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Cómo emprender una segunda profesión

El trabajo de sus sueños puede cerrar con broche de oro su vida laboral.

Mujer con unas piedras para hacer masajes

Sage Sohier

Polly Cummings regresó a la escuela y se convirtió en masajista. Después convirtió su sótano en una habitación para terapias.

In English | Polly Cummings no descubrió el empleo perfecto para ella hasta los 56 años. Sin pensarlo mucho, había ocupado puestos en el campo de la publicidad y en el departamento de admisiones de escuelas privadas, pero siempre anheló hacer algo de más valor personal.

Por un tiempo, trabajó de voluntaria en el Dana Farber Cancer Center en Boston, entrevistando a pacientes respecto a la atención que recibían. Pero aún le parecía que en realidad no estaba ayudando a nadie.

Así que cuando se enteró de que el hospital lanzaría un nuevo programa de masajes en las manos para los pacientes, enseguida se ofreció para participar. Cuando descubrió que sus masajes podían calmar a los enfermos y hasta bajarles la presión arterial, se entusiasmó aún más.

“Sé que puedo ayudar a otras personas a sentirse mejor, y eso me hace sentirme mejor”, dijo Cummings, de 60 años, de Newton, quien volvió a la escuela para hacerse masajista terapéutica licenciada.

Cummings relató su trayecto vocacional en la primera cumbre de Nueva Inglaterra sobre segundas profesiones, copatrocinada por AARP. Tales profesiones pueden dar satisfacción personal y tener impacto social.

Ahora que más personas mayores disfrutan largos años de buena salud, muchos buscan trabajo que les satisfaga y ofrezca la oportunidad de afectar de manera positiva a su comunidad.

“Las personas mayores están buscando los trabajos ideales que siempre quisieron”, dijo Deborah Banda, directora estatal de Massachusetts de AARP. “Ven el trabajo en la madurez, no como una carga, sino como una gran oportunidad”.

Más de 5 millones de estadounidenses ya han emprendido una segunda profesión y el 70% de asalariados prevén desempeñar trabajo remunerado después de jubilarse, según encuestas nacionales.

Dado el mal estado de la economía, en que mantener un empleo es una hazaña, puede parecer insensato pensar en cambiar de profesión. Pero en ocho cortos años, el panorama laboral será muy diferente, dice Barry Bluestone, decano de la School of Public Policy and Urban Affairs (Facultad de Políticas Públicas y Asuntos Urbanos) de Northeastern University.

Dónde encontrar ayuda para iniciar una segunda profesión >>

A medida que los “boomers” (nacidos entre 1946 y 1964) envejecen y menos trabajadores jóvenes se suman al mercado laboral, para el 2018, “hasta 5 o 6 millones de puestos pueden necesitar quien los llene”, añade.

Entre los campos con mayor número de vacantes estarán los de la salud, la enseñanza y los servicios humanos, campos que pueden ofrecer trabajo gratificante.

Las personas mayores son “una reserva de talento para satisfacer necesidades humanas insatisfechas”, dijo Phyllis Segal, vicepresidenta de Civic Ventures, un comité de especialistas que hace investigaciones sobre los boomers y las metas sociales. “Constituyen un recurso demasiado valioso para desperdiciar”.

Civic Ventures ha lanzado el sitio web encore.com y otorgado subvenciones a 40 universidades, para que desarrollen programas de capacitación en segundas profesiones.

Puede ser difícil decidir cuál profesión seguir, pero se puede obtener ayuda. Discovering What’s Next (Descubrir lo que viene después), un grupo si fines de lucro en Newton, ofrece seminarios en que se aprende a usar el sitio web LinkedIn para crear una red de conexiones o conocer a consejeros especializados en la búsqueda de una nueva profesión.

Una manera de explorar posibilidades es ofreciéndose como voluntario en un nuevo ámbito o tomando clases en una universidad comunitaria, dice Carol Greenfield, fundadora de Discovering What’s Next.

El proceso de transición no es siempre rápido o fácil, pero puede resultar muy gratificante, de lo que da fe Polly Cummings, la nueva masajista terapéutica.

“Todos los aspectos de esto me agradan”, dice Cummings, quien sigue ofreciéndose de voluntaria en el centro Dana Farber y también trabaja en una consulta privada. “Me gusta levantarme por la mañana”.

Rochelle Sharpe es escritora por cuenta propia en Brookline, Massachusetts.

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