Llevando el acondicionamiento físico de viaje
Viajar puede ser divertido y emocionante, pero también puede desbaratar su rutina diaria, incluyendo sus horarios para realizar actividad física. Ya sea que esté viajando por negocios o por placer, no tiene que olvidarse del acondicionamiento físico.
Acomodar el acondicionamiento físico en sus planes de viaje es más sencillo de lo que usted cree. Con un pequeño esfuerzo, puede aprovechar el desfase horario y los apretados programas de actividades para acomodar alguna actividad física regular. Y se sentirá mejor por ello; especialmente, si permanecer lejos del hogar significa estar bajo presión o no comer ni dormir bien. Usted tendrá más energía para ver las atracciones turísticas y disfrutar sus vacaciones con mayor entusiasmo.
Planifique por adelantado
Comience a planificar antes de irse. Llame al hotel o al lugar en el que se hospedará para saber si disponen de piscina, gimnasio o salón para hacer ejercicios. En caso de no ser así, pregunte si hay un gimnasio o centro de acondicionamiento físico cerca. Algunos hoteles ofrecen pases especiales para que los pasajeros accedan a gimnasios en la zona. También podría adquirir un pase diario.
Siempre empaque su contador de pasos y calzado para realizar caminatas. No olvide llevar ropa que se adecue al clima del lugar, un sombrero y su pantalla solar. Un traje de baño puede resultar útil si decidiera caminar bajo el agua, en caso de que la meteorología no cooperara.
Durante el trayecto
Si lo espera un largo viaje, puede que quiera comenzar a moverse antes de arribar a su destino. Aquí le indicamos cómo:
- En su traslado a la puerta de embarque, en lugar de recurrir a las rampas móviles, escaleras mecánicas, elevadores y carritos motorizados, use más sus pies. Camine por el aeropuerto o estación de trenes o autobuses mientras espera para partir.
- Si está en un avión, tren o autobús, levántese y estire sus piernas, por lo menos, cada hora y media, caminando por el pasillo en una y otra dirección, cuando pueda.
- Cuando esté sentado, estire y flexione sus pies, rótelos en ambas direcciones y haga pequeñas extensiones de piernas: mantenga una pierna estirada, con los dedos del pie apuntando hacia arriba y levántela suavemente dos o tres pulgadas; repita con la otra pierna.
- Si está conduciendo, deténgase en un parque o zona de descanso cada una o dos horas, y dé una caminata enérgica.
Una vez que haya llegado
Una vez que haya llegado al que será su hogar temporario, observe los alrededores. Caminar por el hotel o alojamiento cuando uno recién llega es una buena manera de relajarse, hacer algo de ejercicio y averiguar dónde está cada cosa.
Vea si hay un parque donde pueda caminar o trotar. Quizás haya sendas para caminar alrededor del hotel o complejo habitacional. Un centro comercial cercano ofrece un buen lugar para caminar si lloviera o estuviese muy caluroso o frío.
Si no puede salir en todo el día, intente subir las escaleras o caminar por dentro del edificio, varias veces al día. No sólo sentirá su energía recargada, sino que podrá evitar esos tentempiés y delicias ricos en calorías.
Si necesita alguna motivación, vea si hay un programa de ejercicios en televisión que pueda seguir. Las probabilidades de que encuentre uno de esos programas serán mayores si dispone de TV por cable o satelital.
¿O por qué no jugar con el dial de la radio y hacer algunos ejercicios que no requieran más que de su cuerpo (movimientos de baile, flexiones de brazos, abdominales, saltos, sentadillas o marcha en el lugar)?
Comer bien también importa
Es importante estar activo cuando uno está lejos del hogar. Pero no se olvide, además, de comer bien.
Los viajes de negocios y las vacaciones ofrecen la excusa perfecta para comer demás o tomar malas decisiones a la hora de elegir la comida —está de vacaciones, retomará la dieta saludable cuando regrese a su hogar… usted me entiende...—. También puede contar con que en restaurantes, aeropuertos y aviones le servirán generosas porciones de comidas de alto contenido graso y calórico, y baja en nutrientes.
Elija ensaladas y comida al horno o a la parrilla en lugar de frita. Cuando pueda, empaque aperitivos saludables o trate de comprar algunos en el camino. Los palillos de zanahoria, frutas secas, fruta fresca y galletas integrales evitarán que se arroje con desesperación al primer bufé “all-you-can eat” (todo lo que pueda comer —por un precio fijo—) que encuentre.
Cuidarse cuando esté lejos de su hogar hará sus viajes más placenteros. Y se sentirá mejor cuando llegue a casa.

