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Imagine un día cualquiera del 2035

Nuevas tecnologías revolucionarán la forma de vivir, en los hogares y en la comunidad.

In English | En Nueva Zelanda, nuevas baldosas absorberán el impacto de las caídas.

En Japón, un traje robot, denominado Hybrid Assistive Limb (HAL, Prótesis híbrida para miembros superiores e inferiores), emplea sensores para leer las señales nerviosas e indicar cómo moverse al traje, asistiendo así a personas cuyos miembros están debilitados o con alguna discapacidad.

En Estados Unidos, un cubrecolchón elaborado por un equipo de la Universidad de Virginia verifica el ritmo cardíaco, la respiración y la calidad del sueño, y envía los datos a profesionales de la salud distantes.

Se va a incorporar más tecnología relacionada con el envejecimiento en casi todos los aspectos de la vida cotidiana de las personas, lo cual va a modificar la experiencia de vivir la vejez, tanto en los hogares como en los vecindarios, predice Majd Alwan, vicepresidente del Center for Aging Services Technologies (Centro de Tecnologías para Servicios a la Vejez).

Esta nueva tecnología aparece en un momento de tendencias contrapuestas. Por un lado, un Estados Unidos que envejece (la última camada de baby-boomers (en inglés) cumple 65 años, y uno de cada cinco estadounidenses tendrá 65 años o más en el 2029), lo que disparará los costos del cuidado de la salud; y por otro, una escasez cada vez mayor de cuidadores profesionales y el continuo deseo de los adultos mayores de vivir en sus hogares.

“Todos los estudios muestran que la gente quiere envejecer en el mismo lugar”, dice Jeffrey Rosenfeld, gerontólogo de la Universidad de Hofstra, respecto de las personas mayores. “Hoy, la gente está implementando tecnologías que en el futuro les servirán a ellos”.

Los productos que se están creando facilitarán y harán más seguras las actividades de los estadounidenses de edad. La idea es ayudar a que la gente siga activa en sus vecindarios, explica Rosenfeld, coautor del libro Home Design in an Aging World (Diseño del hogar en un mundo que envejece).

Es probable que los hogares adaptados para la tercera edad incorporen la robótica, ayudantes mecánicos que se desplacen por el hogar como una Roomba —la aspiradora inteligente— muy mejorada y más útil. Funcionarán en combinación con la “domótica” o automatización del hogar, el marco sensorial con cables de la propia vivienda; por ejemplo, el hogar “sabrá” si sus ocupantes están dentro o fuera.

“Entraremos en una era de tecnologías residenciales y hogares inteligentes”, afirma Rosenfeld.

Imaginen un día cualquiera del 2035. Mientras usted duerme, el cubrecolchón cargado de sensores vigila sus signos vitales para detectar irregularidades. Una caja electrónica anexa almacena los datos mensuales y les informa a usted y a su médico en caso de anormalidades. Por la mañana, su dosificador de pastillas similar a un teléfono inteligente le recuerda que debe tomar su medicina y, en el momento adecuado, alerta a su médico para que renueve las recetas. El refrigerador le informa que la leche vencerá en tres días, y le ofrece sugerencias para su desayuno con el fin de mantener su colesterol saludable.

Los espacios del vecindario también se adaptarán. Las máquinas del gimnasio recomendarán ejercicios sobre la base de sus necesidades y limitaciones físicas. En el supermercado, los estantes rotarán para que no tenga que estirarse en posición peligrosa ni agacharse incómodo. Gran parte de ello será posible gracias a un chip personalizado de radiofrecuencia que almacena en una tarjeta información básica de conducir, finanzas y salud. Alwan comenta que puede llegar el día en que este chip se inserte en los pulgares de las personas.

Una cuestión espinosa radica en cómo costear estas nuevas tecnologías. Gran parte del costo recaerá en el contribuyente. El proyecto de salud recién aprobado contiene numerosas cláusulas que ayudarán a agilizar la adopción de tecnologías vinculadas al envejecimiento, como los registros portátiles de atención médica digital y la telemedicina.

A largo plazo, sin embargo, la tecnología podría ahorrar dinero. A medida que las personas envejecen, suelen padecer múltiples afecciones crónicas que requieren diversos especialistas médicos. Actualmente, afirma Alwan, pocas tecnologías ayudan a los médicos a coordinar la atención de los pacientes. Esto, a su vez, lleva a la reiteración de los procedimientos, reingresos hospitalarios innecesarios y un aumento en los costos.

“El doctor A no sabe lo que el doctor B ha recetado para la misma persona”, explica Alwan. “Eso provoca errores médicos”.

La cláusula Health Information Technology for Economic and Clinical Health (HITECH, informática aplicada a la salud) de la ley de estímulo contempla la creación y estandarización de las historias clínicas electrónicas. Medicare y Medicaid ofrecerán a los médicos y los hospitales incentivos financieros para que adopten historias clínicas electrónicas y compartan información sobre los clientes.

Quienes desarrollan la tecnología vinculada al envejecimiento, alentados por semejantes perspectivas, esperan que sus invenciones pasen a ser los próximos artículos domésticos de rigor. Cada año, la American Association of Homes and Services for the Aging (Asociación Estadounidense de Residencias y Servicios para la Tercera Edad) organiza una exposición que atrae miles de espectadores deseosos de ver lo último en tecnología. Alwan se muestra muy entusiasta de un robot, entrenador personal, entre las tecnologías que se develarán en la exposición de Los Ángeles en noviembre.

El robot, un proyecto piloto de la University of Southern California y de Southern California Presbyterian Homes (Hogares Presbiterianos de California del Sur), ofrecerá a los mayores ejercicios con entrenamiento para estimularlos a mantenerse físicamente activos. Con el tiempo, si el concepto de un entrenador electrónico alcanza popularidad, un avatar de fácil reproducción dará instrucciones desde la pantalla de la computadora.

Sin embargo, aun en el 2029, la atención médica seguirá requiriendo interacciones cara a cara entre proveedores y pacientes.

“No debería considerárselos como reemplazos”, afirma Alwan. Las nuevas tecnologías para el envejecimiento constituyen una manera de “aumentar la eficiencia de los cuidadores profesionales disponibles y brindar apoyo adicional a los mayores y sus cuidadores”.

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Nushin Rashidian es miembro de News21, una iniciativa nacional —financiada por una fundación— que promueve la innovación en el periodismo, en la Columbia University Graduate School of Journalism (Facultad de Graduados de Periodismo de Columbia University). Connor Boals, miembro de news21, colaboró con reportajes.

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