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'For Greater Glory' trata la historia de México

Un pueblo se rebela contra un gobierno represivo.

In English  | For Greater Glory, un drama bélico sobre la revuelta contra el opresivo gobierno mexicano de los años 20, es tan ambicioso e intenso como los personajes que presenta. Francamente pensaba que ya no se hacía este tipo de cine, un amplio relato histórico, lleno de personajes que enfrentan sentimientos conflictivos, propios de las personas reales.

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Eva Longoria en una escena de la película For Greater Glory.

Foto cortesía de: Hana Matsumoto/ARC Entertainment

Eva Longoria (centro) en una escena de la película For Greater Glory.

Usted sabe, una película al estilo de Lawrence of Arabia (Lawrence de Arabia) y Patton.

Como lo hicieron esas películas, For Greater Glory (o Cristiada, como se titula en español) se pone de un lado en particular en la historia de esta guerra y no cede un ápice. No soy un conocedor de la historia mexicana (lo que me avergüenza y debiera avergonzar a todos los gringos). Es por eso que solo puedo fiarme de la palabra del director Dean Wright y del guionista Michael Love, cuando muestran cómo el presidente mexicano Plutarco Elías Calles (interpretado por un malicioso y sudoroso Rubén Blades) envía a sus federales por todo el país, a asesinar a los sacerdotes y masacrar a las mujeres y los niños con el propósito de eliminar la religión de la cultura nacional.

De todos modos, Calles se presenta como el perfecto villano de películas. Como su antítesis, Andy García interpreta a Enrique Velarde, un general jubilado y el héroe nacional que se encargó de organizar la resistencia de los llamados “cristeros” y convertirla en una fuerza de combate unificada.

García ofrece una actuación llena de matices y complicidad en el papel de Velarde, un ateo empedernido que al principio intenta ignorar la opresión que lo rodea. Pero los ataques contra la población civil se intensifican, y por fin se decide a tomar el mando tras las peticiones de su esposa (Eva Longoria, coprotagonista de Desperate Housewives [Mujeres desesperadas]). Así, después de presenciar el martirio brutal de sus compatriotas, comienza a reflexionar sobre por qué dan la vida estas personas... y de este modo se siembran las primeras semillas de fe en su alma. García, que se ve muy bien luciendo su sombrero de fieltro y fumando puros, interpreta con facilidad el personaje fuerte de Velarde. Y es más impresionante la calculada y convincente interpretación de García cuando su personaje Velarde lentamente se da cuenta de la posibilidad de que la vida tenga otro significado, más allá del cañón de una escopeta o de los vestidos finos con los cuales adorna a su esposa e hijas.

Siguiente: Drama humano en medio del combate.  »

El director Dean Wright, a cargo de su primer filme, ha copiado sabiamente a algunos de los maestros de las grandes películas. Coloca sus cámaras sobre techos y laderas lejanas para que el público logre entender cómo se desarrollan las estrategias de combate —una técnica que perfeccionó Akira Kurosawa, por supuesto utilizando cientos de actores extras, en su película clásica de guerra Ran—. Wright se concentra en capturar el drama humano en medio del humo y de la sangre de la batalla, siguiendo el ejemplo de Steven Spielberg en Saving Private Ryan (Salvar al soldado Ryan), y coloca a su protagonista en una travesía personal definida por las guerras que arrasan tanto fuera como dentro del alma —un viaje que recordará cualquier persona que haya quedado cautivada con Bridge on the River Kwai (El puente sobre el río Kwai) de David Lean, o Paths of Glory (Senderos de gloria) de Stanley Kubrick—.

Pero en esos 143 minutos de la película, seguía recordando a Lawrence of Arabia —y no fue hasta la mitad del filme que me di cuenta por qué—. ¡Por supuesto! El viejo y sabio sacerdote que vemos al principio de la película no es sino el propio Lawrence, Peter O’Toole. Cincuenta años después de aquel inolvidable debut, O’Toole sigue siendo un actor genial. Aquí, como el padre Christopher, ante un pelotón de fusilamiento, lo vemos firme ante la muerte, mostrando una devoción a su fe, pero y un miedo por sus feligreses, con su mirada hacia arriba como queriendo abarcar todo el ancho azul del cielo.

Por otro lado, For Greater Glory me recuerda un poco a una visita a una iglesia católica de la vieja guardia —uno de esos lugares oscuros, marcados por estatuas de yeso de sufridos santos, con heridas sangrientas a causa de su martirio—. La película se sumerge demasiado en la agonía de sus víctimas, en particular en el caso del muchacho cuyas vicisitudes tienen más en común con The Passion of the Christ (La pasión de Cristo) que con The Patriot (El patriota).

¿For Greater Glory pasará a ser una de las mejores películas clásicas del cine de guerra? Algo me dice que los cinéfilos de hoy tienen poca paciencia por las películas bélicas que no sean de extraterrestres o troles. Pero sirve para recordarnos que las películas pueden forjar indeleblemente nuestra perspectiva de la historia. Para bien o para mal, For Greater Glory en los años venideros será la versión aceptada de lo que se conoce en la actualidad como la guerra cristera de México. Nuestra única esperanza es que los cineastas hayan hecho lo correcto.

 

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