De las muchas delicias de la cocina mexicana, los tamales siempre han ocupado un lugar especial en mi mesa. Mi primera experiencia con los tamales data de un viaje a México hace muchos años. Estaba de visita en Puebla y, al salir de una de sus tantas bellas iglesias, me encuentro a una señora mayor, sentada, vestida con su traje típico, frente a una olla grande. Lo cierto es que una señora así se encuentra en cualquier parte de México pero lo que me atrajo hacia ella fueron dos cosas: el olor que salía de aquella olla gigantesca y que, la señora parecía no llamar a nadie con su mirada, más bien se concentraba en sus tareas en la cocina improvisada que había establecido.
Me le acerqué y me dijo que vendía tamales. Le dije, "me da uno para probar". Me preguntó "¿de qué lo quiere?" No sabía en esa época que un tamal puede ser de varias cosas. En el Caribe, un tamal es de maíz y puede tener cerdo o pollo pero lo que lo caracteriza es la textura del maíz. Ante la lista de diferentes rellenos y salsas de los tamales de aquella señora, creo que escogí uno de pollo con salsa de mole. ¡Un verdadero manjar! … Regrese
¡Únete a AARP hoy!
Únete por sólo $16 al año
- AARP lucha por tus derechos y por los beneficios que te has ganado como el Seguro Social
- Acceso a planes de salud y seguros
- Ahorros diarios para ti y tu familia













¿Qué opina?
Deje su comentario en el campo de abajo.
Debe registrarse para comentar.
Ingrese | Inscríbase