Tercera dimensión

'Jurassic Park 3D': Reviviendo Dinosaurios

La nueva versión del clásico de Spielberg se sostiene más por sus personajes que por sus –renovados– efectos.

DIRECTOR: Steven Spielberg
GUIÓN: David Koepp  y Michael Crichton (basado en su novela de 1990)
ELENCO: Richard Attenborough (John Hammond),  Sam Neill (Alan Grant), Laura Dern ( Ellie Sattler), Jeff Goldblum (Ian Malcolm), Martin Ferrero (Donald Gennaro) , Joseph Mazzello (Tim) y Ariana Richards (Lex) DURACIÓN: 127 minutos

Sam Neil en una escena de Jurassic Park 3D, 2013.

Sam Neil en una escena de 'Jurassic Park'. — Foto: Universal/Courtesy Everett Collection

¿Se debe revivir a los dinosaurios? La pregunta, que es central a la trama de Jurassic Park, se puede aplicar también a la película misma. La historia de Michael Crichton que fue llevada al cine en 1993 por Steven Spielberg estaba ya petrificada en el ámbar de nuestra memoria cinematográfica. ¿Para qué despertarla? La respuesta depende de qué tanto se considere que el valor del filme dependía de sus efectos especiales. Y en ese sentido, ¿la tercera dimensión la hace una mejor película? Definitivamente no.

Vea también: ¿Ama la música? 10 boleros para recordar.

Para efectos de la trama, los animales prehistóricos de Jurassic Park se veían tan vivos hace 20 años como ahora. La tercera dimensión sólo añadió profundidad de foco y textura a la imagen. Las patas de los dinosaurios no saltan de la pantalla para aplastarnos, ni  sus fauces para devorarnos. Y qué bueno, porque eso nos demuestra que son las historias las que nos compelen a mirar. Después de todo, la capacidad de la tecnología para asombrarnos ha sido varias veces rebasada en cintas vacías de contenido como Transformers, o hasta en los simples documentales de IMAX.

Jurassic Park pasó a la historia por ser la precursora de las imágenes generadas por computadora (CGI), pero el éxito de su reestreno no podía descansar en recordarnos solamente eso. Si los personajes, o las ideas detrás de Jurassic Park, fueran solamente secundarios, no invertiríamos nuestras emociones en las persecuciones del Tiranosaurio Rex. 

En su sentido más elemental, Jurassic Park es una llamada de alerta sobre los riesgos de la ingeniería genética. La osadía de los hombres que quieren jugar a Dios y alterar la naturaleza se ha planteado desde el mito de Prometeo y otros clásicos de la literatura como Frankenstein. En el caso de Jurassic Park, el Frankenstein es el multimillonario John Hammond, quien ha clonado a varias especies de dinosaurios sacando su ADN de la sangre chupada por mosquitos petrificados en ámbar.  Hammond ha creado un parque de diversiones en una isla al oeste de Costa Rica donde los animales prehistóricos pasean alegremente. Sin embargo, antes de abrir sus puertas al público, Hammond necesita que un grupo de expertos endorse su experimento. Para ello invita al paleontólogo, Alan Grant; a su novia, Ellie, una paleobotánica;  a un matemático experto en teoría del caos, Ian Malcolm;  y a sus dos nietos, Tim y Lex. Es Grant, quien mejor expresa los cuestionamientos inherentes a la historia cuando pregunta a Hammond si no será peligroso juntar a unas criaturas que la naturaleza mató 65 millones de años antes de prodigar a la Tierra con los seres humanos.

Por otra parte, todos los elementos que reducen la película a un simple entretenimiento también están ahí. Los chistes malos en medio de las situaciones más angustiantes, son de rigor. Hay otras fallas que se pudieron evitar. Por ejemplo, el primer encuentro de los expertos con un dinosaurio es totalmente anti climático y no sólo porque ocurre en los primeros 20 minutos de la cinta, sino porque su sorpresa dura exactamente 15 segundos —14 más de los que dura para el público— cuando lo lógico es que tuvieran una cierta reserva antes de acercarse y tratar de acariciar a un animal de 30 metros de altura como si fuera un perrito faldero. 

Sin embargo, Spielberg logra algunos toques que rescatan a Jurassic Park de los lugares comunes del género, partiendo por su juego de autoreferencias. El director está presente sobre todo cuando Hammond confiesa—cuando ya es obvio que su experimento se ha salido de control—que no puede dejar de luchar por crear algo que haga la ilusión más verdadera. 

Pero Spielberg, como Hammond, es más que nada un gran empresario y creador de ilusiones. Lograr el truco de que los dinosaurios parezcan estar  “vivitos y coleando” le costó casi 100 millones de dólares y se nota. No nos queda más que disfrutar de Jurassic Park como los animales de circo reciben los cacahuates: “peladitos y en la boca”. La película finalmente lo vale.

Alertas de tema

Usted puede recibir alertas semanales por correo electrónico sobre los siguientes temas. Solo haga clic en “Seguir”

Administrar alertas

Procesamiento

Por favor espere...

progress bar, please wait

¿Quéopina?

Deje su comentario en el campo de abajo.

¿Tus hijos necesitan un empujoncito para inscribirse en un seguro de salud?

Trivias y
Horóscopo

Horóscopo de AARP

Qué te depara el destino

Todo sobre tu signo: Amor, Dinero, Pareja. Ir

¿Qué tanto sabe? Conteste la trivia

Trivias

Pon a prueba lo que sabes y diviértete. Ir

Ofertas y Beneficios

De compañías que cumplen con los altos estándares de servicio y calidad establecidos por AARP.

Regal Cinemas movie theater

Los socios pagan $8 al comprar boletos Regal ePremiere en internet. Sujeto a ciertas condiciones.

Grandmother and granddaughter working on scrap book at home

Los socios ahorran un 10% todos los días en Michaels con su tarjeta de membresía de AARP.

Woman trying on glasses in optometrists shop

Los socios ahorran hasta un 60% en exámenes de la vista con los Descuentos oftalmológicos de AARP® facilitados por EyeMed.