La preocupación de un artista
In English | Tony Bechara vive rodeado de arte. Desde su estudio en la ciudad de Nueva York, el aclamado artista latino dice que si bien abraza su cultura de origen, la misma no define su trabajo. "La gente se está dando cuenta de que es difícil estereotipar cuando se trata de arte latino", dice el pintor puertorriqueño cuyas obras abstractas multicolores han cautivado a fanáticos durante décadas.
"Lo que me ha preocupado ha sido la óptica del color, no debido a mi esencia como latino, sino como artista que resulta ser latino", dice el presidente de la junta directiva del Museo del Barrio, el único museo en la ciudad de Nueva York dedicado al arte y cultura caribeña y latinoamericana. Bechara incluye el Museo, el Museo Nacional del Prado, en España, y la Frick Collection de Nueva York entre sus favoritos.
Un contexto histórico
Cuando de arte español se trata, la identidad trasciende Europa, dice Barbara von Barghahn, profesora de arte colonial español, portugués y latinoamericano de la George Washington University, en Washington, D.C. "Mientras que el arte español refleja haberse inspirado en otros países europeos —observa—, también ha tomado de las tradiciones moras y del norte de África, las influencias greco-romanas y temas indígenas celtas".
En ningún lugar está el arte español mejor exhibido que en el Prado, en Madrid, uno de los favoritos de von Barghahn. El museo conserva miles de obras maestras, incluyendo algunas de Diego Velázquez y de Francisco José de Goya y Lucientes (mejor conocido como Goya). Una visita a el Prado puede complementarse con un paseo a otro de los favoritos de von Barghahn: el aledaño Museo Thyssen-Bornemisza, cuya colección incluye obras de Pablo Picasso y Salvador Dalí.
Una perspectiva de justicia social
Cynthia MacMullin, conservadora del Museum of Latin American Art (molaa), de Long Beach, California, dice que hace peregrinaciones al Frick Collection de Nueva York para inspirarse. "Las obras son tan fundamentales desde el punto de vista histórico, que me hacen llorar", señala. El Frick, situado en Manhattan, ostenta obras de Goya, del maestro español El Greco y de otros artistas.
Según MacMullin, el arte latinoamericano se distingue por centrarse en temas sociales. Por ejemplo, una obra del molaa, Cotzij, de la artista guatemalteca Verónica Riedel, explora la identidad mediante la realización de un collage con motivos barrocos de una joven contemporánea recreada como una princesa. "Utilizamos el arte [...] para entender conceptos culturales que son diferentes de los nuestros en Estados Unidos", explica MacMullin.
El recientemente renovado molaa —su fachada modernizada refleja la arquitectura y el estilo latinoamericanos contemporáneos— exhibe obras de artistas tales como el surrealista cubano Wifredo Lam y el pintor peruano Fernando de Szyszlo. El museo se encuentra a 20 millas al sur del centro de Los Ángeles.













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