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9 maneras de librarse de los gérmenes y otras amenazas a la salud en un avión

Cómo reconocer las zonas de mayor contagio y qué hacer para no enfermarse.

Pasajeros de un avión sentados en sus sillas

Johan Marengrd/EyeEm/Getty Images

In English |  Un avión es la placa de Petri perfecta para que se propaguen los gérmenes, por el espacio cerrado, el cambio frecuente de pasajeros y el aire recirculado. Además, hay partes, quizá las que más toquemos, que son muy desagradables. De acuerdo al estudio de un grupo de investigadores de Travelmath, que recolectó muestras de bacterias en vuelos de cinco aeropuertos diferentes, los peores "focos de contagio" dentro de la cabina son: la bandeja del asiento —incluso peor que los baños—, el ducto de ventilación que está sobre el asiento, el botón para vaciar el inodoro, la cerradura del baño y la hebilla del cinturón de seguridad. El bolsillo del respaldo del asiento es otro foco de gérmenes (piensa en pañuelos desechables húmedos y pañales sucios). En los aeropuertos, los activadores de las fuentes de agua son los más sucios.

"Los aviones crean un ambiente en el que se desarrollan los virus", dice Nicholas Testa, médico de emergencias, con sede en Los Ángeles, y director general médico de la División del Suroeste de CommonSpirit Health. Añade que "también facilitan la transmisión de virus de una persona a otra".

9 maneras de cuidar tu salud en los vuelos:

Limpia y desinfecta las superficies

Las cabinas de los aviones normalmente se limpian cuando el aparato pernocta en el aeropuerto. Debido a que los virus de la gripe pueden sobrevivir hasta 24 horas sobre las superficies, los gérmenes pueden permanecer en el avión entre vuelos. "Aproximadamente el 80% de las enfermedades infecciosas nos las introducimos nosotros mismos", dice Mark Gendreau, director general médico de los hospitales Beverly y Addison Gilbert. "Pasas y tocas una superficie contaminada y después, sin darte cuenta, te tocas los ojos, la nariz y la boca. Un dato curioso que me gusta compartir es que los humanos se tocan la cara unas 200 veces al día".


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Usa un gel de manos desinfectante (con al menos un 60% de alcohol) sobre todas las superficies que normalmente tienen gérmenes, especialmente las bandejas de los asientos. "Cuando te acomodes en tu asiento, pon varias gotas de gel sobre un pañuelo desechable y limpia esas áreas que tocas normalmente", afirma Gendreau. Por supuesto que las toallitas desinfectantes también funcionan. Límpiate las manos frecuentemente durante el vuelo, particularmente cuando bajes la bandeja del asiento para comer y después de usar el baño, incluso si te acabas de lavar las manos con agua caliente y jabón. "Ha habido problemas de contaminación con el agua en los baños de los aviones", señala.

Por cierto, puede ser difícil limpiar el bolsillo frente a tu asiento debido a la porosidad de la tela. Es mejor que uses tu propio bolso bajo el asiento para guardar tus materiales de lectura.

Ayuda a tu sistema inmunitario

Si viajas durante la temporada de gripe, no olvides ir vacunado. La influenza se propaga a través de minúsculas gotitas que las personas crean cuando estornudan o tosen, incluso a una distancia de seis pies —distancia suficiente para causar estragos cuando estás abarrotado de gente—. Mientras que no hay garantía de que la vacuna prevenga la gripe, reduce las posibilidades de que la contraigas, y si esto ocurre, es muy probable que sea menos severa.

Mujer mayor sentada al interior de un avión observa su tableta electrónica

Jose A. Bernat Bacete/Getty Images

Elige un asiento al lado de la ventana

Los asientos próximos al pasillo te colocan en una posición más vulnerable, con todos aquellos pasajeros potencialmente enfermos que pasan estornudando a tu lado. Además, la gente puede estabilizarse agarrándose al reposacabezas de tu asiento cuando van y vienen del baño (donde, para empeorar las cosas, las condiciones de limpieza de manos no son las ideales). Un estudio publicado en Clinical Infectious Diseases examinó un vuelo de Boston a Los Ángeles que tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia debido al brote de un norovirus, el cual causó vómitos y diarreas en algunos pasajeros. Los investigadores descubrieron que los pasajeros en los asientos del pasillo, incluso aquellos que no se habían levantado de sus asientos, tuvieron las mayores posibilidades de contraer el virus. 

Usa una máscara

"Algunas personas son más vulnerables a enfermarse, incluso aquellas cuyo sistema inmunitario está comprometido por la edad o el uso de medicamentos", dice el Dr. Martin Cetron, director de la División de Migración Global y Cuarentena (DGMQ) de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Aquellas personas que toman medicamentos para la artritis, por ejemplo, pueden ser más susceptibles tanto de infectarse como de sufrir las consecuencias de una infección. "Para esas personas", dice Cetron, "quizá no es mala idea llevar una máscara cuando estén en lugares públicos repletos de gente".

Controla el flujo de aire

Algunos estudios han demostrado que los filtros en la mayoría de los aviones eliminan el 99.97% de las partículas perjudiciales. Por supuesto, eso no ayuda si estás al lado de una persona que estornuda constantemente.

Usa el ventilador sobre tu asiento (a una velocidad baja) para crear una corriente que aleje los gérmenes, dice Gendreau. "Pon tus manos justo por debajo de la altura de tu ombligo, a una distancia de una o dos pulgadas de tu cuerpo, donde puedas sentir el flujo de aire".

Otros consejos para un viaje saludable: 

Mantente hidratado

"La humedad en la cabina de pasajeros puede bajar hasta un 10% después del despegue, siendo la respiración de los pasajeros la única fuente de humedad", señala Gendreau. Ese aire seco puede afectar las membranas mucosas de tu nariz y tus vías respiratorias, que necesitan hidratación para funcionar adecuadamente. Tomar una buena cantidad de agua (al menos ocho onzas por cada hora de vuelo) contrarrestará los efectos deshidratantes de viajar en avión. Trae una botella reusable. La mayoría de los aeropuertos cuenta con lugares para rellenar tu botella y puedes conseguir agua en la cocina del avión durante el vuelo.

"Es muy importante beber una buena cantidad de líquido si estás tomando algún medicamento", dice Gendreau. Algunos medicamentos actúan como diuréticos y pueden deshidratarte, como por ejemplo los que actúan sobre la presión arterial. Según Testa es mejor no tomar café y bebidas alcohólicas y azucaradas, las cuales te deshidratan aún más.

Usa gel de manos desinfectante (con al menos un 60% de alcohol) sobre todas las superficies típicamente plagadas de gérmenes, especialmente las bandejas de los asientos.

Usa un aerosol nasal

Nuestras membranas mucosas son mucho menos eficaces a la hora de bloquear infecciones si están secas, dice la Dra. Michelle Barron, profesora de medicina y enfermedades infecciosas en UCHealth, University of Colorado Hospital. Unas dosis rápidas, cada dos horas, las mantendrán húmedas. Busca un aerosol salino, aconseja Testa. Tiene el mismo pH que los delicados tejidos de tu nariz y no te arderá. Evita aerosoles nasales con medicamento o cualquier producto con conservantes que puedan secar tus conductos nasales. De paso, incluye un bote pequeño de gotas para los ojos en tu bolso. Aliviarán la sequedad y el picor de ojos y harán menos probable que te los frotes con los dedos (posiblemente) contaminados.

Estira tus piernas

La posición del respaldo tiende a hacer la circulación más lenta, aumentando el riesgo de una trombosis venosa profunda, la formación de coágulos sanguíneos en las piernas. Lo más probable es que permanezcas sentado, ya que la mayoría de los vuelos están llenos durante los desplazamientos vacacionales. Resístete al deseo de quedarte quieto; muévete por la cabina aproximadamente cada hora. Si no quieres moverte de tu asiento, dice Gendreau, puedes hacer este ejercicio para mejorar la circulación: con los pies planos sobre el suelo, sube y baja los talones, hacia arriba y hacia abajo, haciendo un movimiento oscilante. Y si tienes más de 60 años u obesidad, o tienes un historial de enfermedad del corazón, venas varicosas o coágulos sanguíneos, visita a tu doctor antes de viajar, especialmente si el vuelo es de más de dos horas de duración.

Relájate

"Uno de los aspectos menos debatidos y de mayor influencia en nuestra salud es el efecto del estrés en la disminución de la capacidad de nuestro sistema inmunitario para combatir los gérmenes", dice Cetron desde la DGMQ. Hay que admitir que un día en el aeropuerto puede agotar los nervios del viajero más intrépido.

"Te preocupa llegar al aeropuerto, después buscar el mostrador de la aerolínea, conseguir tu boleto, pasar por el puesto de seguridad y llegar a la puerta de embarque correcta", dice Gendreau. "Enseguida, comenzamos a comportarnos con ansiedad. Nos frotamos los ojos o nos mordemos las uñas, y eso es un desastre total". Intenta eliminar los factores que te puedan causar estrés, y trata de llegar al aeropuerto con suficiente anticipación para tu vuelo o ten a la mano una aplicación para meditar.

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