In English | Cuando, en 1996, Steve Jobs sospechó que el CEO de DreamWorks, Jeffrey Katzenberg, había robado la idea de una película de Pixar —el estudio de animaciones de Jobs—, lo llamó por teléfono. Katzenberg le ofreció dilatar la producción de su película, Antz, si Pixar aceptaba postergar el estreno de A Bug’s Life. Cuando Jobs dijo que no podía hacerlo, Katzenberg le respondió: “Claro que puedes. Puedes mover montañas. ¡Tú mismo me enseñaste a hacerlo!”
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— Foto por: Ken Cedeno/Corbis
La imagen de Jobs, el cofundador de Apple, como el prototipo de empresario que logra todo lo que se propone predomina en la mayor parte de la biografía del magnate de la computación escrita por Walter Isaacson, ahora disponible en español.
Steve Jobs revela el rápido ascenso del ejecutivo desde la fundación de Apple, con Steve Wozniak, en 1976, sus primeros intentos por conseguir fondos —donde un potencial inversor los rechazó tras decidir que eran “un par de chicos jóvenes y de aspecto desaliñado”— y el lanzamiento de la Macintosh, en 1984.
La Mac fue la primera computadora personal comercialmente exitosa que, con un mouse y una interfaz gráfica, permitía al usuario desplazar el cursor y hacer “clic” en los íconos en lugar de teclear comandos en lenguaje de programación. Le siguieron productos exitosos como el iPhone y el iPad. A través de tecnología multitáctil —que permite al usuario interactuar con la pantalla a través de las puntas de sus dedos— los dispositivos de Apple revolucionaron la manera en que la gente se comunica y usa las computadoras. Su popularidad sigue creciendo. Se estima que, en Estados Unidos, unos 20 millones de personas tienen iPhones, y más del 30 % son hispanos. Y pese a que el iPad apareció hace tan sólo un año, entre los estadounidenses, el 8 % de los no hispanos y el 18 % de los latinos tienen un iPad u otra tableta.
La historia de la creación de la Mac muestra un lado oscuro del espíritu perfeccionista e innovador de Jobs. Pese a reconocer que la idea de un sistema asequible que incluyera “la pantalla, el teclado y la unidad de procesamiento en un mismo equipo” fue del empleado de Apple Jef Raskin, Jobs decidió convertir la iniciativa en realidad. Era, escribe Isaacson, “inevitable que, en cuanto Jobs se fijara en el proyecto Macintosh, los días de Raskin pasaran a estar contados”. Poco después, Raskin se fue de Apple.
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