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'Perdido en tu piel'

Una novela con todos los ingredientes de una melodramática –pero entretenida– telenovela.

Portada del libro Perdido en tu piel por Rosana Ubanell

Foto: Cortesía Penguin Group

Portada del libro 'Perdido en tu piel', de Rosana Ubanell.

Antes de que las telenovelas lleguen a la televisión, existen en papel, como libretos o guiones. En algunos casos, como libros. Y eso es buena noticia para la escritora Rosana Ubanell, que ha escrito una novela a la talla y medida de los mejores culebrones.

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Su libro, Perdido en tu piel, es improbable, acaramelado, un tanto cursi y totalmente adictivo —exactamente como las mejores telenovelas. ¿Lo habrá escrito con esa intención? No lo sé, pero cuando lo leía, me imaginaba los escenarios. La pantalla dividida: Eva, una mujer madurita pero atractiva frente a la pantalla de su computadora en una linda casa suburbana en McLean, cerca de Washington, D.C. Del otro lado, Adán, por supuesto, un hombre también maduro y atractivo, un tanto canoso y panzón, sonriendo frente al teclado de su computadora en su casa en Los Ángeles, California.

¡Ah, las maravillas de la tecnología moderna! Lo mejor del libro de Ubanell es que juega expertamente con varias de las fantasías de nuestra vida actual: ¿Quién no ha soñado con encontrar un amor cibernético? ¿Quién no aspira a un encuentro romántico en Nueva York o en los montes perdidos de, por ejemplo, Costa Rica? ¿Quién no ha tratado de reconectarse con el novio de high school?

La novela se desarrolla más o menos así: muchachos jóvenes de diferentes clases sociales se enamoran en México. Se dejan de ver durante 30 años. A través de Facebook, Eva encuentra al amor de su vida. O, más bien, él la encuentra a ella. O se reencuentran los dos, porque ya se conocían —y muy bien conocidos. Para entonces, ella es periodista y él, que antes era el pobrete, es multimillonario. Se emparejan de nuevo a pesar de que los dos están casados y con hijos. Se cartean electrónica y constantemente. Mantienen una correspondencia subida de tono —este libro no es para mojigatos— y por fin se ven durante unos apasionados días en Nueva York, la ciudad donde todos los romances buenos empiezan o terminan.

Ella quiere más, pero él se resiste, no porque no la quiera, sino porque tiene otras prioridades. Ella lo deja y lo bloquea en Facebook. Vuelven. Y así van y vienen.

Pero como en Volver a morir, el libro anterior de Ubanell, en Perdido en tu piel hay un pasado que se resiste al olvido. También hay pasión de sobra, erotismo elevadísimo, un hijo abandonado, un romance de adolescentes, lecciones de periodismo, mansiones y mucho dinero, contrabando de armas, revoluciones y asesinatos, y hasta un tesoro de un galeón español.      

El chiste está en el cocinado de todos esos ingredientes. Ubanell, periodista española que ha vivido durante años en Estados Unidos, los cocina con bastante salsa y picante, poniendo en práctica su vasto conocimiento del periodismo, de ciudades estadounidenses y latinoamericanas, y hasta de España y su cocina.

Al final de Perdido en tu piel triunfa el amor, pero no la felicidad. Todo se esclarece, aunque nunca llegamos a saber el verdadero nombre de Adán, pero Eva tampoco, y lo prefiere así. Y he ahí la mejor de todas las fantasías que forman la base de este libro: el amor arrasador, infinito y anónimo.

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