In English | Blanca Vázquez, profesora del Hunter College del City University of New York, recuerda haber estado de vacaciones en Grecia a finales de la década de 1980 y que la presentaran como puertorriqueña de Nueva York. La reacción fue inmediata, relata la también activista, cuyo trabajo se enfoca en temas latinos y puertorriqueños: “Ah, ¿puertorriqueña? ¡Amor sin barreras! ¡Cuchillos!”
Esta reacción, sostiene, era típica de las personas cuyo único acercamiento a la cultura de Puerto Rico había sido la película ganadora del premio de la Academia, de 1961, que se basó en el musical de 1957. “Amor sin barreras fue la manera en que los puertorriqueños fuimos presentados al mundo”, señala Vázquez. Irónicamente, “la mayoría de los puertorriqueños nunca vieron el musical –añade–. No teníamos dinero para ir al teatro. Vimos la película. Y muchos de los que la vieron y que no eran puertorriqueños nunca antes habían conocido a un puertorriqueño”.
De todos modos, muchos puertorriqueños amaron la película, por el sólo hecho de que los tenía como protagonistas de la historia. “Mi familia y amigos pensaron: ‘qué bien, una película que tiene personajes puertorriqueños’”, cuenta Angelo Falcón, de 57 años, presidente del National Institute for Latino Policy, institución sin fines de lucro. “Después de los movimientos por los derechos civiles y del movimiento por Puerto Rico (entre la década de los 60 a la década de los 80), fue que recién lo analizamos y pensamos: ‘Por Dios, nos hace quedar como si todos fuéramos parte de una pandilla’”.
Una nueva producción bilingüe de Amor sin barreras, que llegará a Broadway esta primavera, podría profundizar esta percepción. Escrita y dirigida por Arthur Laurents, libretista original, esta nueva producción apunta a lograr un retrato más realista de la Nueva York de los años 50, e incluye diálogos en español y una visión exacta sobre los Sharks y los Jets.












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