In English | Cuatro de los entrenadores que fueron a Sudáfrica para disputar la Copa del Mundo pueden considerarse triunfadores, a pesar de su buena o mala fortuna deportiva, pues ellos levantaron cabeza después de haber sido desahuciados como técnicos de excelencia. Para el argentino Marcelo Bielsa (55 años), el colombiano Reinaldo Rueda (53 años), el mexicano Javier Aguirre (52 años), y el español Vicente del Bosque (60 años), esta Copa del Mundo tiene algo de una gran segunda oportunidad.
Incluso Bielsa y Rueda llegaron a las selecciones de Chile y Honduras como exiliados no queridos en su propia casa, clasificando a sus patrias adoptivas para el Mundial. Para ambos, se diría que la tarea ya está hecha. Reinventaron sus carreras, pero más que nada sus propias vidas. Tanto así que el Parlamento de Honduras decidió otorgarle a Rueda la nacionalidad de ese país, sin importar los resultados en el torneo sudafricano. Otro tanto ha ocurrido en Chile, donde Bielsa es querido y reverenciado aun cuando su equipo no pasó a los cuartos de final.

— © GUSTAVO AMADOR/epa/Corbis
Reinaldo Rueda
Se sabe que los entrenadores de fútbol tienen tantas vidas como los gatos, pero el caso de Reinaldo Rueda llega a ser exagerado. Originario de Cali, al sudeste de Colombia, Rueda nunca destacó como jugador, y su rendimiento deportivo parecía destinado a los torneos semi profesionales. Fue entonces que decidió reorientar sus energías hacia el estudio. Sacó una licenciatura en Educación Física, se tituló como técnico de fútbol y partió a Alemania para hacer un postgrado en Colonia.
Encargado de las divisiones inferiores del fútbol colombiano, Rueda destacó por su constancia, llevando a su país al tercer lugar en el Mundial Juvenil de 2003. Fue de celebridad y éxito: a partir de allí cayeron en sus manos todas las categorías del fútbol colombiano, desde la Sub 17 hasta la Sub 23, hasta alcanzar el mando de la selección adulta. Un mal resultado dejó al equipo fuera de la Copa del Mundo 2006, y la suerte de Rueda giró en sentido contrario.
Despedido a pesar de haber quedado a sólo un punto del objetivo, en enero del 2007 llegó una invitación para reivindicarse y tomar la conducción del primer equipo de Honduras. Terminó venciendo a El Salvador en el partido definitorio, pero a Rueda todavía le quedaban vidas que sortear en el camino al Mundial. Una de ellas salió a su encuentro en una autopista de Annecy, Francia, el 11 de diciembre del 2009, cuando buscaba sede para concentrar al equipo antes de ir a Sudáfrica: un automóvil estrelló por detrás la camioneta donde viajaba, provocando un accidente de proporciones. “Íbamos tranquilos en el carro y, de un momento a otro, sentimos un estruendo y todo fue angustia”, diría después el DT ante la prensa. “Dios y la Virgen nos salvaron la vida”, aseguró al diario El Tiempo, de Colombia.
- 1
- 2
- 3
- 4
- Siguiente »

















¿Qué opina?
Deje su comentario en el campo de abajo.
Debe registrarse para comentar.
Ingrese | InscríbaseMore comments »