
— Foto: Dave Lauridsen/Ilustración por Jon Valk
In English | La planificadora financiera Mary Ann Kellam, 56, tiene sus asuntos financieros en orden para cuando se jubile, pero la experiencia vivida durante los últimos días de su padre y madre la hace preguntarse
si se podrá decir lo mismo de su propia planificación legal.
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Con sus cinco hermanas, ayudó a su mamá a luchar contra la enfermedad de Alzheimer. Su padre murió de forma más repentina a los 89 años. La familia, de ancestros españoles, es unida, pero en ese tiempo aprendió que una simple declaración de los últimos deseos y un testamento no son suficientes.
Kellam cuida de su salud y de su mente —resuelve crucigramas y hace joyería para mantener la agudeza mental—. Ha completado un testamento y desea preparar directivas anticipadas para decisiones médicas. Tal vez, como aquellos que eligen la ropa en la mañana pensando que más tarde podrían ser vistos en una sala de emergencias, le gustaría tener la tranquilidad de saber que todos sus documentos legales están en orden. Quisiera contar con una lista de documentos que hagan las cosas más fáciles hacia el final, no sólo para ella, sino también para su marido y para su único hijo.
Sus cinco hermanas dicen que la ayudarán en la vejez, pero hay una diferencia de 18 años entre ellas, y sólo una de las hermanas es más joven.
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