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Dirección: Peter Jackson
Guión: Fran Walsh, Philippa Boyens y Guillermo del Toro (basado en la novela The Hobbit, or There and Back Again de J. R. R. Tolkien).
Elenco: Ian McKellen, Martin Freeman, Richard Armitage, Hugo Weaving, Andy Serkis, Cate Blanchett y Christopher Lee.
Duración: 2 horas 50 minutos.
El camino que llevó a la pantalla a un clásico tan venerado como The Hobbit tuvo que comenzar en una encrucijada frente a dos posibles rutas. Una, la fidelidad absoluta a la fuente original para no decepcionar a sus millones de seguidores. La otra, respetar la esencia del libro, pero creando un producto totalmente distinto que justificara su traslado a otro medio. Peter Jackson no sólo optó por la primera ruta, sino que la llevó a un extremo. Su filme trata de seguir tan al pie de la letra la breve novela de J. R. R. Tolkien que después de casi tres horas de duración, apenas vamos en el capítulo seis de los 19 que tiene el libro. Si a esto se le añade que por motivos meramente comerciales sabemos que le van a seguir otras dos películas para concluir la saga, comenzamos la odisea del Hobbit ya agotados. Y aun así, The Hobbit: An Unexpected Journey es un viaje que no podemos perdernos.
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Si no había necesidad de seguir el texto casi punto por punto y coma por coma como hizo el director neozelandés, es porque el lenguaje visual que utilizó abarca con perfecta elocuencia el universo de Tolkien. Jackson nos lleva desde la primera toma a un tiempo suspendido entre “the dawn of færie and the dominion of men” (el amanecer de las hadas y el dominio del hombre), como lo describe el libro. La cualidad mágica del paisaje nos envuelve como en una neblina gracias, en buena medida, a la tercera dimensión y la nueva tecnología HFR. El High Frame Rate 48, duplica los 24 cuadros por segundo en los que tradicionalmente se filma y proyecta una cinta. Esto le da una nitidez a la imagen y una cualidad hiperrealista, casi ultra terrena. Y nunca hubo mejor historia que justificara el uso de los efectos especiales. En ese sentido, The Hobbit es, más que una buena película, una experiencia extraordinaria.

Martin Freeman como Bilbo Baggins en la película de aventuras 'The Hobbit: An Unexpected Journey'. — Foto: Cortesía Warner Bros. Pictures/MGM
La novela corta, The Hobbit, or There and Back Again fue publicada en Inglaterra en 1937. Aunque originalmente la escribió solo para entretener a sus propios niños, Tolkien tuvo tanto éxito que se animó a crear la trilogía de El Señor de los Anillos. La épica de aventuras y fantasía arranca con la invasión de Erebor, el reino de los enanos que tiene tanto oro y piedras preciosas que el dragón Smaug lo ataca y expulsa a sus habitantes. El mago Gandalf quiere ayudar a un grupo de 13 enanos a que recuperen su tierra y su tesoro. Para ello, visita la placida y verde comarca de los Hobbits (pequeñas criaturas de pies grandes y peludos que habitan en hoyos), para pedirle a uno de ellos, Bilbo Baggins, que se una a la misión.
Después de la batalla inicial en Erebor, la cámara nos traslada al acogedor hogar de Bilbo. Sus cálidos colores y los pequeños muebles de maderas finas y superficies luminosas, nos ayudan a ubicarnos cómodamente en el asunto central de la historia: la oposición entre lo domestico y lo salvaje, entre el orden de la civilización y la inclemencia de la naturaleza. Pero como Gandalf le dice a Bilbo: “La vida no está entre tus libros y mapas, sino allá afuera y tienes que salir para experimentarla”. Paradójicamente, tal vez la película The Hobbit: An Unexpected Journey sea lo más cercano que se ha creado hasta ahora a “experimentar” la vida sin movernos de nuestro asiento.
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