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10 cosas que los auxiliares de vuelo quisieran decir, pero no pueden

Si bien tienen que mantener una paciencia de santos, hay actitudes que los saca de quicio.

Cosas que los auxiliares de vuelo quisieran decir, pero no pueden

Foto: J W Alker/Age Fotostock

Los asistentes de vuelo normalmente se “muerden la lengua” cuando tienen que tratar con pasajeros maleducados, descorteces y sin modales.

In English | Sin lugar a dudas, ser auxiliar de vuelo exige tener más paciencia que la mayoría de empleos. Imagínate estar al tanto de cientos de pasajeros a la misma vez, cada uno convencido de que sus necesidades son las más importantes. Sus exigencias pueden ser absurdas, irracionales o desmedidas, y a la vez el más mínimo desaire puede provocar las rabietas de los pasajeros. En medio de toda esta locura, los auxiliares de vuelo (conocidos también como azafatas o asistentes de vuelo) son una suerte de mediadores dotados de una paciencia de santo. Bueno, casi siempre.

¿Recuerdas ese famoso incidente en un vuelo de JetBlue de Pittsburgh a Nueva York en el 2010? Mientras el avión se acercaba al terminal, Steven Slater, uno de los tripulantes del vuelo, afirmó que una pasajera lo golpeó con su maleta mientras la sacaba precipitadamente del compartimento superior de equipaje. Slater reaccionó sin pensar y repentinamente anunció por los altavoces, "He estado trabajando en esta industria por 28 años y ¡no aguanto más!" Entonces agarró dos cervezas, salió por la rampa de la salida de emergencia y pronto fue detenido.

Algunas veces, hasta los más profesionales y corteses de los tripulantes logra “morderse la lengua”. Por eso, les pedimos a dos tripulantes de larga trayectoria que hicieran “público” las cosas que les encantaría decir a los pasajeros... si pudieran.

1. "Tus zapatos son preciosos, pero olerían mejor si los tuviera puestos".
Tracy Christoph, azafata con amplia experiencia en JetBlue y radicada en Boston, que escribe para blogs de viaje, comenta que los aviones no son lugares apropiados para los ataques al olfato.

2. "Nos encanta tu hijo, pero te agradeceríamos que no usaras el botón de llamar a la tripulación de cabina para componer la próxima gran sinfonía".
Antes de tomar una siesta y dejar que los chicos jueguen libremente, recuerda que alguien como Christoph tiene que estar lidiando con el ruido.

3. "¿Sabes que tienes la oportunidad de seleccionar tu asiento por adelantado?"
No todas las aerolíneas permiten que los pasajeros elijan sus asientos con anticipación, pero hay muchas que sí lo permiten. Una azafata que comenzó su carrera hace 25 años con Pan Am y desea mantener el anonimato (la llamaremos Pam) encuentra la razón por qué las personas altas, presas en el asiento del medio, suplican que se les cambie a un asiento de pasillo al momento de haber abordado el avión.

4. "Reconocemos que nuestros cómodos asientos de cuero y televisores individuales te hacen sentir como en casa, pero para momentos íntimos con tu pareja te podemos dar información de buenos hoteles".

Es cierto que viajar es una actividad romántica, pero hay lugares mejores —y más privados— para esos momentos juguetones.

5. "¿Por qué me pides esto ahora?
Podría tratarse de una bebida que solicitas dos minutos antes de que despegue el avión o el plato vegetariano que pides cuando pasa el servicio de comida, pero los tripulantes se sienten impotentes cuando los pasajeros eligen el momento más inoportuno para pedir algo o se resisten a planificar con anticipación.

6. "No se puede meter una salchicha de 10 libras en una bolsa de 5 libras. Permíteme facturarte este equipaje".
Nunca deja de pasar lo mismo: alguien siempre intenta meter disimuladamente un poco más de equipaje en el avión.

7. "¿Cómo fue haber sido criado por animales?"
Según Pam, sus padres siempre le enseñaron a solicitar algo cortésmente: "por favor" y luego dar las "gracias". Pero por razones desconocidas, la mayoría de los pasajeros al parecer olvidan sus modales y dejan la cortesía y los rituales civiles en la puerta del embarque.

8. "Un poco de consideración sirve de mucho".
Por lo general, en vuelos llenos los pasajeros sin niños se encuentran sentados al lado de padres que tienen al bebé inquieto y alterado. Cuando Pam escucha: "¿Hay alguien que pueda callar a ese niño?" a menudo le dan ganas de entregarle el niño al quejón y trasladar a los padres a asientos de primera clase con una bandeja llena de bebidas.

9. "¿Se enoja porque alguien le  pidió hacer su trabajo?"
Algunas veces —confiesa Pam—,  son sus compañeros de trabajo quienes la exasperan, cuando regresan de mal humor a la cocina y se quejan de tener que servir otro refrigerio a algún pasajero.

10. "Enseguida regreso".
Está bien, esto lo dicen en voz alta. Pero según Pam, esta es una frase en código de los tripulantes, que tiene un significado—por así decirlo—más  expresivo: casi siempre en respuesta a una solicitud muy exigente, absurda o simplemente grosera que hace un pasajero.

 

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