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Marriage Story: la mejor película de divorcio desde 'Kramer vs. Kramer'

Scarlett Johansson, Adam Driver y Laura Dern coquetean con los Óscar en una obra maestra divertida y desgarradora.

Clasificación: R (restringida)

Duración: 2 horas y 29 minutos

Elenco: Scarlett Johansson, Adam Driver, Laura Dern, Alan Alda, Merritt Wever

Director: Noah Baumbach

In English | Desde que Noah Baumbach ganó una nominación para el Óscar y los máximos premios Sundance por guion y dirección por The Squid and the Whale del 2005 —inspirada en el divorcio de sus padres, el novelista Jonathan Baumbach y Georgia Brown, crítica de cine de Village Voice— su trabajo ha sido prometedor.

Ahora, a los 50, ha llegado a destino. Su Marriage Story, una obra maestra basada libremente en su propio divorcio de la actriz Jennifer Jason Leigh hace seis años, es la mejor película de divorcio desde A Separation, si no desde Kramer vs. Kramer (a la cual refleja).

Scarlett Johansson brinda su mejor actuación en años como Nicole, la hija de una estrella de cine que ganó fama descubriéndose y cubriéndose el torso en una comedia juvenil y luego siguió a su marido, Charlie (Adam Driver), hasta Nueva York donde trabajó en sus extravagantes obras, lo que enfrió su alguna vez candente carrera. (Leigh, de 57 años, hija del fallecido actor Vic Morrow, se disparó a la fama cuando su personaje perdió la virginidad en Fast Times at Ridgemont High, de 1982, y ha trabajado en las extravagantes películas Margot at the Wedding y Greenberg, de Baumbach).

Ahora Nicole y el pequeño hijo de la pareja están nuevamente en Hollywood con la madre (Julie Hagerty, la peculiar estrella de Airplane!, de 64 años) y la inquieta hermana de Nicole (la maravillosa Merritt Wever, de Nurse Jackie, a quien debes ver en Unbelievable en Netflix), porque Nicole consiguió un importante papel en televisión. "¡Somos una familia neoyorquina!”, protesta Charlie, quien está invirtiendo el dinero de su subvención MacArthur Genius en su primera obra en Broadway. Pero alquila una vivienda en California para no perder la custodia con la separación. Cuando padre e hijo sobrellevan un deprimente Halloween en el que recogen dulces en auto, la sátira de L.A. vs. NYC es un marcado reflejo de Annie Hall.


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La película captura mágicamente la profunda conexión de la pareja —su terapista conyugal exige que cada uno escriba una lista de las cosas que hicieron que se enamorara del otro— y esboza diestramente cómo se descarrilló. En la película de Baumbach sobre el divorcio de sus padres, el papá es el malo. En esta película más madura, ambos tienen defectos y son comprensivos, y ninguno disfruta de la perspectiva de una guerra en los tribunales; ¿ese dinero de MacArthur debería ir a la compañía de actores o a la exmujer?

Y entonces, el nivel aumenta. Alan Alda, de 83 años, Laura Dern, de 52, y Ray Liotta, de 64, sacuden la película con energía madura en su representación de los abogados que les aconsejan convertir en un arma el más mínimo comportamiento inadecuado de cada cónyuge y presentar eventos inocentes bajo una luz siniestra para ganarse al juez. Liotta aporta la amenaza genial de Goodfellas al personaje del tiburón que cobra $25,000 por un asesinato judicial. Alda es más genial como el abogado con una oficina atestada de gatos y un pesimismo filosófico y sereno que no es muy alentador. Pero quien realmente sobresale es Dern, como la abogada de Nicole. Liotta y Alda tienen una actitud de "a quién le importa" hacia el divorcio; en la oficina de Liotta hay un almohadón con las palabras "Come, bebe y vuélvete a casar" bordadas. El personaje de Dern es cálidamente compasivo, cínicamente despiadado y también amargamente feminista. Su sarcástica aria sobre cómo las mujeres no obtienen un resultado justo cuando la lucha se traslada a la opinión judicial es el monólogo más fuerte de la película y un imán de premios.

Pero la película estará engalanada con varios honores. Probablemente Baumbach reciba nominaciones para el Óscar por mejor película, mejor director y mejor guion; y Dern, Johansson y Driver también son sólidos candidatos. Son pocas las películas que superan la calificación positiva de 97% que recibió Marriage Story en Rotten Tomatoes; entre ellas se cuenta Lady Bird, nominada para cinco premios Óscar en el 2018 (99%), dirigida por Greta Gerwig, compañera de Baumbach y madre de su segundo hijo.

La clave de Marriage Story es que no es una tragedia ni una comedia: es ambas y ninguna. Un pedazo de vida intenso y aparentemente espontáneo que está calculado con suma destreza y colmado de referencias cinematográficas que no tienes que notar conscientemente para que te emocionen. Hasta es un musical en parte. En una reunión familiar, Nicole y su familia interpretan el tema “You Could Drive a Person Crazy” de Stephen Sondheim, que transmite la ambigüedad del amor y el cálido abrazo de la familia que la aleja del mundo de Charlie y la lleva nuevamente a Los Ángeles. Solo en un bar de karaoke, Charlie también entona con fuerza otra canción de Sondheim:

Somebody need me too much.

Somebody know me too well.

Somebody pull me up short,

And put me through hell,

And give me support,

For being alive.

Make me alive.

Marriage Story es una gran película porque te hacer reír, llorar y sentirte más vivo.

El crítico de AARP Tim Appelo trabajó como editor de entretenimiento de Amazon y crítico de The Nation, Hollywood Reporter, EW, People, MTV, LA Weekly, New York Times y Los Angeles Times.

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