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Los Numerati

Mientras usted duerme ellos toman nota de cada uno de sus pasos.

Los Numerati

Getty Images

¿Ha hecho compras en línea alguna vez, por ejemplo, un libro, y cuando va a agregar el artículo a su carro de compras, recibe una sugerencia de la tienda? "Tal vez le gustaría comprar también...", dice el mensaje, e incluye otros artículos para captar su atención.

O quizás al pagar por su compra en el supermercado, la caja registradora lanza un cupón de descuento para comprar un detergente, que es la misma marca que suele usar en su casa.

Aunque muchos de nosotros no les damos importancia a estos sucesos que se han vuelto tan comunes, ellos son el resultado de una industria que está avanzando y que cambiará nuestra forma de vivir, y tal vez la mejorará. En su libro The Numerati (Los Numerati), el veterano periodista Stephen Baker describe un futuro cercano en el que expertos en matemática y computación recaban datos de casi todas nuestras actividades cotidianas relacionadas con una computadora. Valiéndose de esta información, estos ''numerati'' cada vez están mejor preparados para describirnos en miles de formas, que van desde los productos que probablemente vamos a comprar hasta por quién es probable que votemos y, en el caso de los servicios en línea para buscar pareja, de quién es probable que nos enamoremos.

¿No se parece eso al totalitarismo? No hay que preocuparse, dice Baker. En una entrevista con el AARP Bulletin Today, Baker explica en qué forma los numerati en última instancia nos van a simplificar la vida. Al seguir las huellas que deja nuestra información, los anunciantes pueden prestar servicios a los consumidores con mayor exactitud, los médicos pueden hacer el seguimiento de la salud de sus pacientes de manera más eficiente, y los agentes contra el terrorismo pueden detectar posibles amenazas en nuestra cercanía. Este "modelado matemático de la humanidad" es una realidad nueva e inevitable, dice Baker. 

¿Y qué pasa con esa sugerencia que aparece cuando estamos comprando un libro en línea? No se sorprenda si se trata de una novela que usted ha estado pensando en leer desde hace meses.

P: ¿Quiénes son los numerati y qué hacen?

R: Todos generamos información todos los días, a través de las computadoras: cuando transitamos por autopistas con peaje y utilizamos nuestra tarjeta E-ZPass o cuando usamos los teléfonos celulares; estos datos se van acumulando en gigantescas bases de datos. Solamente la gente con suficiente conocimientos de matemática y computación pueden analizar esas vastas colecciones de unos y de ceros, encontrar toda esta información acerca de nuestra vida y empezar a preparar descripciones de quiénes somos. Llamo a estas personas, matemáticos, estadígrafos e ingenieros informáticos, los ''numerati''.

P: Parece como si gran parte de lo que nosotros consideramos como actividades normales, los numerati las llaman datos. ¿Qué otro tipo de datos buscan los numerati?

R: Se enteran de cuáles sitios web visitamos. Supe hace poco que Yahoo recoge mensualmente, en promedio, 2.500 bits de datos acerca de sus usuarios. Los numerati también saben por dónde nos desplazamos, porque llevamos un teléfono celular que transmite y recibe señales de torres y satélites de telefonía celular, que cada minuto informan dónde nos encontramos. Cuando usamos nuestras tarjetas de crédito, los numerati saben lo que compramos, dónde compramos y con qué frecuencia.

P: Los científicos siempre se han apoyado en datos y en análisis. ¿Por qué son distintos los numerati?

R: Los numerati han introducido un nuevo campo de la ciencia que examina el comportamiento humano a través de lo que hacemos a diario. Antes, el comportamiento humano se encontraba en el ámbito de los humanistas, es decir, de las personas que estudiaban materias como historia, leyes y literatura para aprender sobre la Humanidad. La mayoría de los científicos no entendían a los seres humanos porque no disponían de buena información sobre ellos. Ahora sí contamos con esa información.

P: ¿Es la interpretación de los datos una especie de arte y ciencia a la vez?

R: Sí, no cabe duda, porque debe haber una comprensión del contexto que pueda guiar el razonamiento para la interpretación de los datos. Eso debería servir de consuelo a aquellos de nosotros que somos humanistas y no estudiamos ciencia ni matemática en la universidad. Estos ingenieros informáticos y matemáticos, tienen que trabajar con todo tipo de especialistas, como antropólogos e historiadores, para tratar de encontrarle sentido a la información acerca de los humanos que está llegando en cantidades enormes.

P: ¿Se inmiscuyen en nuestra vida privada los numerati?

R: No, porque no todo el mundo tiene derecho a entrar en esas bases de datos y a examinar toda esta información; pero, se sorprendería si supiera cuánto de ella se encuentra al alcance de los numerati en diversas industrias.  Sin embargo, yo discutiría que a lo largo de gran parte de nuestra historia, no teníamos mucha privacidad. Antes de mediados del siglo XX, la mayoría de nosotros vivía en comunidades donde la gente podía ver todo lo que hacíamos. El dueño de la tienda sabía qué tipo de alimentos comprábamos; el barbero conocía detalles de nuestra vida personal; todo tipo de gente conocía los detalles más privados de nuestra vida.  Luego, empezamos a comprar cosas en los supermercados, teníamos autos y pudimos aislarnos de muchas formas. Ahora, debido a que hay tantas cosas digitalizadas, nos estamos alejando de eso. Es una realidad: es necesario hacer concesiones que sacrifican algo de nuestra vida privada.

P: ¿Qué quiere decir con ''concesiones''?

R: Por ejemplo, usted sacrifica su vida privada cuando saca una tarjeta de socio de un supermercado. Usted está haciendo una concesión: ''todas las semanas le diré lo que como y, a cambio, usted me dará un descuento de algunos dólares''. Tomamos esas decisiones todo el tiempo; sacrificamos la privacidad por algún tipo de servicio o por el sentimiento de que tal vez estemos más seguros. Un gran debate actual en el gobierno es determinar si el National Security Agency (Organismo de Seguridad Nacional) puede vigilar nuestros mensajes de correo electrónico y nuestras llamadas telefónicas para buscar pistas que podrían llevar hasta los terroristas. Muchos de nosotros apoyamos esa idea porque pensamos que estamos sacrificando algo de privacidad a cambio de nuestra seguridad. A medida que los numerati trabajan en más y más industrias, desde el supermercado hasta el lugar de trabajo, estamos invitándolos a entrar en nuestra vida y voluntariamente les aportamos información, porque lo que ellos sepan de nosotros nos ayudará.

P: ¿En qué nos beneficia que se analice nuestra información?

R: Los numerati están haciendo algo que la sociedad siempre ha hecho, que es sacar conclusiones acerca de usted. Si usted presenta una solicitud para ingresar a una universidad o para solicitar un préstamo, en ese proceso, la gente lo juzga. Tradicionalmente lo miran y dicen, está bien, tengo confianza en ella porque conozco a su padre, o porque va a la misma iglesia que yo o porque tiene una bonita sonrisa. Y muchas de las decisiones que nos incumben, están basadas en los prejuicios, es decir, en el temor de quienes no son como nosotros. Ahora los numerati están convirtiendo esos juicios en una ciencia. Algunas veces, esto puede ser mucho más justo, porque ellos lo consideran solamente por los datos que usted genera, pero no como alguien diferente o que asusta.

P: ¿Qué puede esperar la gente a medida que los numerati se tornan más exactos?

R: Que harán nuestra vida más fácil de muchas maneras. Por ejemplo, si va al supermercado y encuentra ofertas solamente en los alimentos que usted quiere comprar, eso lo ayuda; si Netflix le recomienda solamente las películas que le interesan, eso es un servicio. Estos servicios personalizados son algo que tradicionalmente sólo la gente rica podía pagarse.

P: Explique cómo puede ayudarnos la tecnología de investigación de datos a medida que envejecemos.

R: En materia de cuidados de la salud, los numerati pueden hacer cosas maravillosas. Fui a Intel, en Portland, y observé que la empresa ha conectado las viviendas de las personas mayores con tecnología que vigila la salud de los jubilados, de manera que no tengan que mudarse a centros de vida asistida. Los numeratis de Intel están observando la longitud de los pasos de los residentes, cómo distribuyen su peso cuando se ponen de pie, y con qué frecuencia visitan la cocina. Hasta están analizando cuánto tiempo tarda una persona en reconocer la voz de alguien que la llama por teléfono. Si su hijo lo llama y usted necesita un medio segundo adicional para reconocer la voz, esto podría significar el comienzo de alguna enfermedad cognoscitiva. Esto es llegar a detalles increíbles, pero están buscando cambios en los patrones de vida de la gente que pudieran indicar que la salud se está deteriorando.

P: ¿Podrían utilizarse algunos datos para explotar a la gente?

R: Un aspecto por el que tenemos que preocuparnos es el del seguro médico. Por ejemplo, si las compañías de seguros obtienen datos que pueden servir para determinar enfermedades preexistentes es posible que nos nieguen la cobertura. A medida que este equipo de vigilancia de la salud se afianza, habrá más gente que deja huellas, y nuestros patrones de vida van a ser grabados y estudiados.

P: ¿Significa que los estafadores se volverán más sofisticados debido al volumen de información disponible en línea?

R: Hay una guerra constante entre los estafadores y sus opositores. Algunos de estos estafadores son una parte delictiva de los numerati. Analizan nuestros datos, se dan cuenta de lo que nos gusta, adónde vamos y tratan de engañarnos. Otros numerati están creando herramientas para protegernos. Este va a ser un negocio importante para empresas como Microsoft, IBM y Google.

P: ¿Podemos controlar quién tiene acceso a nuestra información?

R: Eso es muy difícil de lograr. La industria es muy joven, apenas tiene diez años y no hay muchas protecciones disponibles. Quienes estén pensando en confiarles detalles de su vida personal a los servicios en línea deberían preguntarles a los amigos si ellos han tenido experiencias positivas. También deberían ser cuidadosos y leer las políticas de privacidad de las empresas en línea. Esas personas deberían limitar el número de empresas a las que les confían sus datos, y por supuesto, dar sus números del Seguro Social y de sus cuentas bancarias solamente a los servicios que conocen y en los que confían totalmente. Un truco que uso cuando le doy información personal a alguna empresa, utilizo la primera letra del nombre de la empresa como mi segunda inicial. La revista The Economist, por ejemplo, me conoce como Stephen E. Baker. De esa forma, puedo ver a quién le están vendiendo también sus datos sobre las suscripciones.

P: Puede ser inquietante saber que nuestro comportamiento es predecible con la información adecuada.

R: En última instancia, siempre vamos a ser únicos; siempre vamos a estar más allá de la categoría de las máquinas por nuestra complejidad, por eso nunca podrán entendernos verdaderamente. Quizás puedan llegar a saber qué tipo de alimentos preferimos o si nos gustan las camisas de rayas, pero siempre vamos a estar cambiando.

Krysta Walton es redactora asistente de la revista Preservation de Washington.

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