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Qué nos dice la temporada de gripe en Australia sobre la nuestra

Las noticias del hemisferio sur son buenas, pero no tan buenas como para dejar de lado la vacuna contra la gripe

Mujer con una taza de té en la mano, termómetro en la boca y bufanda en su cuello

GETTY IMAGES

In English |  Si bien todavía podemos disfrutar de los cielos mayormente soleados y las cálidas temperaturas en nuestro país, en el hemisferio sur están en plena temporada de invierno —y de gripe—. Esa situación es estrechamente vigilada por equipos de científicos de Estados Unidos de organismos como los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).


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La temporada de gripe en Estados Unidos tiende a ser similar a la de Australia, dicen los expertos, tanto en la intensidad como en el tipo de cepas de virus que recorren las escuelas, las estaciones de trenes y los hogares de ancianos. Hasta ahora, las noticias que llegan de Australia son muy buenas.

"La temporada de gripe de este año, 2018, en Australia ha sido muy leve”, dice Kanta Subbarao, médica y viróloga en Melbourne y directora del Collaborating Center for Reference and Research on Influenza de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Parte del motivo, dice, es que ha predominado la cepa conocida como H1N1. "Esta es una gran diferencia con el año pasado, cuando tuvimos una temporada de gripe muy grave en la que predominó la cepa H3N2", observa. 

Lo mismo sucedió con nuestra temporada de gripe más reciente, en la que la cepa H3N2 —que tiende a ser más resistente a la vacuna contra la gripe— contribuyó a las 179 muertes infantiles relacionadas con la gripe y a una cantidad récord de hospitalizaciones, en su mayoría de personas mayores.

Pero si los expertos son optimistas en cuanto a las probabilidades de que no tengamos una temporada mala, su optimismo es moderado. La influenza, dicen, es notoriamente impredecible porque tiene tendencia a cambiar y mutar. De hecho, otra razón por la que los epidemiólogos siguen muy de cerca la temporada de gripe en muchas regiones —y comparten el resultado de los análisis de laboratorio de pacientes en sitios web clave que posee la Organización Mundial de la Salud en todo el mundo— es el temor de que una mutación de la gripe pudiera convertirse en algo contra lo cual no existen medios para luchar. "Las pandemias se generan cuando surge un virus completamente nuevo. Por eso es que estamos siempre atentos a cualquier cosa que sea completamente nueva y diferente de lo que ha circulado antes", explica Subbarao. "Porque entonces toda la población es susceptible al contagio".

La diseminación de un nuevo virus de la gripe en todo el mundo puede ser tan simple como que “una persona enferma se suba a un avión”, dice el Dr. William Schaffner, un especialista en enfermedades infecciosas en Vanderbilt University Medical Center y profesor de medicina preventiva y enfermedades infecciosas. "La influenza es una infección respiratoria. Cuando nos contagiamos de otra persona, literalmente inhalamos de ella la infección. Si alguien está a una distancia de entre tres y seis pies de nosotros, puede inhalar lo que exhalamos".

En el improbable caso de que una cepa de la gripe mute en forma peligrosa, el sistema de vigilancia mundial de la OMS —que ha evolucionado en los últimos 65 años— puede asistir también en la urgencia de crear una vacuna para combatirla, tal como lo hicieron organismos de la salud en todo el mundo en cuestión de semanas durante la pandemia de gripe porcina en el 2009.

Con mayor frecuencia, sin embargo, el sistema de seguimiento internacional se usa en forma más rutinaria para tareas como la formulación de la vacuna anual contra la gripe de un país, que cambia de acuerdo con las cepas que se considera serán más prominentes. Este trabajo, explican los expertos, incluye tanto toneladas de datos informativos como suposiciones fundamentadas.

Por ejemplo, la eficacia de la vacuna contra la gripe que se reporta a la OMS en todo el mundo les da a los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades una indicación de la manera en que una fórmula similar podría funcionar aquí, "si las cepas que circulan... siguen siendo iguales", dice un vocero de los CDC. Esa información ayuda al organismo a definir sus recomendaciones para la fórmula de la vacuna contra la gripe para ese año, la que también está basada en la eficacia que tuvo la vacuna el año anterior.

A partir de allí, el trabajo se vuelve muy local: depende de cada uno visitar al médico o ir a la farmacia para vacunarse, lo que se puede comenzar a hacer a fines de septiembre. Cada año, la gripe es causa de 200,000 hospitalizaciones extra y miles de muertes, dice Schaffner. Y aun en el caso en que la vacuna no evite que alguien contraiga gripe, puede minimizar la gravedad de la enfermedad y ayudar a evitar la hospitalización. “Si bien con la vacuna no podemos prevenir la influenza en todas las personas, podemos hacer que las probabilidades se inclinen a nuestro favor”, dice Schaffner.

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