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¿Es posible pasar unas vacaciones familiares sin estrés? Sí, ¡lo es!

Consejos prácticos para encontrar el equilibrio entre la diversión y el descanso.

Seis integrantes de familia multigeneracional caminan en la playa

iStockPhoto

In English | Planificar vacaciones que incluyan integrantes de la familia de todas las edades, personalidades e intereses puede ser un poco complicado. Estos son mis secretos sobre cómo planear un viaje que todos disfrutarán.

Decide quién paga

Habla con antelación sobre quién se encargará de las cuentas. El dinero tiene la mala fama de ser una cuestión problemática para las familias, por eso se debe decidir con anticipación cómo se repartirán los gastos. De lo contrario, espera sentimientos heridos que podrían volverse rencorosos. Recuerda, posiblemente algunos de tus hijos no ganen lo mismo ni puedan darse los mismos lujos que los demás. Y aunque estés pagando por todas las habitaciones en un costoso complejo vacacional, recuerda que el precio de una hamburguesa con queso ahí sigue siendo $25. Por eso es que los cruceros y los centros turísticos con todo incluido son buena idea: crean igualdad entre todos los miembros de la familia. Y si deseas darte el gusto de comprar esa botella de vino especial, nadie se quejará.

Los condominios también son una alternativa con los que ahorrar un poco en el presupuesto. Hasta podrías considerar alquilar dos para poder separar a los familiares tranquilos de los bulliciosos. Hay varios sitios de alquiler de propiedades que puedes aprovechar para encontrar esa casa, condominio o apartamento perfecto, como Vacation Rentals by Owner, Home Away y Airbnb.

Elige un destino que se adapte a los intereses de todos

Hay destinos clásicos que a todos les gustan, como Disneyland en California, Disney World en Florida y los parques nacionales. Me encantan las ciudades grandes como San Diego y Chicago porque tienen zoológicos, museos y muchas opciones para salir de compras o a cenar, algo que atrae a todo tipo de visitantes.


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Una vez que hayan elegido el lugar que visitarán, cada miembro de la familia debe anotar lo que desea hacer allí, ya sea aprender a nadar en una tabla de surf, hacer una larga excursión a pie o ver la bola de cordel más grande del mundo.

Con esa información podrás crear un itinerario que incluya todas las actividades que desea realizar cada familiar; combina ciertas actividades parecidas o que permitan probar actividades completamente nuevas para todos. Esta lista de deseos permite que todos se sientan escuchados y será más probable que disfruten las recomendaciones de los demás.

Toma en cuenta el tiempo

Como viajera experimentada, prefiero viajar en temporada baja, ya que evito las multitudes y es más económico. Para mí representa una buena solución, aunque sea más probable que los días estén más frescos, cálidos o lluviosos.

Pero para los niños o hasta los adolescentes, que no están pagando las cuentas, esto podría causar más mal humor y rabietas. Por eso recomiendo hacer los viajes multigeneracionales durante la temporada alta —o lo más cercano a ella—.

Aparta tiempo para estar solo

En mi opinión, los viajeros se pueden dividir en dos grupos: los que toman siestas y los que no las toman. Sin importar el grupo al que pertenezcas, recuerda que todos necesitan descansar. Insisto: todos los días, debes incorporar tiempo para un buen respiro, preferiblemente a eso de las 3 o 4 de la tarde. De lo contrario, el viaje se deteriorará rápidamente, y sabes tan bien como yo que la generación mayor puede ser tan malhumorada como los pequeños. Los que no toman siestas de todos modos disfrutan ese tiempo a solas para leer un libro o una revista. Los niños pueden aprovecharlo para dibujar, colorear o escribir en un diario.

Nota: Al comienzo del viaje siempre existe ese período en el que todos desean ser amables y no se separan del grupo. Sé el primero en decir, "Bueno, voy a echar una siestecita". Todos agradecerán que hayas tomado la iniciativa.

Escápate con los chicos

Amas a tus hijos adultos, pero también deseas pasar tiempo solo con tus nietos; quizás saborear unos helados, o hasta cenar en privado para poder contarles lo malcriados que eran sus padres cuando ellos tenían 10 años. Quizás deseas pasar tiempo con las niñas un día y los niños otro día. No pienses que eres egoísta o injusto. Sencillamente deseas tener tiempo para desarrollar lazos con las cositas más preciosas que alguna vez hayas tenido en tu vida.

Tómense una fotografía del grupo entero

¿Cuándo fue la última vez que se reunieron todos? Si te lo puedes permitir, contrata a un fotógrafo profesional, o pídele a un nuevo amigo que hayas conocido durante el viaje que tome una fotografía de todos juntos con una cámara realmente buena. Pero no te preocupes por la pose del grupo. Deja que los demás discutan sobre dónde se pararán o cómo ya el pequeño Jimmy se ensució la camisa de vestir con chocolate.

Tú mirarás a esas caras y recordarás las noches que pasaron despiertos con cólico hasta la madrugada, las batallas al cambiar de escuela, la primera vez que les entregaste las llaves del automóvil (y aguantaste la respiración hasta que regresaron ilesos), las preocupaciones económicas, los viajes a los salones de urgencias.

Alguien dirá "¡Sonrían!" y te será fácil sonreír mientras te inundan los recuerdos con un claro mensaje: esto es de lo que se trata la vida.