In English | Usa un rosario alrededor del cuello, escribe canciones sobre amor y minas antipersonal, y le da vergüenza haber sido nombrado una de las 100 personas más influyentes en Time. Pero al conversar con Juan Esteban Aristizábal, uno se olvida de que es la superestrella colombiana Juanes. Dedicado a la familia, la música y la filantropía, el hombre cuyas canciones han alcanzado los máximos puestos de las listas de éxitos desde Argentina hasta Bélgica aún conserva los pies sobre la tierra, aunque con objetivos nobles.
"Indudablemente, el atractivo de Juanes para todo tipo de generaciones es primero su música, pero más allá de ella, su actitud ante la vida", dice el cantante español Miguel Bosé, que a menudo canta con Juanes en los recitales. "Es un tipo recto, coherente, honesto en todo lo que hace o aborda. Su fuerza reside en su fe".
Una noble descripción, quizás, pero que se encuentra en la vida misma de Juanes. Su búsqueda de la paz se basa en la acción. Su deseo de retribuir genera compasión, derechos humanos y rehabilitación a través de su Fundación Mi Sangre, que ayuda a los niños pobres colombianos, principalmente en áreas rurales, que son víctimas de minas y de guerras. "Lo que hago es porque la vida y la música me han llevado a eso", comenta el cantante.
Y su fe influye en todo. "Vengo de una familia muy, muy católica", indica. "Solíamos rezar el rosario cada día después de la cena". A pesar de que más tarde cuestionó la religión organizada y buscó una definición personal de Dios, mantiene su fe en la oración —rezar no es repetir una plegaria"— y define a Dios como "algo mucho más grande que un ser humano, una energía poderosa que es, de hecho, amor".
"Lo que hago es porque la vida y la música me han llevado a eso". —Juanes
Su amor por la música, alimentado en un hogar con seis niños, mucho canto y todo tipo de instrumentos transformó al niño tímido en un cantante con 17 Premios Grammy Latinos en su haber y más de 12 millones de álbumes vendidos en todo el mundo. "Fui tocado por la magia de la música", comenta Juanes. "Mi modo de comunicarme fue a través de mi guitarra y mi música".
Su padre, Javier Aristizábal, era la fuerza musical del hogar, quien le dio primero un acordeón y luego, una guitarra para tocar, comenta. Juanes recuerda que de niño vivió en Carolina del Príncipe, donde su familia criaba ganado, tenía un pequeño mercado y le alquilaba un espacio para un bar a un señor. "Nuestra habitación estaba en la parte superior del bar, y cada noche —desde que era muy pequeño— me iba a dormir y la música que escuchaba hasta la medianoche era música de bar, tangos, boleros", y los ritmos colombianos que más tarde se abrieron paso en su propia música.
A los 15, luego de mudarse a Medellín con su familia, formó Ekhymosis con algunos amigos, algo que no les gustó a sus padres, que temían que el sonido y las letras de rock metálico de la banda pudieran resultar una mala influencia. Con el tiempo, comenta, "los convencí de que [la música] era algo serio para mí".
Su padre falleció hace 15 años, pero su madre, Alicia Vásquez, de 80 años de edad, recuerda la adolescencia de su hijo: "Siempre tocaba la guitarra en su tiempo libre y otros instrumentos como la trompeta. Lo que más recuerdo es su disciplina y dedicación".
Durante los años 80, a medida que las guerras relacionadas con la droga y la guerrilla en Colombia aumentaban, las letras de las canciones del grupo se volvieron un llamado para el cambio social allí y en el resto del mundo.
"No escribíamos canciones de amor", cuenta Juanes. "El rock era una vía de escape". Sin embargo, los integrantes del grupo también ayudaban a su comunidad, recaudando fondos y juntando libros para las escuelas locales.
Ekhymosis se separó 12 años después de su formación. Juanes, por su cuenta, se dirigió a Estados Unidos con $4.000 y su guitarra, y terminó en Los Ángeles. Estando solo en su departamento, escribió más de 40 canciones. "Fue un momento muy difícil, pero también de crecimiento. Fue encontrarme con Dios, conmigo mismo y muchas otras cosas que fue necesario vivir para estar hoy aquí", comenta. "Encontré la forma de expresarme como solista, hablar sobre lo que yo quiero y escribir lo que yo quiero. Pero cuando tienes más libertad, también hay más responsabilidad".
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