In English | A menudo, el béisbol es un vínculo simple entre padres e hijos, pero para mí y para mi papá el béisbol fue nuestro abismo solitario. En la escuela secundaria, papá fue un lanzador que llamó la atención de algunos cazadores de talentos. Yo fui el rey de los “ponches” (strikeouts) en la Liga Pequeña (Little League), arredrándome en cada lanzamiento.
Con los años, me distancié del béisbol, molesto por los escándalos con los esteroides y las huelgas laborales. Pero en un viaje desde Washington D.C. a San Francisco para visitar a mis padres, fuimos a un partido de los Gigantes en el AT&T Park, que se jacta de ofrecer la comida más sabrosa del circuito de béisbol, desde el “cha cha bowl”, en Orlando (pollo condimentado, arroz, frijoles, verduras y salsa de piña), hasta los sándwiches de cangrejo fresco, en el Crazy Crab Wharf.
Soy un tipo saludable, pero también soy un purista de las comidas de los estadios. Me niego a comer sushi o cualquier otra cosa dietética en un estadio de béisbol (a menos que puedas bañarlo con ketchup). Ver a hombres adultos desafiándose no es algo que te despierte el deseo de comer tofu. Denme una cerveza. Denme salchichas. Denme algo que se pueda poner entre panes con unas pinzas.
Nuestros asientos estaban del lado de la tercera base. Devoré una salchicha cubierta de cebollas salteadas. Compartimos con papá un pote de papas fritas con ajo de Gilroy (Gilroy es la capital del ajo de Estados Unidos). Mamá juró que el ajo todavía nos salía por los poros al día siguiente.
A mitad de la tercera entrada, mientras me terminaba las últimas papas fritas, hice las paces con el béisbol. Hay algo de eterno en esto de charlar con tu papá en una noche de verano, partiendo cáscaras de maníes y poniéndonos de pie con 35.000 fanáticos más para abuchear al tonto del árbitro.
Papá falleció en el 2005, el mismo verano en el que el béisbol volvió a Washington D.C. A medida que las noches se vuelvan más cálidas, asistiré a algunos partidos en el National Park, donde los half-smokes —perros calientes con salchicha de cerdo y carne vacuna— de Ben’s Chili Bowl superan al juego. Por lo general, como dos: uno, por mí; y otro, por papá. Un homenaje grasoso de un fanático del béisbol a otro.
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