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¿A qué se debe el furor que causó ‘Despacito’?

Lo que pudiera parecer una sorpresa, no lo es.

El cantautor boricua Luis Fonsi en concierto

Beata Zawrzel/NurPhoto via Getty Images

Luis Fonsi pasa por un gran momento de su carrera como el creador del éxito internacional, 'Despacito'.

Cuando llegue el tan esperado momento y los presentadores comiencen a entregar las estatuillas durante la 60a. edición del premio Grammy, es muy posible que “Despacito” continúe arrasando con sus tres nominaciones. Más allá de ser un fenómeno global y el video más visto de la historia, la canción de Luis Fonsi y Erika Ender acaba de cosechar cuatro premios en el Latin Grammy del pasado noviembre, incluyendo prestigiosas categorías como Grabación y Canción del Año, y ahora igual compite en los Premios Grammy por Grabación y Canción del Año, además de mejor Pop Dúo.

Si llegara a llevarse Canción del Año, sería solo la segunda composición con letra en un idioma extranjero (o sea, no en inglés) desde que ganara “Nel Blu Dipinto Di Blu (Volare)” en 1959.

“Despacito” pareció tomarnos a todos por sorpresa, como si la música latina hubiera estado escondida, al acecho, y de repente se abalanzó sobre el mainstream estadounidense. En realidad, su consagración era predecible. Funciona como un espejo, reflejando con claridad hasta qué punto la cultura popular de este país —que a su vez acapara la atención de todo el mundo— está cada vez más influenciada por creadores latinoamericanos.

En los años 50 fue el mambo cubano que deliró a los bailarines de Estados Unidos, Europa y Asia. En los 60 la cadenciosa bossa nova surgió de Brasil para inspirar a mil imitadores. La explosión salsera de Nueva York en los 70 se hizo sentir en géneros ajenos, mientras que canciones como “La Bamba”, “Macarena” y “Aserejé” cada cual en su momento crearon modas difíciles de olvidar.

Más allá de sus atributos obvios —un estribillo pegajoso, la suave picardía de su letra— “Despacito” conquistó la imaginación del planeta tierra en el 2017 porque reúne tres importantes vertientes: es un tema de pop latino con la estética punzante a nivel de producción que domina las listas de popularidad en inglés y la influencia del reggaetón, un género que hoy por hoy forma parte ineludible del ADN sonoro latinoamericano.

Luis Fonsi y Erika Ender recibiendo el Latin Grammy a la canción del año

Gustavo Caballero/Getty Images for LARAS

Luis Fonsi y Erika Ender compusieron la canción que tomó al mundo entero, 'Despacito', ganadora de cuatro premios Latin Grammy.

Hay, además, algo matemático, o infalible, en su capacidad de convertirse en la canción más adictiva del momento. Si la música popular se basa en una sabia combinación de lo predecible con lo inesperado, “Despacito” lleva ese arte a un nivel de perfección casi maquiavélico. La voz de Luis Fonsi es natural, ligeramente anodina, como las inflexiones de un viejo amigo que es parte de nuestras vidas desde hace años. Y el ritmo de reggaetón, acompañado por el rapeo de Daddy Yankee, es algo que hemos escuchado infinidad de veces desde el momento en que el mismo Yankee sacudió las aguas de la música latina con “Gasolina”, en el 2004. Los elementos en sí son conocidos. Es su combinación en particular que nos resulta novedosa y llamativa.

Además, Fonsi ha sabido imprimir en “Despacito” esa alegría interna caribeña en general y puertorriqueña en particular que nos pone a todos a bailar espontáneamente. El tema es notorio por ser adoptado con igual algarabía por gente de todas las edades.

Que Fonsi es un creador de canciones que sabe rodearse de hábiles compositores y productores ya se sabía desde el 2008, cuando su disco Palabras del silencio marcó nuevas pautas en el campo de la balada romántica. El hecho de que “Despacito” sea, principalmente, tema de su propia autoría, subraya su potencial para conocer nuevos éxitos en el futuro. Sin ir más lejos, su nueva canción post-“Despacito” —“Échame la culpa”, dueto con la joven estrella estadounidense Demi Lovato— es otro éxito internacional, basado en un ritmo que también se inspira sutilmente en el reggaetón.

Lo que pasó con “Despacito” el año pasado —y sigue pasando, porque el tema lejos está de ser olvidado— no es sino un resumen de nuestro presente cultural en Estados Unidos. El crecimiento de artistas que vivencian la sensibilidad de este país sin olvidar las valiosas raíces de las patrias de sus padres seguirá generando canciones que representan ambos mundos, los dos idiomas. “Despacito” significa el triunfo del multiculturalismo que ya es moneda corriente. Más allá del gusto subjetivo de cada uno, es una razón para que todos los latinos estemos orgullosos de nuestra sensibilidad.

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