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La cuenta de ahorro para gastos médicos y la seguridad en la jubilación

Pocas personas en Estados Unidos aprovechan este programa. Conoce 4 razones por las que deberías hacerlo.

Monedas apiladas y botella de pastillas - Cuentas de ahorro para gastos de la salud

Una cuenta de ahorro para gastos médicos podría ayudar a planificar los gastos de salud en la jubilación. — Istock

In English |  Las cuentas de ahorro para gastos médicos (HSA, Health Savings Accounts), que te permiten ahorrar para gastos de salud presentes y futuros sin pagar impuestos, cumplieron 10 años este año.

Sin embargo, una década después de ser presentadas en el 2004, son relativamente pocas las personas en Estados Unidos que sacan provecho de ellas.

Sólo el 20% de quienes cumplen los requisitos para ello tienen una cuenta HSA, según el Employee Benefits Research Institute (EBRI, Instituto de Investigación de Beneficios para Empleados), con sede en Washington. Aquellos que no tienen una HSA se están perdiendo algunas ventajas financieras claves, en especial los adultos mayores, que pueden ahorrar $1,000 o más en contribuciones adicionales para ayudar a planificar gastos médicos en la jubilación.

Mira también: Resuelve tus inquietudes con nuestro segmento de Preguntas y Respuestas del Seguro Social.

Es un hecho que las HSA no son para todos, especialmente para los trabajadores de bajos ingresos que padecen enfermedades crónicas y cuyos empleadores contribuyen poco o nada a sus cuentas. Es muy poco probable que estos trabajadores ahorren dinero en la HSA y aprovechen todos sus beneficios fiscales.

Para los demás, a continuación conocerán cuatro maneras en las que una HSA puede ayudarlos a tener una jubilación más segura:

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Reduce tus impuestos

Entre los principales beneficios de las HSA se encuentran las ventajas impositivas, según Paul Fronstin, director del Health Research & Education Program (programa de investigación y educación de salud) del EBRI.

Para las personas de 50 años o más, es probable que sus gastos de bolsillo en salud aumenten en la medida que lo haga su edad. Y es aquí donde la HSA permite tremendos ahorros, cortesía del Tío Sam.

“Desde el punto de vista impositivo, una HSA es lo mejor que hay porque tiene una triple ventaja fiscal”, sostiene Fronstin. “El dinero entra libre de impuestos, se acumula libre de impuestos y sale libre de impuestos”, si es extraído para cubrir gastos médicos calificados.

“Eso es mejor que un plan 401(k) o incluso que una Roth IRA”, dice Fronstin, notando que con esas dos cuentas “en algún lugar del circuito pagas impuestos, ya sea cuando realizas la contribución o cuando tomas la distribución”.

En el 2014, los titulares de HSA pudieron elegir ahorrar hasta $3,300, en el caso de un individuo solo, y $6,550 para el caso de una familia. En el 2015, los límites de ahorro ascienden a $3,350 para individuos solos y $6,650 para familias.

Los titulares de HSA mayores de 55 años pueden ahorrar $1,000 adicionales. De modo que un matrimonio en el que ambos cónyuges tengan 55 años o más, y cada uno tenga su propia cuenta HSA, podría haber ahorrado hasta $8,600 en el 2014 y podría llegar a ahorrar $8,700 en el 2015.

Por lo general, estas contribuciones a cuentas HSA son completamente deducibles de impuestos de tu ingreso bruto, lo que disminuirá tus impuestos federales sobre los ingresos.

Beneficios financieros potenciales de tu empleador

Una HSA puede llevar a algunas buenas ventajas en el trabajo.

“Los empleadores siguen agregando planes HSA e incentivos que apuntan al bienestar del empleado”, sostiene Fronstin. En algunos casos, están intentando atar ambos beneficios, agrega.

A modo de ejemplo, supón que te sometes a un control biométrico. Como parte de la revisión, podrían evaluar tu índice de masa corporal, o podrían medir tu presión arterial o colesterol. A cambio de la adopción de estas medidas de salud por parte del empleado, que suelen prevenir problemas médicos futuros, “tu empleador podría aumentar su contribución a una HSA o reducir tus primas de salud”, comenta Fronstin.

Guarda dinero para tu atención en residencias geriátricas y otros gastos

Según los expertos, planificar los gastos de salud es casi imposible, porque hay muchísimas variables en juego.

Por ejemplo: ¿Cuánto tiempo vivirás? ¿Cuándo, exactamente, te jubilarás? ¿Tienes cobertura complementaria? De ser así, ¿cuánto cuesta?

“Podemos hacer gráficos y correr simulaciones Monte Carlo y todo”, dice Victoria Fillet, planificadora financiera certificada de Blueprint Financial Planning LLC, de Hoboken, Nueva Jersey. “Pero el de salud es un gasto que no podemos predecir con precisión. Simplemente, no podemos evaluar la salud futura de una persona”. Es por eso que el cuidado de la salud es la mayor incógnita en el futuro, especialmente para quienes no poseen seguro de salud a largo plazo, señala.

Para ayudar con ello, AARP tiene una calculadora de costos de cuidado de la salud (en inglés) que estima algunos de estos gastos sobre la base de tu situación particular.

Es importante abrir una HSA lo antes posible. “Una vez que resultes elegible para el Seguro Social, o cuando te inscribas en Medicare a los 65 años, dejarás de reunir los requisitos exigidos para tener una HSA”, explica Fillet.

Los consumidores listos querrán “acumular” activos en una HSA y usarlos más adelante para cubrir su atención en una residencia geriátrica u otros gastos relacionados con la salud. Fillet dice que hay muchas formas de usar el dinero de una HSA, como, por ejemplo, para pagar las primas de Medicare, tratamientos oncológicos, cuidados odontológicos, de la vista, exámenes médicos, hospitalizaciones que no estén cubiertas y mucho más. “Más allá de que goces o no de buena salud, no imagino nada que pudiera hacer que no vayas a necesitar usar ese dinero en algún momento en el futuro”.

Si utilizas el dinero de una HSA antes de los 65 años con fines no médicos, deberás pagar una multa impositiva del 20%. Después de los 65 años, los fondos HSA no empleados para cubrir gastos médicos podrán ser retirados, tributando como ingreso ordinario.

La HSA puede proteger tus ahorros para la jubilación

Numerosos estudios muestran que los boomers no están ahorrando lo suficiente para la jubilación. La HSA ofrece una manera de ayudar allí también.

“Tal vez no puedas depositar fondos en una cuenta personal de jubilación de las denominadas Roth IRA si no estás ganando mucho dinero”, dice Fillet. “Pero con una HSA, se trata de un beneficio jubilatorio sin límites de ingresos. Eso es algo verdaderamente muy importante”.

Más allá de las ventajas fiscales y demás beneficios de las HSA, también se presentan algunas desventajas.

Para poder depositar dinero en una HSA tienes que estar en un plan con un deducible elevado. Este año, el deducible anual mínimo es de $1,300 para individuos solos y $2,600 para familias. Los planes calificados adquiridos en uno de los nuevos intercambios de seguros de salud son elegibles. Pero es importante considerar si un deducible anual elevado es financieramente factible para tu presupuesto.

Además, para sacar provecho de una HSA “tienes que pagar tus gastos de bolsillo después de impuestos, a fin de maximizar el saldo de esa cuenta en el futuro”, dice Fronstin.

Otra desventaja es que las HSA pueden ser potencialmente disuasivas para ciertas personas que reciben mucha atención médica, según Ron Pollack, director ejecutivo de Families USA, un grupo de defensa de derechos del ciudadano.

“Para alguien con una buena cantidad de recursos y un ingreso alto, una HSA podría ser útil”, expresa Pollack. “Pero las personas con ingresos modestos suelen abstenerse de recibir atención cuando la necesitan, debido a los elevados deducibles de las HSA, o porque tendrá implicancias de bolsillo que no pueden afrontar”.

Por ejemplo, las personas de ingresos modestos con cuentas HSA “a menudo dejarán de comprar un medicamento que les recetaron, no verán a un médico o partirán las píldoras por la mitad, y harán otras cosas que pueden perjudicar su salud”, dice Pollack.

“Por eso, siempre decimos: ‘No mires solo las primas. Mira el paquete completo y lo que vas a pagar de tu propio bolsillo’”, señala.

Comprueba si eres elegible

Tienes que cumplir cuatro requisitos de elegibilidad para acceder a una HSA: tienes que tener un plan de salud con deducible alto; no puedes estar inscrito en Medicare; no puedes ser dependiente de nadie y no puedes tener otra cobertura de salud.

“A medida que avances en la vida, probablemente el seguro será más oneroso en el nivel individual, y tendrás más gastos de bolsillo en cuidado de la salud”, agrega Fillet, la planificadora financiera.

“Por eso le sugiero a la gente que abra una HSA cuando pueda costearla, y que luego contribuya tanto como pueda sin incomodarse hasta la edad de 65 años, porque si vive hasta los 95, sus gastos de salud durante esos 30 años serán mayores que lo que fueron durante los últimos 30 años”.

Lynnette Khalfani-Cox, The Money Coach(R), es experta en finanzas personales, personalidad de radio y televisión y colaboradora habitual de AARP. Puedes seguirla en Twitter y en Facebook.

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