California: Sitio Histórico Nacional John Muir
El nombre de este parque nacional oculta su herencia hispánica. Ubicado en Martinez, al noreste de Oakland, este lugar histórico preserva el hogar victoriano de John Muir, el conservacionista y naturalista conocido como el “Padre del Servicio de Parques Nacionales”.
Sí, es cierto que el gran beisbolista Joe DiMaggio nació en esta ciudad, y que el martini —que originariamente se llamaba el “Especial Martinez”— fue inventado allí, en 1849, durante la fiebre del oro. Pero Martinez, hoy en día, debe su existencia a Don Ygnacio Martinez. Este oficial del ejército colonial español, nacido en la Ciudad de México, comandó el Presidio de San Francisco y fue el tercer alcalde de la ciudad. En 1863, se estableció en una hacienda ubicada en una extensión de tierra que le fuera cedida por el gobierno a raíz de sus servicios como militar. La ciudad de Martinez surgió de este predio.
Así que, cuando visite el hogar de John Muir, a 500 yardas de allí encontrará la construcción de adobe que perteneciera a Vicente Martinez, una edificación de dos pisos construida en 1849 por el hijo de Don Ygnacio. En ese lugar, se exhiben piezas de la primera época de California y recuerdos de la familia Martinez. Este lugar histórico se encuentra en la ruta que el explorador Juan Bautista de Anza siguió en 1775, partiendo desde San Francisco. El guardabosque jefe del parque, Thaddeus Shay, señala que “se está trabajando en una importante exhibición bilingüe sobre Anza. Será una atracción para todo aquel que esté interesado en la historia hispánica de California”.
Usted podrá realizar caminatas por los bosques circundantes guiadas por guardabosques, donde podrá contemplar flores silvestres y aves. También se ofrecen caminatas en las noches de luna llena. A lo largo del parque, encontrará cajas de madera con frutas frescas, de las que podrá servirse, si así lo desea.
Abierto de miércoles a sábados. La entrada cuesta $3 (incluye el acceso, el mismo día, al Monumento Nacional Bosques de Muir, que se encuentra a casi una hora de viaje en auto, al oeste del lugar histórico). Informes: 925-228-8860; www.nps.gov/jomu
Nuevo México: Monumento Nacional El Morro
El 16 de abril de 1605, el primer gobernador de Nuevo México, Don Juan de Oñate, se detuvo a descansar cerca de un abrevadero, a la sombra de una roca de arenisca de 250 pies. Oñate esculpió en la roca su nombre y la siguiente frase: “Pasó por aquí, el adelantado Don Juan de Oñate del descubrimiento de la mar del sur a 16 de Abril de 1605”.
Oñate había dado inicio a una tendencia: durante los siguientes años, innumerables exploradores españoles se detuvieron en ese oasis, situado 100 millas al oeste de Albuquerque. Ellos también esculpieron firmas, fechas y mensajes en “El Morro” (vocablo que significa “promontorio” o “altura muy considerable de tierra”). Durante el siglo XIX, los pioneros norteamericanos que iban hacia el oeste continuaron haciendo lo mismo.
Siglos antes, esta imponente roca ya había atraído el interés de los antiguos anasazi que habitaban esa zona. Los petroglifos prehistóricos todavía se distinguen en la roca. Como señala el guardabosque Sarah Beckwith, “este es el único lugar de Estados Unidos que presenta las historias escritas de tres culturas talladas en piedra y fusionadas en un mismo lugar”.
Los visitantes pueden caminar por el Sendero de las Inscripciones (Inscription Loop Trail) para observar las miles de inscripciones y petroglifos. Si caminan dos millas más allá, en dirección a la meseta que se ubica en la cima (Mesa Top Loop Trail), podrán ver los restos semiexcavados de un pueblo que data del 1275 d. C. Beckwith aclara que “es un poco cansador, pero posible de realizar, y la vista vale la pena”.
Abierto todos los días. La entrada cuesta $3. Informes: 505-783-4226 ó 505-285-4641; www.nps.gov/elmo. Las muestras y la película que se exhiben en el centro de visitantes le permitirán familiarizarse con el lugar.