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¿Qué es el abismo fiscal?

Sepa la definición de este y de otros seis términos del debate presupuestario.

In English | Ahora que quedaron atrás las elecciones, la comidilla en Washington es el llamado "fiscal cliff" (abismo fiscal). Cuando lea los titulares o vea las noticias, quizá se pregunte qué quiere decir exactamente este término. Y cuando empiece a poner atención, es probable que se tropiece con más jerga de Washington y se vea tentado a apagar el noticiero o cambiar de canal.

¡No lo haga! Esto es algo importante, algo en que tiene que fijarse. A medida que el Congreso debate sobre cómo equilibrar el presupuesto federal, quedan dos grandes interrogantes: se debe subir los impuestos (y cómo) y qué recortes hacer en los gastos.

Vea también: ¿Cuál es el futuro de Medicare?

Entre los posibles objetivos en los que se harán recortes están Medicare, el Seguro Social, las prestaciones que reciben los veteranos, y prácticamente todos los demás programas federales. Para entender con más claridad, consulte esta “página de referencias” con las definiciones de los términos que escuchará con más frecuencia.

1. EL ABISMO FISCAL*

En efecto, la imagen que se hace uno es un poco exagerada, pero esto es lo que va a suceder: los legisladores y el presidente Obama intentarán resolver nuevamente el hecho—preocupante, por cierto—de que nuestro país gasta mucho más dinero de lo que tiene en sus arcas. Si no llegan a un acuerdo, a partir del 1.º  de enero entrarán en vigor importantes aumentos en los impuestos. El 2 de enero se llevarán a cabo grandes recortes de gastos federales.

(¿La razón? Recordará que el año pasado el Congreso no pudo llegar a un acuerdo, así que hizo lo que siempre hace en tales circunstancias; aplazó la decisión, pero fijó un plazo —un día para el “juicio final”— para verse  obligado a consagrar un acuerdo más adelante. Ahí es donde estamos ahora).

Tío Sam colgando de una cornisa - Lo que usted debe saber sobre el abismo fiscal.

Foto: istockphoto

Washington pelea para que no caigamos en el abismo fiscal.

Prácticamente todos en Washington coinciden en que hay que hacer algo para proteger el bienestar de nuestra economía, pero ¿qué, concretamente? Esa es la pregunta de los $500 mil millones.

*Otros expertos se refieren al “abismo fiscal” como cuesta o pendiente fiscal, crisis fiscal e incluso "bomba de austeridad".

2. LOS RECORTES DE IMPUESTOS DE LA ERA BUSH

En el 2001, y de nuevo en el 2003, el entonces presidente George W. Bush logró que el Congreso recortara los impuestos de todos los estadounidenses.

Sin embargo, una de las condiciones que impusieron a la medida era que expiraran los recortes a finales del 2010. Sin embargo, por varias razones, el Congreso extendió los recortes dos años más, una decisión que nos recae día de hoy.

La cuestión es: ¿Se deben extender de nuevo los recortes? ¿Para todo el mundo? ¿Solamente para los adinerados o también para las personas que gozan de ingresos medianos? No hay consenso en ninguno de estos puntos.

3. EL IMPUESTO ALTERNATIVO MÍNIMO

Se conoce como el “AMT”, por sus siglas en inglés. Imagínelo como una suerte de sistema impositivo paralelo, cuyo fin es asegurar que todos —especialmente los ricos— paguen lo que les corresponde.

En el código fiscal normal, se permiten varias exenciones, deducciones, créditos y otros ajustes, a veces conocidos como “vacíos legales” (o loopholes en inglés).

En el código fiscal alternativo, hay muy pocos. Usted puede comparar lo que pagaría con el código normal y con el AMT, entonces verá que paga la cifra más alta, o sea más ingresos para el Tío Sam.

Siguiente: El “doc fix” y otra terminología de la deuda. »

4. EL "DOC FIX" DE MEDICARE

Básicamente se trata del juego de quien es el más “gallina”, en que los legisladores se abalanzan al precipicio para ver cuál de los dos bandos se acobarda y frena primero. En los últimos 10 años, los pagos a los médicos han enfrentado drásticos recortes a causa de una complicada fórmula que impone un límite al gasto de Medicare.

Pero cada vez que estaban cerca los recortes, se quejaban los médicos. Los legisladores, entonces, procedían a suspender los recortes en un ritual anual apodado el “doc fix”  (o a favor de los médicos). Todos están de acuerdo en que sería mejor una solución permanente, pero ahí exactamente es donde termina la armonía.

Un tema importante en cuanto a la deuda es la cantidad que se gasta en Medicare, que representa casi el 13 % del presupuesto federal.

5. EL ÍNDICE DE PRECIOS AL CONSUMIDOR (IPC)

El IPC es una fórmula que registra cómo el precio de los artículos necesarios (como, por ejemplo, los alimentos) cambia con el tiempo. Se utiliza para hacer ajustes proporcionales al aumento del costo de vida en programas como el Seguro Social, Medicare y los cupones de alimentos.

Una versión de esto, es el llamado “chained CPI” (IPC encadenado). Esta fómula, mide el costo de vida de otra manera, que presupone que cuando sube el precio de algún artículo, el público normalmente se conforma con sustitutos más baratos. (Si el precio de la carne de res sube, por ejemplo, la gente comprará más pollo y menos carne de res).

En resumidas cuentas: El aumento de beneficios debido al aumento en el costo de vida serían más bajos con el “IPC encadenado” que con el IPC tradicional. Es así que, según la fórmula que se utilice, podría cambiar considerablemente la cantidad de lo pagos de su Seguro Social y del Medicare.

6. TREGUA FISCAL DE LOS IMPUESTOS SOBRE LOS SUELDOS

Fundamentalmente se refiere al recorte de impuestos que recibimos en el 2009, cuando se redujo lo que contribuíamos al Seguro Social de 6,2  a 4,2 %. La idea era poner, repentinamente, dinero en el bolsillo de los empleados, para que de esta manera estimulen la economía haciendo compras.

El problema radica en que la medida exigía que el gobierno aportara las contribuciones al fondo del Seguro Social que dejaban de hacer los trabajadores. Un trampa, ya que los fondos cambian de mano, de modo que no se los puede seguir con la vista.

7. EL TOPE DE LA DEUDA PÚBLICA

Con la aprobación del Congreso, el gobierno federal puede pedir dinero prestado para pagar los programas que quiere el pueblo. Pero lo que puede pedir prestado el Tío Sam tiene un límite, que se conoce como el tope de la deuda pública (o “debt ceiling”).

A medida que ha ido creciendo la deuda pública, nos hemos chocado contra este “techo”, pero siempre hemos encontrado la manera de elevarlo. (¿Recuerda la costumbre de aplazar las decisiones difíciles?)

Estamos a punto de llegar al tope nuevamente, y si no elevamos ese tope (o reducimos la cantidad de dinero que gastamos), podríamos acabar —¡no!— lanzándonos al abismo fiscal.

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