'Learning to Drive', el volante como metáfora

Ben Kingsley y Patricia Clarkson nos dan una lección de vida.

DIRECTOR: Isabel Coixet
GUIÓN: Sarah Kernochan
ELENCO: Patricia Clarkson, Ben Kingsley, Jake Weber, Sarita Choudhury, Grace Gummer, Daniela Lavender, Samantha Bee, John Hodgman
DURACIÓN: 90 minutos

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LEARNING TO DRIVE

Patricia Clarkson y Ben Kingsley y en una escena de 'Learning To Drive'. — Linda Kallerus/Broad Green Pictures

El tema de la mujer de edad madura cuyo marido la abandona por una jovencita es casi un sub género del melodrama y Learning to Drive es un ejemplo más que —para bien y para mal— trata el asunto rodeando las rutas más transitadas. Para bien, porque evita caer en la resolución simplista de que el dolor de una separación solo puede ser compensado con la llegada de otro hombre; para mal, porque finalmente se queda a medio camino entre una comedia romántica y un verdadero drama.

El mundo de Wendy Shields (una cincuentona neoyorkina con una exitosa carrera como crítica literaria), se viene abajo cuando después de 21 años de casada su esposo Ted la deja por una mujer más joven. De entrada cuesta trabajo creer en el personaje de Wendy que, por un lado, se nos presenta como una profunda intelectual cuya principal pasión —por admisión propia— fueron siempre los libros; y por el otro, se relaciona con el marido con una dependencia casi infantil.

En las primeras escenas donde vemos la interacción de Wendy con Ted, que supuestamente es también un hombre de letras, nada denota que haya entre ellos una relación entre iguales; Wendy se comporta como una chiquilla desamparada.  Estִá claro que en cuestiones afectivas el intelecto no tiene nada que hacer, pero aun así, un personaje bien delineado revelaría por lo menos ciertos trazos del mundo de las ideas al que también pertenece y no solo el comportamiento de un ama de casa que ha fincado toda su felicidad en la relación con el marido.

Especialmente teniendo a Patricia Clarkson como protagonista, una actriz que pertenece a una liga de histriones como Meryl Streep, que se distinguen por su personalidad cerebral.

Tasha, la hija única de Wendy y Ted en edad universitaria, decide irse a Vermont a trabajar en una granja. Como el lugar es completamente inaccesible, Tasha le pide a su mamá que aprenda a conducir un auto para que la pueda visitar. La respuesta de Wendy es representativa de su estado mental en los primeros días de la separación; segura de que Ted va a regresar, le contesta que para qué, si su padre la llevará como ha hecho siempre que necesita llegar a algún lado. El título de la película se convierte así en una metáfora sobre las nuevas habilidades que Wendy tiene que adquirir para sobrevivir en la vida sin su hombre.  

Su “salvación” llega en la figura de otro hombre, uno muy diferente a Ted. Interpretado por Ben Kingsley —inolvidable como Gandhi y actor de carácter que al igual que Clarkson denota fibra moral e inteligencia—, Darwan es el instructor de manejo que Wendy contrata. Darwan es un indio que por pertenecer a la religión Sij, era perseguido en su país y obtuvo asilo político en Estados Unidos. Entre los aciertos de Learning to Drive se nos muestra como el hecho de que Darwan use un turbante lo lleva a ser confundido en varias ocasiones e incluso insultado por ser un “maldito árabe.”

Es en esta relación entre Wendy y Darwan que la cinta consigue sus mejores momentos y revela sus grandes ambiciones. Darwan, el hombre que pertenece a una minoría en desventaja, es el que se encarga de enseñarle a la mujer de clase alta, exitosa y supuestamente independiente a que “tome las riendas” de su propia vida. Manejar un auto se convierte en el símbolo de una autonomía a la que Wendy accede con pasos muy titubeantes en el principio.

En teoría el planteamiento es muy interesante, pero en la práctica no alcanza a consolidarse. Las escenas sugieren más que desarrollan la intensidad en la relación entre estos dos seres opuestos. Además de los aspectos obvios como el contraste entre Este y Oeste, Learning to Drive trata de abarcar otros asuntos como la discriminación y la diferencia entre enlaces matrimoniales. Darwan, para el escándalo de Wendy, está a punto de contraer nupcias con una mujer a la que no conoce porque su familia en la India decidió que era ideal para él. Cuando Wendy le demuestra sus reservas acerca de que una unión así pueda prosperar, él le contesta: “¿Y tu forma —la occidental— es mejor? Mírate a ti, sola y desesperada”.

A diferencia de otras clásicas del género de mujeres maduras abandonadas como An Unmarried Woman (del director Paul Mazursky, 1978), Learning to Drive se queda corta de sus propias expectativas. La película termina siendo solo un agradable paseo en auto cuando pretendía ser un profundo viaje interior. Desde el auto conducido por la directora catalana Isabel Coixet alcanzamos a avizorar ciertos bellos paisajes, pero nunca nos detenemos realmente a explorarlos.

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