In English | Entrevista con David Shenk, autor de The Genius in All of Us: Why Everything You’ve Been Told About Genetics, Talent, and IQ is Wrong (El genio en nosotros: por qué es erróneo todo lo que se nos dijo acerca de la genética, el talento y el coeficiente intelectual).
¿Conoce a alguien que haya nacido para tocar el piano? ¿O que tenga habilidad para los números? ¿O que tenga el swing de golf perfecto?
¿Y usted se encoge de hombros, en la creencia de que semejantes talentos deben estar en los genes?
Bien; estaría completamente equivocado, afirma David Shenk, autor de The Genius in All of Us. En su último libro, Shenk destila su última investigación científica —esa investigación que los científicos no tienen tiempo de explicarnos porque están completamente concentrados en su investigación, dice Shenk— y explica cómo un complicado cóctel de factores puede determinar la diferencia entre jugar en Carnegie Hall y dar lecciones de piano a alumnos de cuarto grado. Y los genes representan apenas una pequeña porción de la mezcla.
Pero entonces, si los genes no son los únicos grandes determinantes del talento, la inteligencia y cierto éxito, quizás cualquiera, independientemente de la edad, puede ser optimista en cuanto a aprender e, incluso, perfeccionar nuevos trucos.
¡Así es! dice Shenk. Muy optimista. Y contó a AARP Bulletin lo que la ciencia nos explica acerca de la inteligencia.
¿Cómo hemos considerado, en general, el talento?
R. Según el antiguo pensamiento, hay inteligencia innata y talentos innatos que nos llegan a través de nuestros genes. Y existe la idea de naturaleza (nature) y crianza (nurture), y de que ambas existen por separado. Primero obtenemos nuestra naturaleza, que es nuestra piedra en bruto y viene con cierto nivel de inteligencia y demás capacidades. Nuestra crianza es nuestra oportunidad de sacar el mejor partido de aquello con lo que nacimos.
Y ¿qué hay de errado en eso?
Lo que los científicos nos ayudan a entender —y va a tomar un tiempo para asimilarlo— es que, en realidad, no se puede apartar la parte de la naturaleza. No existe un legado genético puro de inteligencia, o de cualquier capacidad, porque los genes realmente se activan e interactúan con el entorno desde el primer momento en que somos concebidos y durante todo el transcurrir de nuestras vidas.
Entonces ¿cuál es el papel de los genes?
Lo que es ciertamente importante entender es la manera en que esos genes conducen a las diferencias. Creo que estamos bajo esta ilusión —que, la verdad, parece haber aumentado en los últimos años— de que si logramos clonarnos, nuestro clon tendría los mismos rasgos que nosotros. Pero no es así como funcionan los genes.
¿Qué se obtendría si se clonara a un ser humano?
No la misma persona. Los gemelos pueden parecerse, pero no sería el caso de un clon humano. Con el 100% del mismo material genético, los clones tendrían similitudes. Pero incluso en lo básico, como el cabello, el rostro, la altura, todos serían diferentes debido a la interacción entre los genes y su entorno.
De pronto clonar humanos no resulta tan espeluznante.
La clonación no tiene el alcance extremo que creemos que tiene. La dueña de una mascota de Texas clonó a su gato Rainbow en el 2001, lo cual nos brindó un ejemplo sumamente realista. Las diferencias entre las dos mascotas son asombrosas.
¿Qué revela el estudio de mellizos sobre la genética?
Los estudios de mellizos son increíblemente engañosos y hasta insultan nuestra comprensión de la genética.
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