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Lecciones del pasado para las inversiones en el 2019 Skip to content
 

Lecciones que podemos aprender del pasado reciente sobre invertir en el 2019 y más allá

Aunque es imposible predecir el mercado, de todos modos, puedes aprender de él.

Placa señalética de la calle Wall cerca a la sede de New York Stock Exchange.

YUEN MAN CHEUNG / ALAMY STOCK PHOTO

In English | El mercado alcista más largo de la historia sucedió en el 2018. El 20 de septiembre, las acciones estadounidenses subieron un 11.2%, incluidos los dividendos, según un fondo indexado general como el Vanguard Total Stock Market ETF (VTI). Parecía certero que las acciones estadounidenses seguirían su curso hacia un décimo año consecutivo de ganancias y de volatilidad relativamente baja.


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Pero, como a menudo lo hace, el mercado nos engañó. Las acciones comenzaron a desplomarse en el cuarto trimestre, y Santa nos dejó una pila de carbón en lugar de un calcetín navideño lleno de golosinas.

Las acciones estadounidenses devolvieron esas ganancias y terminaron el año con una baja del 5.2%, y las acciones internacionales perdieron un 14.4%, según el fondo Vanguard Total International Stock ETF (VXUS). Los bonos, evitados por muchos, recuperaron la mayoría de sus pérdidas y cerraron el año con una baja de solo el 0.1%, según el fondo Vanguard Total Bond Market ETF (BND).

El optimismo ha disminuido, y la ansiedad lo ha remplazado. Antes de entrar en pánico, considera estas lecciones que el mercado nos acaba de enseñar.  

1. El 2018 fue un año normal.

El mercado raras veces sube con poca volatilidad. Más bien, lo inusual fue el período de nueve meses y medio del mercado en alza con poca volatilidad. De hecho, el 2018 fue en realidad un tanto estable en comparación con el 2008. Tendemos a examinar el pasado reciente para predecir el futuro y descontar lo que pasó hace una década o más. Las acciones son volátiles.

2. Casi nadie predijo el descenso de Santa Claus; más bien, esperaban una recuperación.

Casi nadie predecirá el próximo mercado alcista o bajista tampoco. Tomemos como ejemplo este artículo sobre las predicciones de los principales estrategas de Wall Street, que de manera unánime se sentían optimistas con respecto a las últimas seis semanas del 2018. Sin duda, estaban completamente equivocados, y sospecho que también lo estarán al hacer un pronóstico preciso del 2019. Mi pronóstico probabilístico no es convincente desde el punto de vista emocional, pero creo que es más útil para comprender los aspectos positivos y negativos en contexto de lo que podría representar para tu jubilación.

3. No te deshagas de las acciones internacionales, aunque hayan tenido muy malos resultados.

De hecho, han tenido malos resultados durante la última década, excepto en el 2017. Sin embargo, dieron muy buenos resultados —sin duda alguna— entre el 2002 y el 2007. Yo no invierto únicamente en compañías en mi estado (Colorado), ya que no tendría diversificación. Invertir de manera global es simplemente otra manera de diversificar.

4. Tu compromiso de comprar a precios bajos (reequilibrio) será mucho más difícil ahora, después de una baja.

Casi todos nosotros reconocemos intelectualmente que es mejor comprar acciones después de una baja y vender después de un alza; es más difícil aceptarlo emocionalmente. Como alguien comprometido con mantener mi asignación de inversiones objetivo, comprendo el torbellino de ansiedad que esto puede representar. El trabajo de Daniel Kahneman, ganador de un premio Nobel, en lo que se conoce como la teoría prospectiva indica que nos duele el doble perder dinero que el placer que nos produce generar la misma cantidad de dinero. Por lo tanto, subestimamos lo difícil que será comprar acciones cuando se desplomen.

5. Asegúrate de que puedas soportar una situación peor que la del pasado reciente.

Es una baja, aunque apenas llegue al territorio de un mercado “bajista” según algunos índices. Hasta ahora, los principales índices de las acciones solo torearon a una baja del 20%, el índice de mayor aceptación de un mercado bajista. El mercado bursátil estadounidense en total perdió más del 55% durante el último mercado bajista más importante. No me malinterpreten: puede volver a suceder. Es mejor armar una cartera que sea compatible con tus necesidades y que puedas reequilibrar ahora. Es por eso que muchas personas consideran mi cartera, como se expusiera anteriormente, conservadora. 

6. Los bonos de alta calidad son estables en comparación con las acciones.

Cuando las acciones se desplomen, querrás tener algunos bonos estables en tu cartera para que actúen como amortiguadores.

7. Las acciones de dividendos "seguros” no son seguras.

Esta lección la aprendimos hace años con General Motors y Eastman Kodak. La primera, una de las compañías más valiosas del planeta, eliminó todos sus dividendos en el 2018 a medida que las acciones seguían desplomándose. Aprendimos, una vez más, que no debemos apostarle demasiado a una sola compañía.

8. Las inversiones populares, por lo general, pasan de moda.

Bitcoin fue una de las inversiones más populares del 2017. En el 2018, perdió casi el 74% de su valor cuando bajó de $14,156.40 por moneda a $3,742.70.

9. Invertir es simple, pero no es tan fácil.

Y la razón por la que no es fácil es porque la lógica y las emociones están en una lucha constante por el control de nuestra respuesta ante los cambios del mercado. Por ejemplo, compré acciones al cierre del 24 de diciembre para volver a mi asignación de inversiones objetivo, luego de que mis acciones perdieran valor. Aunque mi regla de reequilibrio es simple, lógica y eficaz, no estaba del todo contento con el hecho de que compraba acciones a precios más bajos. No lo estaba porque me dolía. Si las acciones bajan más, tendré que hacerlo de nuevo, lo que dolerá mucho más.    

Cuando se trata de invertir y saber cómo se comportará el mercado, cito al economista John Kenneth Galbraith: “Hay dos tipos de analistas: los que no saben y los que no saben que no saben”. Tener en cuenta las lecciones mencionadas anteriormente no permitirán conocer con certeza el futuro, pero podría mejorar las probabilidades de un futuro financiero más gratificante.

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