1. Ingiera tres comidas bien equilibradas al día, y deje pasar de cuatro a cinco horas entre cada una. Esto puede contribuir a mantener el mismo nivel de azúcar en sangre durante todo el día.
2. Evite comer, durante el desayuno, la mayoría de los cereales, puesto que contienen un alto contenido de carbohidratos. El cuerpo tiende a hacer más resistencia a la insulina por las mañanas, lo que provoca un aumento brusco en los niveles de azúcar en sangre. En su lugar, ingiera un desayuno alto en proteínas; por ejemplo, una tortilla de clara de huevo con jamón bajo en grasas, queso y hortalizas picadas.
3. Evite los jugos que no sean de dieta, bebidas deportivas y sodas. Todos estos jugos contienen azúcares simples que pueden provocar un aumento brusco del nivel de azúcar en sangre.
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