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El Caballero de la Salsa no baja el ritmo

Gilberto Santa Rosa lanza nuevo disco en medio de controversias y aplausos.

El cantante Gilberto Santa Rosa lleva a cabo una presentación en la Arena Seminole Hard Rock Live en Hollywood, CA

Foto: Sayre Berman/Corbis

Gilberto Santa Rosa durante su presentación en el Seminole Hard Rock Live Arena en Hollywood.

No es casualidad que casi todas las canciones en el nuevo disco de Gilberto Santa Rosa duren un promedio de cinco minutos. Al cantante puertorriqueño, que cumplió 50 años el pasado mes de agosto, le gusta tomarse su tiempo para generar ese swing salsero que conduce inevitablemente a la pista de baile. Los temas del álbum —que como título lleva simplemente el nombre Gilberto Santa Rosa— empiezan con elegancia y suavidad, como si su género de elección fuera el pop latino. Pero cuando la orquesta finalmente calienta motores, la salsa de Santa Rosa tiene el mismo vértigo que caracteriza a los grandes de la música afrocaribeña.

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Al igual que su compatriota Víctor Manuelle —hoy por hoy, los dos son los más conocidos de la salsa boricua— Santa Rosa busca encontrar en su música un término medio tan salomónico como resbaladizo. Por un lado, satisfacer a los conocedores de la salsa tradicional con el auténtico sabor de un Rubén Blades o un Cheo Feliciano. Al mismo tiempo, Santa Rosa le debe mucho a la salsa romántica, subgénero que encontró una inmensa aceptación comercial en los años 90 pero que es criticado por los puristas por haber diluido el sonido recio de la salsa bailable.

La nueva producción, una verdadera declaración de principios, salió hace pocas semanas. Sin embargo, varias críticas abiertamente negativas ya aparecieron en portales como iTunes y Amazon. A Santa Rosa lo acusan de desperdiciar su talento (que es un virtuoso del género no lo duda nadie) en la tal llamada "salsa monga", es decir, la salsa blanda, adulterada por el pop y las orquestaciones insípidas.

Son quejas injustificadas. Si uno escucha el disco con paciencia, los momentos fogosos aparecen, y la espera acrecienta su intensidad. Un conocido perfeccionista, Santa Rosa eligió los temas con cuidado, y para grabarlos se rodeó de los mejores músicos tropicales de la Isla del Encanto, además de un verdadero batallón de coristas. Las voces femeninas deslumbran en Quién te va a querer, uno de los mejores temas de salsa del año. Y los soneos de Santa Rosa son arrolladores en el tramo final de Como hay gente en la calle.

Siete de los 13 temas del disco son nuevos. Déjala bailar es, originalmente, una canción del brasileño Chico Buarque (Deixe a menina). En 1982, Soledad Bravo grabó una versión tropical de esta canción en español para el disco Caribe, bajo la dirección musical del gran Willie Colón. Y Derroche, composición del dominicano Manuel Jiménez, fue un éxito con la española Ana Belén.

El momento más ecléctico del disco aparece al final: La cremita fue grabada por Gilbertito junto a Guaco, legendario grupo tropical de Venezuela. La canción demuestra que Santa Rosa, más allá de ser El Caballero de la Salsa, es también un amante de toda la música latinoamericana. Finalmente, en El último bolero, se despacha un bolero a la antigua, como su ídolo, el puertorriqueño Tito Rodríguez, que interpretaba con igual aplomo baladas, guarachas e instrumentales.

Con sus últimos dos discos (Irrepetible y esta nueva producción) Santa Rosa ha alcanzado una envidiable madurez creativa. Será interesante seguir sus próximos pasos.

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