensordecedoras en medio de una húmeda selva subtropical. Podrás apreciar las cataratas desde un bote, desde el aire o a pie. Si eliges esta última opción, es mejor que lleves ropa de lluvia, ya que es muy intenso el rocío que genera el agua al caer.

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  • Foto: Istockphoto

    8. Cataratas de Plitvice, Croacia

    Noventa millas al sudoeste de Zagreb, las cataratas de Plitvice tienen su sitio de honor en un parque nacional que tiene 16 grandes lagos interconectados y un sinnúmero de lagos más pequeños. En medio de estas piscinas color turquesa están las cataratas, que se zambullen unos 230 pies sobre rocas calcáreas o calizas. Como están ubicadas en un bosque denso, se puede llegar a pie a las cataratas, a través de caminos. Se debe tener cuidado con los osos y jabalíes salvajes.

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  • Foto: Walter Huber/moodboard/Corbis

    9. Cascada de Langfoss, Noruega

    Acariciando la cara del acantilado en su acrobática caída al fiordo Akra, esta cascada de 2.000 pies de largo conocida como Cascada de Langfoss, se ve mejor en el verano, estación en la que el verde brillante de la vegetación marca un increíble contraste con la bruma blanca. Relájate a bordo del crucero que pasa por pequeñas granjas y gruesas montañas para llevarte hasta este sitio espectacular.

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  • Foto: Danita Delimont/Alamy
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