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Manuel Galbán nos dejó su último legado en 'Blue Cha Cha'

Guitarrista cubano falleció a los 80 años.

Apenas hace un año que Manuel Galbán, guitarrista cubano y miembro del Buena Vista Social Club, falleció en su casa de La Habana. Tenía 80 años. Antes de morir, Galbán logró terminar su último proyecto, un delicioso disco titulado Blue Cha Cha que grabó en colaboración con su hija, Magda Rosa Galbán.

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En junio, Concord Picante lanzó este nuevo disco al mercado, brindándonos la oportunidad de recordar a Galbán, celebrar su talento y deleitarnos con una de las grabaciones más simpáticas del año.

Blue Cha Cha es un disco como ningún otro: Es un compendio de recuerdos musicales, abanico de géneros y estilos. Sus temas son breves —dos o tres minutos cada uno— como si se tratara de un LP de la década de los 50. Son miniaturas delicadas, grabadas con evidente amor a los sonidos de todo el mundo.

Duele, por ejemplo, es una balada cristalina con la voz de la extraordinaria diva cubana Omara Portuondo. Batuca mezcla jazz con ritmos tropicales y el virtuosismo en la kora de Ballaké Sissoko, proveniente de Mali. Y mi tema favorito del disco, Tierno amanecer, es un instrumental con aroma a nostalgia y el bandoneón del argentino Marcelo Mercadante.

Nacido en 1931, Galbán se dio a conocer en la Cuba de los años 60 con Los Zafiros, maravilloso grupo que fusionó las armonías vocales del doo-wop estadounidense con la música cubana y los ritmos que hacían furor en el momento: la bossa nova y el rock’n’roll. El aporte de Galbán fue inmenso. El sonido de su guitarra, bañado en reverberación, era fresco y moderno; jamás perdió su vigencia.

Manuel Galban - Blue Cha Cha

Portada del disco Blue Cha Cha

Cuando se decidió a grabar Blue Cha Cha, Galbán quiso incluir un tema de Los Zafiros. La nueva versión de Bossa cubana, con la presencia del legendario trío vocal brasileño Trio Esperança, es una joya irresistible.

Aunque Galbán dejó Los Zafiros a principios de los 70, nunca abandonó la música. En 1998, el destino le dio un regalo maravilloso: Fue uno de los veteranos que participaron en el impredecible fenómeno musical del Buena Vista Social Club, reviviendo al son cubano y precipitando de nuevo al estrellato a artistas como Ibrahim Ferrer, Compay Segundo y Rubén González. Galbán participó activamente en el debut solista de Ferrer, dio la vuelta al mundo de gira con el Buena Vista y grabó con el guitarrista Ry Cooder el disco Mambo Sinuendo, que cosechó un Grammy.

Quizás por este historial tan variado, éste sea uno de los discos más eclécticos del año. Una pizca de son cubano, un toque de bossa nova, instrumentales atmosféricos y sólo un paso en falso: el blues que le da su nombre a la producción, con el vocalista Eric Bibb, el único momento convencional de todo el disco.

Acompañado por un DVD con un documental sobre la vida de Galbán, Blue Cha Cha es, más que nada, un triunfo simbólico de la música de antaño. La versatilidad estilística de Galbán es apabullante, permitiendo que su música no envejezca jamás. No todos los artistas logran semejante lujo: dejar este mundo con una obra que resume a la perfección la alegría contagiosa de toda una carrera.

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