In English | En la cúspide de la recesión, Jeanne Manhard —de New England Copy Specialists (NECS)— descubrió que la vida laboral es muy exigente. Todos en la oficina tuvieron que tomarse una semana libre y todos compartieron el desafío de hacer más en menos tiempo.

Las jornadas reducidas pueden salvar puestos de trabajo. — Getty Images
Consulte también: Trabajos a tiempo parcial para jubilados
"Esta mañana, cuando volví del día libre, tenía 55 mensajes electrónicos", se lamentó Manhard, de 60 años. Pero no se estaba quejando, especialmente porque sabía que la otra posibilidad era no tener empleo.
En cambio, NECS —con sede en Woburn, Massachusetts— formaba parte de un programa estatal llamado WorkSharing, en el que las compañías reducen las horas de trabajo de los empleados y después los ayudan a recibir compensaciones proporcionales en beneficios por desempleo por las horas perdidas.
Con el trabajo compartido típico, una compañía de cien empleados que necesita recortar los costos en un 20 % recorta las horas de trabajo en ese porcentaje en lugar de despedir a 20 personas. El sistema a menudo se confunde con el compartir un empleo; es decir, dos trabajadores a tiempo parcial que comparten un puesto. Con el trabajo compartido, todos sienten la angustia económica pero continúan trabajando.
Según un informe del PPI (Instituto de Política Pública) de AARP, "Saving Jobs Through Work Sharing" (Salvar empleos a través del trabajo compartido), el interés de los empleadores en el trabajo compartido aumentó durante la recesión, con una cantidad histórica de compañías que establecieron estos programas en el 2009.
Unos 111.000 trabajadores participaron en el 2001 en todo el país, según el Servicio de Investigaciones del Congreso. Esa cifra aumentó a 289.000 en el 2009. En el 2010, los números descendieron a 128.000, cuando la recuperación permitió que algunas empresas se fortalecieran lo suficiente para reanudar las horas laborales normales.
Veinte estados cuentan con programas, muchos de ellos conocidos como "Work Sharing", "Shared Work" y "Short-Time Compensation": Arizona, Arkansas, California, Colorado, Connecticut, Florida, Iowa, Kansas, Maryland, Massachusetts, Minnesota, Misuri, Nuevo Hampshire, Nueva York, Oklahoma, Oregón, Rhode Island, Texas, Vermont y Washington.
Durante su discurso de toma de posesión, en el 2009, el presidente Obama halagó el trabajo compartido, citando "el desinterés de los trabajadores que prefieren ganar menos que ver a un amigo perder su empleo".
Empleados felices... y no tanto
Pero los programas no son del todo populares ni mucho menos. Al avecinarse los despidos, los empleados que tienen seguridad laboral podrían resistirse a ceder sus ingresos para ayudar a otros empleados a los que tal vez ni conozcan.
"A algunos empleados les encanta porque pueden pasar más tiempo con sus hijos —cuenta Tracy Gianakos, administradora de Prácticas de Crossroads Orthopaedics en Waterford, Connecticut, una práctica médica de 37 empleados que cuenta con un programa de trabajo compartido—. Otros no están felices porque no reciben la paga completa por los días libres".
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