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Enfoque integrativo para mejorar la salud en la mujer

El taichí, la meditación y mantener un peso saludable son clave.

Mujer haciendo yoga

Hero Images Inc./Alamy Stock Photo

Ya conocemos las ventajas de tener más de 50; tu experiencia de vida te permite entender mejor tu entorno y actuar con mayor sabiduría. Sin embargo, también es una realidad que para tener una buena calidad de vida debes prestar mayor atención a tu mente y a tu cuerpo.

Alrededor de 70 millones de mujeres en Estados Unidos tienen más de 50. A partir de esta edad ciertos padecimientos se vuelven estadísticamente más frecuentes; la enfermedad cardiovascular, el cáncer y la artritis, entre otras condiciones, pueden deteriorar sustancialmente tu bienestar físico y emocional.

La buena noticia es que puedes aminorar tu riesgo. Si bien no podemos modificar nuestra genética, sí es posible cambiar nuestros hábitos y ver nuestra salud desde una perspectiva integrativa.

¿Qué es la salud integrativa?

Es importante entender el significado de “integrativo”. Hay confusión entre algunas prácticas que se emplean en relación con el cuidado de la salud. El término “alternativo”, por ejemplo, se refiere a aquellas opciones terapéuticas que están al margen de la medicina occidental, convencional o alópata. Estas incluyen el uso de múltiples hierbas, vitaminas y minerales, así como la acupuntura, la meditación u otras opciones de la medicina oriental que buscan aliviar los síntomas sin recurrir a la medicina convencional.

Otro término que seguramente has escuchado es “complementario”, que implica el uso de ciertas opciones adicionales a la medicina convencional. El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral, optó por homogeneizar la terminología y referirse a la medicina integrativa como el abordaje integral del ser humano, que implica su salud física, mental y la inclusión de las distintas terapias disponibles, convencionales y no, para su bienestar.

La salud integrativa femenina

Este es justamente el enfoque en el que me gustaría ahondar: considerar los aspectos físicos y emocionales por los que atraviesa la mujer de 50 años o más y buscar la manera de alcanzar una excelente calidad de vida.

En esta etapa las mujeres enfrentamos múltiples cambios que no podemos evitar: el síndrome del “nido vacío”, cuando los hijos se van de casa para emprender su propio vuelo; gracias al incremento de la esperanza de vida, muchas tenemos el privilegio de poder seguir disfrutando de la existencia de nuestros padres, que cada vez dependen más de nosotras. A esto se suman los cambios en nuestra salud que se van presentando, muchas veces, de manera inesperada. Todo lo anterior genera estrés, que sumado a los cambios en la producción de hormonas femeninas, literalmente nos quita el sueño.

Un enfoque integrativo de nuestra salud contribuye a que podamos disfrutar de una vida placentera. A continuación te comparto algunas sugerencias:

Mantente delgada: está claro que mantenernos en el peso ideal contribuye a disminuir el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, ciertos trastornos articulares y hasta algunos tipos de cáncer. La actividad física también ejerce un efecto preventivo además de aminorar el insomnio y ayudarnos a canalizar mejor el estrés. Así que si no tienes contraindicaciones médicas para ello, te recomiendo ampliamente incluir rutinas deportivas y una alimentación balanceada.

Medita: la meditación, que implica poner atención a experiencias del momento, como tu respiración y sensaciones corporales, te ayuda a disminuir la ansiedad y la manera en que percibes el estrés, mejorando tus horas de sueño. Procura meditar, aunque sea unos minutos, todos los días.

Practica taichí: este es un tipo de arte marcial chino que consiste en la realización de ciertas posturas y movimientos enfocados a concentrar la energía para liberarla en combate. También está el chi kung que no tiene aplicaciones marciales y se enfoca únicamente a mejorar la salud física y mental. Ambos tienen como objetivo desarrollar una mayor elasticidad, favorecer la circulación y tomar conciencia sobre nuestro cuerpo, contribuyendo a mejorar el estado de ánimo y el sueño.

Otras técnicas de este tipo, desarrolladas en la cultura occidental, son el método Feldenkrais, que permite tomar conciencia sobre el cuerpo a través de movimientos coordinados y poner atención a la actividad motora y sensorial de este, así como el Pilates. Ambas  técnicas pueden realizarse de manera individual o en grupo y contribuyen a la flexibilidad y fortaleza de tu cuerpo.

Aliméntate correctamente: con respecto a los suplementos que se venden sin receta médica me gustaría aclarar que, salvo una indicación expresa de tu médico de cabecera, optes por obtener los nutrientes que tu cuerpo necesita de una alimentación balanceada. Te sugiero dejar de lado los alimentos ricos en calorías con escaso valor nutritivo y escoger aquellos que son ricos en vitaminas y minerales, sin calorías “huecas”. Las nueces, por ejemplo, son una excelente fuente de energía que te proporciona vitalidad a la vez que te ayudan a reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular. Los vegetales de hoja verde oscura, aportan las vitaminas y minerales que tu organismo requiere para funcionar adecuadamente. Antes de salir de la farmacia con una bolsa llena de frascos con diferentes suplementos, me gustaría que procures escoger frutas y verduras de todos colores para combinarlos en alegres platillos; atractivos tanto para la vista como para el paladar.

Con este abordaje integrativo de tu salud, cuidando tu cuerpo y tu mente, estoy segura de que enfrentarás tú día a día con mejor humor y disfrutarás de cada instante que la vida te ofrece.

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