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Enfrentamiento por el límite de la deuda

El Seguro Social y Medicare en la mesa de debate.

El presidente Barack Obama, el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, de Ohio (I), y el presidente del Senado Harry Reid, de Nevada (D), se reúnen con líderes del Congreso en la Sala de Gabinete de la Casa Blanca en Washington, Jueves, 07 de julio 2011, para discutir la la deuda.

Foto: Pablo Martinez Monsivais/AP

De izq. a der.: El representante Republicano John Boehner, el presidente Barack Obama y el senador Demócrata Harry Reid, durante las negociaciones sobre el presupuesto en Washington, DC.

In English | Una nueva convocatoria a los líderes republicanos y demócratas hizo ayer el presidente Barack Obama, para tratar de llegar a un acuerdo bipartidista que permita reducir el déficit y subir el tope de endeudamiento, que llega a $14,29 billones (millones de millones), antes que venza el plazo el próximo 2 de agosto.

Este llamado se da luego del plan del "Grupo de los Seis," propuesto por tres senadores republicanos y tres demócratas, que pareciera abrir una vía hacia un acuerdo en medio de un tenso enfrentamiento sobre el déficit de la nación, a solo días del tope máximo. El Mandatario recibirá primero a los demócratas en la Cámara de Representantes y Senado; luego al presidente de los representantes, el republicano John Boehner, y al líder de la mayoría republicana en esa Cámara, Eric Cantor.

Pero la realidad es que, bien lleguen a un acuerdo o no, los estadounidenses mayores enfrentarán cambios.

Vea también: Las guerras fiscales de Washington: Qué significan para usted.

“Nos preocupa que la última propuesta del “Grupo de los Seis” pueda afectar seriamente a los beneficios del Seguro Social y Medicare como parte de un acuerdo para pagar las deudas de la nación”, declaró la vicepresidenta ejecutiva de AARP Nancy LeaMond “Por ejemplo, más de un quinto de los ahorros inmediatos tendientes a la reducción del déficit delineados en la propuesta de ayer provendrán de recortes en los beneficios del Seguro Social”, explicó LeaMond.

Entre tanto, los republicanos de la Cámara de Representantes afirman que fueron a Washington con el mandato de reducir los gastos excesivos del gobierno federal y no elevarán el límite de la deuda si no se realizan recortes de gastos significativos. Obama le dijo recientemente a CBS News que sin un aumento del límite de la deuda no puede prometer que el gobierno federal pueda enviar los cheques del Seguro Social el 3 de agosto.

Los grupos de adultos mayores han criticado a Obama por esta amenaza. "A pesar de que puede haber desacuerdo sobre las diferentes políticas, no debería haber discrepancias en cuanto a que sería irresponsable e inmoral suspender el pago de los beneficios del Seguro Social a los adultos mayores que trabajaron y aportaron durante toda su vida para ganar sus beneficios," afirmó LeaMond.

Presidente de la Cámara John Boehner (R-OH) (I) y el presidente Barack Obama esperan antes de una reunión en la Sala del Gabinete de la Casa Blanca julio 10 de 2011 en Washington, DC.

Foto: Brendan Smialowski / Getty Images

El congresista John Boehner, y el presidente Barack Obama en Washington DC.

Si se llega a un acuerdo integral, posiblemente se recorte el Seguro Social y los programas de Medicare. Si las negociaciones siguen estancadas y la nación no puede pagar sus gastos, el incumplimiento por parte del gobierno federal podría derrumbar los precios de las acciones y bonos y afectar las carteras de los adultos mayores que viven de esos activos. Y, aún cuando el Congreso acepte y aumente el límite máximo de la deuda sin resolver los importantes problemas fiscales, esos problemas se agravarán.

"Cualquiera de las medidas que se tomen implicará cambios significativos para las personas de 50 años o más en su relación con el gobierno federal," dice Michael Franc, vicepresidente de estudios gubernamentales de la Heritage Foundation. "La relación va a modificarse, ya sea por la acción del presidente y del Congreso o por su inacción."

Si no toman ninguna medida, el Seguro Social y Medicare seguirán su camino hacia los problemas financieros en el largo plazo, afirma Franc, mientras los costos del cuidado de la salud aumentan y los boomers se jubilan.

La apremiante amenaza de la suspensión de pagos

Pero, mientras las tensas conversaciones entre Obama y los líderes del Congreso se repiten todas las tardes, la creciente amenaza de la suspensión de pagos concentra la atención.

El Bipartisan Policy Center recientemente publicó un estudio que demostró que en agosto el gobierno federal espera recaudar $56 en ingresos por cada $100 que debe.

"Las cuentas están por vencer. Y algunas no podrán pagarse," dice Chad Stone, economista principal del Center on Budget and Policy Priorities (Centro de Prioridades de Presupuesto y Políticas Públicas). "Definitivamente estamos jugando con fuego."

Alrededor de un tercio de los beneficiarios del Seguro Social dependen de esos cheques del gobierno porque representan todos o casi todos sus ingresos, dice el director de política legislativa de AARP David Certner.

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El Departamento del Tesoro de Obama deberá decidir a quién le paga. El hecho de no pagar los cheques del Seguro Social dejaría a los adultos mayores necesitados abandonados y provocaría una tormenta política. No pagarles a los empleados públicos ni a las tropas militares conlleva sus propios riesgos. Y no pagarle a los tenedores de bonos titulares de la deuda de la nación podría tener efectos de mayor trascendencia en la economía.

Si los inversores ven a los bonos como una inversión más riesgosa después de la suspensión de pagos, demandarán tasas de interés más altas. Esto provocará que el gobierno federal deba pagar intereses adicionales y también aumentarán las tasas para las compras de viviendas y para los consumidores que tienen que pagar cuotas de tarjetas de crédito.

La agencia de calificación crediticia Moody's Investors Service dijo el miércoles que ya está evaluando si debe bajar la calificación crediticia impecable de los bonos del gobierno.

La idea de la suspensión de pagos ha provocado una fisura dentro del Partido Republicano. La candidata presidencial Michele Bachmann de Minnesota dijo esta semana que a ella no le parecía peligroso no aumentar el límite máximo de la deuda y acusó a la Casa Blanca de utilizar tácticas de amedrentamiento.

Pero el secretario de prensa de la Casa Blanca, Jay Carney, dijo el miércoles que "no podemos jugar el juego de la gallina con la plena fe y crédito del gobierno de Estados Unidos."

¿Hay alguna salida a esta encrucijada?

El líder del bloque republicano del Senado, Mitch McConnell esta semana presentó una propuesta que le permitiría a Obama aumentar el límite máximo de la deuda hasta la próxima elección sin la aprobación explícita del Congreso. Ese plan, que estaba recibiendo apoyo de ambos partidos en el Senado, evitaría la suspensión de pagos y trasladaría el riesgo político de elevar el límite de la deuda a Obama.

Obama estableció como plazo máximo de negociación el 22 de julio para llegar a un acuerdo sobre el inmenso déficit, a pesar de que el plan de McConnell fue un indicio claro de que muchos legisladores creen que no será posible llegar a un acuerdo.

Los republicanos han presionado mucho para que se realicen importantes recortes de gastos sin aumentar las tasas impositivas y los conservadores decidieron no moverse de esa posición. Los demócratas han manifestado que asumirán el compromiso y recortarán programas como el Seguro Social y Medicare, pero únicamente si también se aprueban mayores ingresos impositivos.

La idea preeminente para recortar el gasto del Seguro Social es alterar la forma en que se calculan los aumentos en el costo de vida.

Certner se reunió el jueves con los directivos de AARP de todo el país tratando de presionar al Congreso para que no toquen al Seguro Social ni a Medicare mientras resuelven el problema del déficit.

"El Seguro Social es un programa que se financia en forma independiente. No provoca el déficit. No deberíamos realizar recortes al Seguro Social para tratar de solucionar el déficit en una parte del presupuesto no relacionada con el Seguro Social", afirma Certner.

Pero Stone dice que existe un acuerdo generalizado de que la medición de la inflación utilizada por el gobierno federal para calcular los ajustes en el costo de vida exagera la inflación. El nuevo método, denominado índice de precios al consumidor "de ponderaciones encadenadas" tendrá en cuenta que las personas toman decisiones distintas cuando los precios aumentan. La nueva fórmula probablemente también se aplique a las pensiones de la administración pública y de los militares como así también a las categorías del impuesto sobre la renta y a las excepciones y deducciones estándar, afirma Stone. Esto generaría pensiones más bajas e impuestos más altos.

El impacto del cambio comenzará de a poco. En el primer año, el jubilado promedio recibirá un cheque con $43 menos en comparación con el sistema anterior. A medida que los jubilados envejecen, el impacto acumulado podría significar hasta un 10% menos cuando una persona cumpla 90 años.

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Opciones para Medicare

Probablemente el programa Medicare sufrirá los cambios más importantes si se llega a un acuerdo respecto de la deuda. Los republicanos quieren entregar subsidios a los adultos mayores para comprar seguros privados, en lugar de un beneficio garantizado de Medicare como ofrece el programa actual. Los demócratas se oponen a esta idea, pero Obama aceptó considerar otros recortes en el programa Medicare.

Certner dice que se están analizando aumentos de las primas y copagos más altos para Medicare. Los negociadores también están analizando cambios en el seguro medigap, que protege a los jubilados de los costos de bolsillo porque los críticos dicen que desalienta a los pacientes de limitar sus gastos médicos.

Y algunos legisladores comenzaron a conversar sobre el aumento de la edad de elegibilidad de Medicare. Stone afirma que esto podría afectar seriamente a las personas que están por jubilarse y que durante años no han tenido seguro de salud, ya que deberían posponer la atención médica necesaria hasta cumplir 65 años y reunir los requisitos para Medicare. "Ya hay muchos adultos mayores menores de 65 años y de ingresos moderados que están luchando y posponiendo cosas."

Certner dice que está preocupado por las propuestas de recortes al programa Medicaid, que paga muchos de los cuidados a largo plazo de la nación. Dice que estos programas son importantes para los adultos mayores que necesitan ayuda como atención domiciliaria y servicios comunitarios.

Respecto de Medicare y Medicaid, cuanto más grande sea el acuerdo presupuestario final, mayores posibilidades tendrán de sufrir recortes, afirma Certner.

Pero Alan Viard, investigador residente en el American Enterprise Institute (Instituto Estadounidense de la Empresa) dice que el hecho de no llegar a un acuerdo podría ser muy costoso a largo plazo. El programa del Seguro Social no podrá pagar sus beneficios a partir del 2036 y Medicare estará en déficit a partir del 2024, en virtud del programa actual. Los economistas temen que la deuda de la nación sea tan alta como un porcentaje de la economía.

"Tenemos un gigantesco desequilibrio fiscal a largo plazo en este país. Cuanto antes lo solucionemos mejor," dice Viard. "A medida que pasan los años, el déficit es mayor y más difícil de solucionar. Los aumentos impositivos deberán ser mayores. Los recortes de gastos deberán ser mayores. Sería una pena alejarnos de lo que podría ser una oportunidad para lograr un acuerdo bipartidario.

Tamara Lytle es una escritora independiente en Washington, D.C., y ha cubierto los temas políticos y del gobierno durante más de 20 años.

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