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Conservando la fe

Hispanos + Religión = Católicos. [Incorrecto]. Sólo el 41 por ciento son católicos practicantes. Este y otros resultados inesperados de nuestra encuesta.

In English | Dentro de una bolsita rosa más pequeña que una estampita religiosa, había una medalla de la Virgen de Guadalupe y varias reliquias, todo enviado por parientes que viven muy lejos. La pequeña bolsita contenía fe, y aunque soy una católica no practicante, esa mañana de 2002 me ayudó a enfrentar la cirugía de cáncer de mama.

Los hispanos practican y transmiten su fe de muchas maneras. En nuestro estudio, basado en entrevistas a hispanos estadounidenses de 40 o más años, analizamos actitudes respecto de la religión, por qué permanecen en o abandonan la Iglesia Católica y cómo transmiten su fe a otras generaciones. La encuesta reveló muchas sorpresas y reforzó algunas percepciones generales.

Al leer los datos, encontré otra sorpresa: mi familia refleja muchos de los resultados. Y, desde los más devotos hasta los que han desertado, todos mantienen la fe cerca, tal como yo mantuve esa pequeña bolsita.

Dime de dónde viniste...

El espíritu nos moviliza de muchas maneras —y frecuentemente—. Más de nueve de cada 10 hispanos creen en Dios y rezan. Las tres cuartas partes asisten a la iglesia.

En cuanto a religión organizada, los hispanos estadounidenses no se parecen tanto como usted podría pensar. Sólo el 41 por ciento son católicos practicantes, mientras que el 29 por ciento son protestantes y el 30 por ciento no practica ninguna religión.

El estudio no encontró relación alguna entre filiación religiosa y predominio de idioma, educación o tiempo residido en Estados Unidos. Lo que sí importa es el país de origen. Los de ascendencia mexicana son más proclives a ser católicos. Eso se cumple, sin dudas, en el caso de mis consanguíneos, todos nacidos en México o mexicanoestadounidenses y criados como católicos. Los hispanos de América Central y del Sur son más proclives a ser ex católicos, y los del Caribe, a no haberlo sido jamás.

Muéstrame la fe

Una imagen de la Virgen María, de cuatro pies de altura, se encuentra sobre una mesa, en la habitación de mis padres. La corona dorada refleja las llamas de las velas de oración que mi madre, Julieta Saucedo Bencomo, de 84 años, mantiene encendidas día y noche.

Mamá se encuentra dentro del 75 por ciento de los hispanos católicos que tienen una imagen de María o de Jesús en su hogar, y dentro de los cerca de seis de cada 10 que encienden velas como plegarias a los difuntos.

Pero no son los católicos practicantes los únicos que llevan a cabo tales rituales. Muchos ex católicos siguen dando bendiciones antes de que alguien se vaya, le rezan a la Virgen María para pedirle ayuda y se persignan cuando pasan frente a una iglesia. Y entre aquellos que se han convertido al protestantismo, más de dos tercios siguen dando bendiciones, aun cuando su nueva religión no prevé esos ritos.

La fe de nuestros padres (y madres)
Sea cual fuere su religión, los padres y abuelos, en su mayoría, dicen que es importante transmitir su fe a la siguiente generación. Lo hacen en una variedad de formas, desde orando antes de comer hasta llevando a sus hijos a misa o leyendo la Biblia con ellos.

Alrededor del 90 por ciento de los padres con niños en sus hogares y el 76 por ciento de los abuelos creen que han tenido, al menos, algo de éxito. Los que sienten que han fallado dicen que entre sus mayores desafíos están el tratar de no imponer la religión a sus hijos y el tener que competir con la cultura popular.

Mi prima Armida Álvarez recuerda el cuento de su padre —mi Tío Lito, de 104 años— acerca de cómo, siendo un joven lustrabotas en El Paso, Texas, encontró una estatua religiosa casi destrozada en la calle. "No sabía a quién representaba, pero, para él, era a Dios —dice—. La llevó a su casa e hizo un pequeño altar debajo de su cama. Cuando llegaba a su hogar, se deslizaba debajo de la cama y le rezaba a su imagen".

Él le transmitió su fe a ella, y ella hizo lo propio con sus hijos. Armida, que hoy tiene 58 años y es propietaria de una librería cristiana en El Paso, dice que, hasta séptimo grado, sus dos hijos asistieron a una escuela cristiana en la que "aprendieron la Biblia de atrás para adelante y de adelante para atrás".

Catolicismo: ¿Permanecer en él o abandonarlo?
Las razones para permanecer fiel al catolicismo o abandonarlo son muchas. Para los devotos, como Armida, la Iglesia provee fortaleza. "Al envejecer, en realidad no tenemos mucho a qué aferrarnos, excepto nuestra fe, que nos da esperanza", señala.

Más del 97 por ciento de los devotos católicos valoran ir a misa y ser parte de la tradición católica de su familia. Más de nueve de cada 10 de los fieles valoran rezarle a la Virgen María, rezar el rosario y tomar la Santa Comunión todas las semanas.

Aquellos que lo han abandonado tienen, también, una lista de motivos. Desacuerdos con las actividades políticas de la Iglesia; con temas como el divorcio, el matrimonio y el control de la natalidad; y la falta de un sentido comunitario fueron citados con frecuencia. Pero eso no significa que los desertores no vuelvan.

Cerca de cuatro de cada 10 que no se unieron a otra religión han considerado el retorno. Algunos sí vuelven.

Mi prima Christine Hodgdon, de 57 años, dejó la Iglesia encolerizada, después de un penoso divorcio. "Fui hasta el altar y dije a Dios, directo a la cara, 'Nunca volveré", recuerda. Durante los siguientes 14 años, se casó, descubrió al Espíritu Santo en una parroquia episcopal, aprendió sobre la Biblia en una metodista y, al final de lo que llama un "hermoso viaje", obtuvo la anulación de su primer matrimonio y se volvió a casar por la Iglesia Católica. "Nunca volvería a dejar la Iglesia Católica", dice.

Pero algunos se van para nunca volver. El hermano de Christine, Al Saucedo, de 56 años, se fue porque "en lo profundo de mi corazón, quería saber más acerca de Dios". Pese a haber sido criado como católico, se casó y fue admitido en la Iglesia Episcopal, asistió brevemente a una parroquia metodista y, ahora, concurre a servicios baptistas. "Lo que verdaderamente me agrada de los baptistas es su énfasis en la Biblia", expresa.

Sin embargo, todavía extraña la Santa Comunión diaria de la Iglesia Católica; los baptistas sólo la ofrecen mensualmente.

Mi cuñada argentina Griselda Domínguez Asayama, de 58 años, dejó la Iglesia y se hizo mormona antes de mudarse a Estados Unidos. El estudio dice que más de un tercio de los inmigrantes que se convierten lo hacen antes de venir a este país. Ella se convirtió a los 16 años porque, cuando tuvo preguntas respecto de su fe, la Iglesia no supo responderlas. No concurre a servicios religiosos.

Eternamente
Todavía puedo recordar a mi abuela materna arrodillada, recitando el rosario en su habitación, donde el resplandor de diminutas lámparas de aceite se reflejaba en la corona de la Virgen de Guadalupe, en cuyo honor fue bautizada. Y la recuerdo discutiendo la Biblia con los testigos de Jehová y los mormones que tocaban a su puerta. De eso se trata la fe, me decía, de respetar y valorar las creencias de todos; inclusive, cuando no fueran las suyas.  

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Comparta su historia de fe
A menudo y de diferentes maneras, lo espiritual nos conmueve. Cuéntenos cómo practica su fe. ¿Profesa una religión establecida? ¿Qué rituales son importantes para usted? ¿Cómo ha transmitido —si es que lo ha hecho— su fe a sus hijos y nietos? ¿Ha renunciado a su religión, y, de ser así, por qué? ¿Por qué y por quién ora usted?

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