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19 maneras de prepararte para la entrevista

Destaca el valor y la pasión que aportarás al lugar de trabajo.

Hombre vestido de corbata en una silla y listo para una entrevista de trabajo

Istock

Si te preparas adecuadamente para una entrevista laboral, tendrás más confianza en tus posibilidades.

In English | Pocas actividades en la vida son más estresantes que una entrevista laboral. Te encuentras solo, el centro de atención, como si estuvieras en un escenario con personas desconocidas que te hacen mil preguntas para determinar si eres el mejor candidato para un puesto que —¿quién sabe?— pudiera encaminarte hacia un trabajo que te encantará.

"Las entrevistas son entrevistas: dan miedo, nos intimidan y tenemos mucho en juego", dice John Tarnoff, consejero profesional radicado en Los Ángeles. Pueden volverse aún más desconcertantes si estás cambiando de empleo a finales de tu carrera y no te han entrevistado en 10 o 20 años.

Así que a continuación te brindo una guía para sobresalir en las entrevistas.

Investiga al futuro empleador. Comienza por su sitio web. La página "Quiénes somos" (About) normalmente te informará acerca de su historia, misión y empleados. Lee la página de las noticias o los comunicados de prensa. También échale un vistazo a las páginas de la empresa en LinkedIn y Facebook, y síguela en Twitter.

Por supuesto, no confíes exclusivamente en lo que el empleador dice sobre sí mismo. Haz una búsqueda en internet y crea alertas de Google para recibir noticias sobre la empresa. Lee las discusiones para ponerte al día sobre lo que las personas conectadas a este lugar de trabajo están diciendo.

Verifica si tienes una conexión interna en tu red profesional de LinkedIn. Si alguien en tu red trabaja, o trabajaba, para la organización, comunícate con esa persona para averiguar más y posiblemente obtener los datos de contacto de las personas en el departamento al que esperas unirte.

Investiga a los entrevistadores. A través de las páginas de LinkedIn y los resultados de una búsqueda en Google puedes conocer ciertos antecedentes personales sobre ellos. Es cierto, los empleadores contratan según las habilidades de los candidatos, pero también desean tener una conexión contigo. Averigua dónde estudiaron y trabajaron.

Refresca la fe en ti mismo. Ya comprendes a la organización. Ahora, compréndete a ti mismo. Si tienes tiempo sin trabajar, podrías estar subestimando tu propio valor. Toma tiempo para reflexionar sobre tus mejores momentos y las circunstancias en las que te destacas. Solicítales a las personas en las que confías que te recuerden todas esas habilidades y el talento que has perfeccionado con los años. Pídeles que nombren dos o tres cosas que haces verdaderamente bien.

Practica tu argumento de ventas. Acostúmbrate a contestar las preguntas de las entrevistas. Probablemente incluyan "Cuénteme sobre usted", "¿Cuáles son sus fortalezas y debilidades?" y "¿Por qué sería usted un buen candidato para este puesto?", dice Jayne Mattson, vicepresidenta principal de Keystone Associates, una empresa con sede en Boston que se especializa en la consultoría de carreras profesionales. Necesitarás "proporcionar ejemplos concretos de tu trabajo. Esto demostrará el valor que aportarás a la organización", dice Mattson.

Haz una lista de puntos que deseas comunicar y luego practica cómo sacarlos a relucir si el entrevistador no te pregunta sobre ellos.

Si tienes un amigo que también está en busca de empleo, entrevístense el uno al otro. Considera grabar la sesión de práctica en tu teléfono celular para revisar y modificar ligeramente tus respuestas y presentación.

Piensa en preguntas que puedas hacer sobre la organización. Preguntas meditadas aumentan tus propios conocimientos sobre la organización, pero también pueden indicarle tu formalidad al entrevistador. Pero cerciórate de que las respuestas no se encuentren en, digamos, el sitio web del empleador. Darás la impresión que no te preparaste bien para la entrevista.

No olvides alimentarte. El día de la entrevista, comienza con un desayuno alto en proteínas. Evita los alimentos azucarados o almidonados que tienden a provocar un rápido subidón de azúcar. Toma agua, pero no mucha. Si sueles sentirte mejor después de ejercitarte, sigue tu rutina normal.

Vístete a la moda. Evita lucir como si acabaras de salir de una máquina del tiempo de los años 1980 o 1990. Asegura que tu traje, calzado, peinado y gafas, si las usas, estén a la moda. Vístete de acuerdo con tu edad, pero mantén un estilo moderno.

Aunque el código de vestimenta sea "informal pero profesional" o todos los empleados se vistan en pantalones vaqueros y zapatos deportivos, lleva puesta ropa más formal. Pule tus zapatos.

No llegues tarde. Llega de 10 a 15 minutos antes de la entrevista. Si llegas justo antes de la hora acordada, se notará en tu mirada sobresaltada, apariencia apurada y apretón de manos húmedas.

Apaga el teléfono celular. Esto podría parecer obvio, pero muchas personas no lo hacen.

Levántate la moral justo antes de la entrevista. Mientras esperas, respira profunda y lentamente. Repasa tus ventajas. No olvides que estás aquí para averiguar si el lugar se adapta bien a tus necesidades; no solo se trata de venderte como un buen candidato para la organización.

Comienza la entrevista al llegar. Saluda a la recepcionista con el mismo respeto que le demostrarás al entrevistador. Absorbe el ambiente. Te dará pistas para saber si este es un lugar donde deseas trabajar.

Sé coloquial. Acércate al entrevistador con un firme apretón de manos con una sola mano. Comienza la conversación como lo harías con alguien que acabas de conocer en una recepción. En esos momentos iniciales puedes compenetrarte con el entrevistador.

Mantén el ambiente relajado, pero no trates temas personales: no reveles detalles sobre la persona que encontraste a través de tu búsqueda en internet. Es aceptable comentar sobre las fotografías que se encuentren colgadas en la pared o sobre los accesorios de escritorio. Podrías encontrar un vínculo en común si, por ejemplo, tienes como mascota a un labrador y la persona tiene expuesta una fotografía de un perro de la misma raza.

Ofrece tu currículo antes de sentarte. Esto lo convertirá en un recurso interactivo, un tema de conversación.

Déjate guiar por el entrevistador. Sincroniza tu ritmo con el del entrevistador. Deja que marque la pauta y no intentes fijar la agenda.

Contesta concisamente; no divagues. Actúa de manera segura y tranquila. Deseas mostrar que eres una persona decisiva, organizada y de buen juicio. Pausa antes de contestar cada pregunta —hasta repítela si fuese necesario— para así tener el tiempo necesario para dar una respuesta mesurada. No te adelantes pensando en lo que deseas decir sobre ti mismo.

Demuestra tu pasión. Por supuesto, no des brincos desde tu silla, pero no dudes en expresar tus sentimientos acerca del trabajo y por qué eres un buen candidato de manera firme y enérgica.

Préstale atención al lenguaje corporal. Siéntate derecho. Mantén el contacto visual. Una mirada clara y directa representa franqueza y sinceridad. Pero no fijes la mirada. Necesitas levantar o apartar la vista cada cierto tiempo mientras consideras algún punto o cambias de enfoque. Cuando el entrevistador comience a contestar una de tus preguntas, inclínate levemente hacia delante para mostrar interés.

Si deseas resaltar un punto, hacer un gesto con la mano funciona bien. Pero la mayoría del tiempo mantén las manos juntas con los pulgares por encima, tranquilas sobre tus piernas o los brazos de la silla. Evita las costumbres nerviosas tales como pasarte la mano por el cuello o jugar con un bolígrafo o tu pulsera.

Sé sensible hacia los entrevistadores más jóvenes. No cuentes anécdotas sobre cómo eran antes las cosas. Interactúa de la misma manera en que lo harías con una persona de tu misma generación.

No demores en hacer un seguimiento. Dale las gracias al entrevistador por correo electrónico dentro de una hora, desde tu teléfono inteligente. Y envía una nota de agradecimiento escrita a mano ese mismo día. Tarnoff recomienda tener la tarjeta con el sello postal en el bolsillo o tu bolsa lista para enviar. Le causarás una buena impresión al entrevistador. "Podría no conseguirte el empleo", dice él, "pero demuestra tu atención y carácter".

Entonces, ¡relájate! "Sea que ganes o pierdas, independientemente de lo importante que sea para ti conseguir este puesto, hasta de vida o muerte, básicamente está fuera de tu control", señala Tarnoff. Lo importante es que has hecho tu mejor esfuerzo.

Kerry Hannon se especializa en segundas carreras y es autora galardonada.  Su libro más reciente es Getting the Job You Want After 50 for Dummies (Cómo conseguir el empleo que deseas después de los 50 años para Dummies). También ha escrito Love Your Job: The New Rules for Career Happiness  (Ama tu trabajo: las nuevas reglas para la felicidad laboral) y Great Jobs for Everyone 50+: Finding Work That Keeps You Happy and Healthy… and Pays the Bills (Excelentes empleos para todas las personas de 50 años o más: cómo encontrar un trabajo que te mantenga contento y saludable... y capaz de pagar las cuentas). Descubre más de Kerry en Kerryhannon.com.

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