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Cómo perdonar y por qué

Olvidarse de los rencores le hará bien. Aquí le damos unas ideas sencillas de cómo lograrlo.

In English | Casi todo el mundo, desde médicos y psicólogos hasta maestros espirituales están de acuerdo en que el perdón es una virtud con grandes y diversos beneficios. Pero ¿cuál es exactamente la forma de perdonar?

Empezamos por reconocer, antes que todo, lo difícil que puede ser perdonar a alguien que nos ha herido profundamente.

Lea también: Siete formas de cultivar la compasión.

"Hablamos de perdón como si fuera una sola cosa, pero en realidad debemos hablar de diferentes formas de perdón'', dice Helen Whitney, una cineasta cuyo documental más reciente es Forgiveness: A Time to Love and a Time to Hate (El perdón: hay momentos para amar y momentos para odiar; enlace en inglés). "Hay tantas maneras de perdonar como personas que necesitan que las perdonen".

A continuación, citamos siete puntos sencillos de recordar cuando usted realmente quiere lograr que el pasado sea el pasado.

Tómese su tiempo.  Para perdonar no hace falta tener un cronómetro. La parte de nosotros que necesita desagravio, por lo general, se niega a que la apresuren. Sanar tiene su propio cronograma, que algunas veces puede necesitar toda una vida. Hay ocasiones en que el perdón puede ser malo para su salud, en especial si usted fuerza el proceso, dice Whitney. Esto sólo sirve para crear una base carente de sinceridad en las relaciones, con lo cual la confianza futura queda socavada.

Diga la verdad. La autenticidad es lo más importante cuando se trata de perdonar. Sólo la verdad, y nada más que la verdad (por la gracia de Dios), es lo suficientemente poderosa para superar los resentimientos graves. Esto suele exigir una gran confianza  (es tan poco frecuente que digamos toda la verdad), y estar dispuestos a perder la relación si la verdad es demasiado fuerte para que la persona no perdonada esté dispuesta a escucharla.  No se puede ser deshonesto y crecer emocionalmente al mismo tiempo.

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Acepte su parte de responsabilidad. Decir la verdad significa asumir la responsabilidad que le corresponde por su participación en que las cosas salieran mal. Resulta demasiado tentador para la parte agraviada hacerse la víctima (¿de qué mejor manera de mostrar nuestra indignación?). Pero, la verdad va en ambos sentidos y usted tiene que aceptar la realidad de su comportamiento. ¿Es usted culpable de falta de comunicación? ¿Expresó mal sus necesidades o deseos? ¿Lleva usted sus ofensas como una corona de espinas y actúa con aires de superioridad o de poder?

Abra su corazón. Como escribió Daniel Goleman en La inteligencia emocional, "La empatía es el principal inhibidor de la crueldad humana". Sólo cuando veamos a nuestros enemigos como personas que merecen empatía ''podrá cesar la guerra entre Nosotros y Ellos''. Tendemos a satanizar a quienes nos lastiman. Pero, cuando nos esforzamos por entender que nuestros enemigos son personas imperfectas, que están luchando, igual que nosotros, y que también pueden cometer errores, dejamos espacio para que la empatía entre en nuestros corazones cerrados.  

Y nos abra los ojos. No obstante, la confianza es una criatura delicada. Hacemos bien en mantenernos atentos, sensatos y conscientes del pasado cuando queremos recuperar la confianza en alguien que nos ha herido. Recuerde que el perdón incluye cierto grado de sabiduría (de lo contrario, no es perdón).

Pase la página. La sabiduría, por definición, significa renunciar al control sobre los resultados finales. Las personas que quieren perdonar, a menudo se cierran debido a las condiciones que les imponen sus propias expectativas (''voy a perdonar solamente si esto sucede...''). Pero, así no funciona el perdón. Deshacerse de una parte de la voluntad personal (en el sentido de se hará Tu voluntad, ya sea que Quien lo haga sea una entidad divina o el destino mismo) permite que ambas partes se reagrupen y empiecen desde cero.

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Manténgase fuerte. Así como no es posible crecer si al mismo tiempo no actuamos con honestidad, no podemos seguir siendo mezquinos y a la vez esperar ir más allá del nivel de agravio personal. Obcecados por lo que la ley dispone, tal vez perdamos el espíritu del perdón. Este espíritu nace de un deseo de justicia, pero también de una inclinación hacia la felicidad personal. Si somos prisioneros de ideas inflexibles sobre lo que está bien y mal, o lo que debe o no debe ser, no podremos esperar resolver nuestros conflictos con una mente abierta Como escribió un sobreviviente del Holocausto, "Hay que ser fuerte para poder perdonar. El perdón no consiste en aceptar o excusar lo inaceptable o inexcusable. El perdón no tiene nada que ver con la justicia. El perdón es un acto egoísta que lo libera de estar controlado por su pasado".

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