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Lo mejor de Brooklyn

Cómo pasar un día perfecto explorando este vibrante vecindario de la ciudad de Nueva York.

Explanada de Brooklyn Heights.

Ian Dagnall/Alamy

In English | ¿Paraíso de los hípsters o vecindario de adinerados? ¿Barrio aburguesado o distrito de artistas? ¿Zona de familias o área de solteros? Pregúntale a una persona de Brooklyn que describa el vecindario y probablemente recibirás varias respuestas como, bueno, la cantidad de personas de ese vecindario (un poco más de 2.6 millones, por si no lo sabes).


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Tratar de ver este gran vecindario, en crecimiento, —desde Coney Island hasta Prospect Park y un gran número de distritos vanguardistas— en un día es un desafío. Por eso, hemos elegido tres vecindarios emblemáticos de Brooklyn; cada uno muestra una faceta diferente de esta vibrante y ecléctica parte de la ciudad de Nueva York, un semillero de cultura y creatividad.  

Sigue esta secuencia para pasar un día artístico, un tanto hípster y literario que te llenará de entusiasmo —como el propio Brooklyn—.

DUMBO: un destino artístico con una vista maravillosa

Una manera magnífica de llegar a DUMBO (un acrónimo de Down Under the Manhattan Bridge Overpass) es tomando una fácil caminata de una milla por el Brooklyn Bridge desde Manhattan. La primera salida del lado de Brooklyn te lleva a las calles adoquinadas y los almacenes reavivados y encantadores de DUMBO, que actualmente cuentan con galerías, boutiques y restaurantes. La mayoría de los visitantes van directamente a la intersección de las calles Washington y Water por su vista familiar de la estructura de acero ornamentada del Manhattan Bridge de 1909. Anímate y tómate una selfi; todo el mundo lo hace.

Próxima parada: Empire Stores, una serie de tiendas y restaurantes a la orilla del río, en un almacén de ladrillo que data del siglo XIX. Come un desayuno ligero en VHH Foods (quiche de col rizada y puerro, tacos de desayuno o avena de cinco cereales con manzanas asadas), un café de estilo casual con mesas adentro y al aire libre y vista al East River y la parte baja de Manhattan. Arriba se encuentra una sucursal de la Brooklyn Historical Society, dedicada a la fascinante historia de la zona ribereña del vecindario.

A dos establecimientos en Water Street, sumérgete en la Klompching Gallery, que muestra exhibiciones de fotografía contemporánea provocativa. Es solo una de la docena de galerías de arte —desde arte abstracto, hasta esculturas y arte exclusivamente por mujeres— en este vecindario increíblemente fácil de transitar a pie y que ha atraído a artistas desde la década de 1970.

Pero la joya de DUMBO es el Brooklyn Bridge Park, un jardín frente al río de 85 acres con parques infantiles, campos deportivos y una pista de patinaje. No te pierdas el placentero Jane’s Carousel de 1922, completamente renovado, alojado en una rotunda de vidrio, lo que lo hace una atracción que se puede disfrutar todo el año.

Brooklyn Heights: elegantes casas adosadas con un toque literario

En las calles bordeadas de árboles por la orilla del río de Brooklyn Heights Promenade, a solo 15 minutos a pie de DUMBO, encontrarás la vista más famosa de la parte baja de Manhattan, además de vistas de la Estatua de la Libertad y de los transbordadores de Staten Island que llevan pasajeros por toda la bahía del norte de Nueva York.

El vecindario arbolado de Brooklyn Heights fue el primer vecindario designado como distrito histórico en la ciudad (en 1965), y no es para sorprenderse. La mezcla arquitectónica de edificaciones desde antes de la Guerra Civil y hasta finales del siglo XIX se destaca por sus diversos estilos: federal, renacentista griego, renacentista gótico y anglo-italiano. Es apropiado que el área albergue la Brooklyn Historical Society, cuya sede que data de 1881 es un monumento histórico nacional, repleta de ornamentación terracota, vitrales y madera tallada a mano.

En la década de 1950, Brooklyn Heights comenzó a resurgir después de haber estado descuidado y empezó a albergar autores exitosos como Norman Mailer (142 Columbia Heights, donde vivió y escribió por 40 años), Truman Capote (el apartamento en el sótano de la 70 Willow Street, donde escribiera Breakfast at Tiffany’s y In Cold Blood, así como la famosa frase: “Vivo en Brooklyn. Por elección”.) y el dramaturgo Arthur Miller (155 Willow, donde vivió con su familia hasta que la abandonara por Marilyn Monroe), entre muchos otros.

La principal franja comercial es Montague Street, un sitio ideal para encontrar un lugar donde almorzar. Prueba Pinto, que usa ingredientes de la zona para sus platos tailandeses; Gallito’s Kitchen, que ofrece cocina “mexicana urbana” o Happy Days Diner, que está abierto las 24 horas y sirve comida reconfortante estadounidense comprobada (¿A alguien le apetece una hamburguesa Fonzie?).

interior del restaurante Peter Luger Steak House en Williamsburg, Brooklyn en Nueva York.

Richard Levine/Alamy

Williamsburg: lugar concurrido de la vida nocturna de Brooklyn

Este solía ser el próximo gran vecindario (ubicado a 15 minutos en taxi de Brooklyn Heights), que atraía a multitudes de hípsters, barbudos, encamisados de tatuajes, con gorros y jeans ceñidos hasta que comenzara a atraer a un público más convencional. WillyB puede que sea un poco más comercial en la actualidad, pero es apropiado para todas las edades y sigue siendo muy divertido ya caída la noche. 

Bedford Avenue es el centro de tiendas del vecindario y tan excéntrico y concurrido como siempre. En el Mini Mall, puedes comprar algunos recuerdos poco convencionales, como jabones artesanales en forma de torta glaseada en Soap Chérie o una copia de Iggy Pop Life Class en Spoonbill & Sugartown Books.  Entra en la onda retro en Rough Trade, ubicada en North 9th Street, una tienda de discos de vinilo que vende bandejas giratorias, agujas y productos de limpieza para discos. En Brooklyn Brewery, ubicada en North 11th Street, puedes hacer una visita guiada o degustar una pinta —prueba la legendaria Black Chocolate Stout, ideal en una noche de invierno—.

Para la cena, Peter Luger (solo aceptan efectivo) es un venerable restaurante de carne y cervecería alemana. Ha sido un pilar en la escena gastronómica de Nueva York desde 1887, gracias a su ambiente jovial (aunque escueto), mesoneros ariscos y filetes de costilla, chuletas de cordero y filetes de lenguado cocinados a la perfección.

Finaliza la noche en Barcade, donde se arrojan cervezas y cocteles con el fondo musical de altos decibeles de una banda sonora de la década de los años 80 y unas cuantas docenas de máquinas recreativas antiguas al trasfondo, como Donkey Kong, Ms. Pac-Man, Dig Dug, Tetris y Frogger. Quizás no seas la persona más joven del lugar, pero tienes una ventaja sobre todos ellos: has estado jugando estos videojuegos desde que salieran por primera vez al mercado.


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