Julio César Chávez, —el “Guerrero de México”—, es una leyenda viviente del boxeo. Tras 25 años en los cuadriláteros, Chávez acaparó una marca de 87 victorias consecutivas, 107 en total, y 37 combates por títulos mundiales. El “César del Boxeo” es el único púgil con 21 defensas de campeonatos en el pugilismo profesional.
Vea también: New York Cosmos vuelve al profesionalismo. Revive en imágenes su gloria en el fútbol de los 70.
“A mí nadie me ganó en el ring, yo fui mi peor rival”, dice el ex campeón en alusión a la adicción a las drogas y el alcohol que marcara el término de su carrera. Pese a que en sus últimos años como profesional sí sufrió derrotas en el cuadrilátero, el pugilista asegura que la mayoría se debieron a sus problemas fuera del ring.
Chávez conversó con AARP en el gimnasio Top Rank de Las Vegas durante los entrenamientos de su hijo mayor, Julio César Chávez.
“Junior”, como lo han apodado los comentaristas deportivos, es el excampeón de peso mediano del Consejo Mundial de Boxeo. Chávez Jr., quien obtuvo el cinturón en junio del 2011, dice que su padre no es solamente alguien a quien siempre admiró, sino quien lo instó a competir en el deporte de los guantes.
“Mi padre fue uno de los tres mejores libra por libra del mundo y yo siempre estuve muy orgulloso de él. Además, nos inculcó el boxeo y el hambre de querer triunfar”, expresó Julio hijo.
La admiración es mutua. Chávez padre destaca cómo Junior triunfa en un deporte al que la mayoría llega por necesidad. Su hijo, asegura, boxea por pura convicción y amor.
“Mi familia era humilde y yo me metí al boxeo porque no quería ver a mi madre lavando y planchando para ajenos. Tampoco quería seguir comiendo puros frijoles y tortillas”, aseveró el ex campeón. “Mi hijo no tenía esas necesidades y sin embargo, entró en el boxeo y se ha sacrificado”.
Pese a que Chávez está consciente de la influencia que ha ejercido, también tiene claro que no siempre fue un ejemplo para su hijo.
El legendario seis veces campeón del mundo aún recuerda cómo el alcohol y las drogas fueron su peor rival dentro y fuera del cuadrilátero, sobre todo en la relación con su hijo.
“Julio y yo no podíamos hablar”, afirma el padre. “Yo no sabía cómo hablarle y le gritaba y lo insultaba”, añade.
Siguiente: Los excesos lo llevaron a la derrota. »
Alertas de tema
Usted puede recibir alertas semanales por correo electrónico sobre los siguientes temas. Solo haga clic en “Seguir”
Administrar alertasProcesamiento
Por favor espere...
- 1
- 2
- Siguiente »













¿Qué opina?
Deje su comentario en el campo de abajo.
Debe registrarse para comentar.
Ingrese | InscríbaseMore comments »