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¿Qué sucederá con usted y sus médicos?

La reforma no le hará esperar para recibir un tratamiento.

 

A fines de marzo, la doctora Ruth Kevess-Cohen vio un cambio en sus pacientes. Por lo general, llegaban a su consultorio, en Silver Spring, Maryland, preocupados por el nivel de azúcar en la sangre o por la presión sanguínea.

Ahora, tenían otra inquietud: ¿Debían preocuparse por la nueva ley de reforma del sistema de salud? ¿Podrían seguir atendiéndose con ella? ¿Seguirían recibiendo el mismo tratamiento para la diabetes o para su hipertensión? “Todos se preguntan lo mismo”, afirma Ruth Kevess-Cohen, médica internista, especializada en medicina geriátrica.

Se ha escrito mucho acerca de cómo afectará a los pacientes la reforma del sistema de salud. Sin embargo, poco se ha escrito acerca de los efectos que tendrá en los prestadores y sobre cómo lo afectarían estos a usted. Afortunadamente, para las personas mayores de 50 años, la mayor parte de las noticias son buenas.

“Les he dicho a mis pacientes que no se preocupen —dice Cohen—. Hasta ahora, las modificaciones no afectan las relaciones personales entre pacientes y médicos. Los pacientes podrán seguir consultando a los mismos médicos, los médicos seguirán pidiendo análisis y derivándolos a especialistas, como lo hacían antes, y los pacientes podrán obtener sus medicamentos recetados en la farmacia de su localidad o recibirlos por correo”.

A continuación, les presentamos las cláusulas de la ley que, seguramente, tendrán un mayor efecto en usted y sus médicos, y asesoramiento sobre cómo asegurarse de recibir la mejor atención médica posible.

1. Ver a su médico... cuando usted quiera.

Uno de los grandes logros de la reforma del sistema de salud es el de garantizar cobertura para los 32 millones de estadounidenses que no están asegurados. El beneficio para las personas mayores de 50 años que no cuentan con un seguro de salud debido a enfermedades preexistentes o por estar pasando dificultades económicas es que podrán ver a un médico cuando lo necesiten, sin temor a tener que pagar costos exorbitantes por una consulta de rutina.

La nueva ley prohíbe a las compañías de seguro privadas dejar sin cobertura a personas que se enfermen, rechazar a los que presenten enfermedades preexistentes o establecer límites de por vida sobre los beneficios. También proporciona subsidios para los estadounidenses de bajos ingresos, amplía Medicaid (los programas de seguro estatales para las personas pobres) y permite que los hijos adultos permanezcan en los planes de seguro de sus padres hasta los 26 años.

Sin embargo, todas estas garantías llegan con un desafío. Si bien las personas que actualmente cuentan con un médico de atención primaria podrán seguir consultándolo como antes, las que hoy no tienen  acceso a un médico podrían terminar en una lista de espera. Esto es probable porque en el país ya existen lugares donde los médicos de atención primaria son escasos, y la nueva ley sumará a millones de pacientes adicionales al sistema.

La American Academy of Family Physicians  (Academia Estadounidense de Médicos de Familia) predice un faltante de casi 40.000 médicos de atención primaria para la próxima década, en tanto los estudiantes de Medicina se sienten cada vez más atraídos por las especialidades mejor pagadas y con mejores horarios, como la cirugía o la radiología.

Lo que es más, “el problema del acceso no tiene que ver sólo con la cantidad de pacientes, sino con lograr que el sistema de salud sea más efectivo y productivo —afirma el médico Michael Newman, quien posee un consultorio de clínica médica en Washington, D.C.—.

Queremos asegurarnos de que todos reciban la atención que necesitan, pero esto no significa que los médicos sean los únicos que brinden esa atención. Queremos aliviar la carga de los médicos, utilizando los servicios de enfermeros profesionales y asistentes de médicos y de otros prestadores de cuidados que pueden manejar mejor las enfermedades crónicas, la educación, el cumplimiento de normas, la prevención, etc.”.

Los legisladores, considerando la creciente necesidad de poder acceder a una consulta, incluyeron en la nueva ley bonificaciones para los médicos de atención primaria, además de la ampliación de centros de salud comunitarios y la condonación de los préstamos para matricularse en la universidad como incentivos para que los estudiantes de Medicina se dediquen a la atención primaria.

La experiencia de Massachusetts también proporciona cierta tranquilidad. Cuando el estado aprobó el cuidado de la salud universal en 2006, hubo grandes listas de nuevos pacientes y largos períodos de espera para poder consultar a un médico de atención primaria.

“Sí, sufrimos de una escasez de médicos, pero ahora todo se ha solucionado y la gente está recibiendo una mejor atención”, señala el médico Mario Motta, presidente de la Massachussets Medical Society (Asociación Médica de Massachussets), organización estatal que agrupa a los profesionales médicos. En 2008, el estado aprobó incentivos financieros sin precedentes que lograron hacer más atractiva la carrera de cuidados primarios para los nuevos médicos y enfermeras.

En la University of Massachussets Medical School (Facultad de Medicina de la Universidad de Massachussets) se amplió la cantidad de alumnos por clase y no se cobró matrícula a los estudiantes que aceptaran trabajar como médicos de atención primaria en el estado por cuatro años después de completar su capacitación. Hoy, cerca del 96% de la población del estado está asegurado, lo que representa la tasa más alta del país.

Los pacientes pueden desempeñar un papel importante a la hora de asegurarse el acceso a servicios médicos. “Deben ser proactivos y establecer una relación con un médico antes de enfermarse —sostiene el médico David Reuben, presidente de Geriatric Medicine (Medicina Geriátrica), en UCLA—. Planear el cuidado de la salud no es diferente a cualquier otra inversión que usted realice para el futuro. Usted quiere un médico de atención primaria que lo conozca a usted y a su salud, y que pueda guiar sus cuidados, incluso derivaciones a especialistas cuando resulte necesario”.

2. Ver a un especialista... cuando lo necesite

En la actualidad, los especialistas dominan el campo de la Medicina —casi el 70% de los médicos residentes se convierten en ortopedistas, gastroenterólogos, o siguen cualquier otra especialidad—, de manera que para los pacientes resulta más sencillo consultar a un especialista que a un médico de atención primaria. Esto no cambiará en lo inmediato. “Ingresar a un hospital para someterse a una cirugía no será un problema, debido a que nuestra profesión médica está compuesta, en una gran mayoría, por intervencionistas como cirujanos”, indica el médico Paul Torrens, profesor de Health Services (Servicios Médicos) en la UCLA School of Public Health (Facultad de Salud Pública de la Universidad de California, Los Ángeles).

Sin embargo, a medida que la reforma del sistema de salud se vaya afianzando, la atención especializada podría cambiar. “Vamos a ver un cambio en el modo en que se brinda la atención especializada, a través de consultas por internet, por teléfono, o a través del médico de atención primaria, quien podrá consultar a un especialista sin que éste vea al paciente en persona —explica el doctor Reuben—. En algunas organizaciones de servicios médicos administrados, esto ya está sucediendo”.

Muchas veces, la telemedicina, como se denomina a este tipo de consulta, se usa para determinar si un paciente ubicado en una región remota del país, o donde la atención médica es escasa, necesita ver a un especialista. Sin embargo, en los centros urbanos, donde hay muchos especialistas, consultar a uno de ellos será parte de la rutina del cuidado médico, tanto como lo es hoy. 

Para reducir más las demandas sobre el sistema, tanto los especialistas como los pacientes deberán ser más responsables acerca de la evaluación y el tratamiento. “Creemos que deberíamos tener un acceso ilimitado al cuidado médico y a toda clase de exámenes —señala el doctor Newman—. Pero ¿son siempre necesarios? Debemos ofrecer los exámenes apropiados. No es cuestión de racionalizarlos; más bien se trata de hacer lo que sea apropiado y necesario para el cuidado del paciente”.

 3. Más tiempo con su farmacéutico

Otra gran ventaja que ofrece la reforma del sistema de salud: para monitorear mejor las medicaciones y sus interacciones (que enferman a miles de personas cada año), los farmacéuticos recibirán financiamiento para ayudar a los pacientes a administrar sus medicamentos. “Los pacientes podrán sentarse con su farmacéutico para considerar cambios o reducciones en su régimen de medicaciones”, explica Dennee Frey, Pharm. D. (Doctor en Farmacología), farmacéutico y consultor en administración de medicamentos de la fundación Partners in Care Foundation, en San Fernando, California.

El pasado mes de diciembre, la madre de Dennee Frey experimentó la tan común falta de comunicación a la hora de recetar medicamentos. Después de sufrir un mini derrame cerebral, ella fue dada de alta del hospital con una lista de medicamentos que debía tomar. “Dos de los medicamentos no eran adecuados para ella y sus otros médicos los habían discontinuado —explica Frey—. Afortunadamente, mi madre me tenía a mí para que hiciera las preguntas pertinentes. Como farmacéuticos, hemos estado esperando y deseando estos cambios”.

4. Eliminar el período sin cobertura (doughnut hole)

Uno de los logros más grandes de la ley para aquellos que están en Medicare es el cierre final de la gran brecha en la cobertura de medicamentos recetados, conocida como período sin cobertura o doughnut hole. Actualmente, Medicare paga el 75% de los costos de los medicamentos recetados, hasta que el costo total de estos (incluidos el deducible y los copagos) alcance los $2.830. Una vez alcanzada esta cifra, los pacientes entran al período sin cobertura —o doughnut hole— y deben pagar el 100% del valor de sus medicamentos recetados, hasta alcanzar los $4.550, momento en que la cobertura vuelve a estar vigente.

En el pasado, cuando los pacientes de Medicare de la internista Cohen entraban al perío los medicamentos debido a que no podían seguir pagándolos. Para ayudarlos, la doctora Cohen les recetaba productos diferentes o revisaba los estantes de su consultorio en busca de muestras gratis. “Pero esto era muy negativo para los pacientes —relata—. Los cambios en la ley representan una gran mejora”.

Con esta ley, los más de 3 millones de adultos mayores que entran en el período sin cobertura obtendrían un reembolso de $250 este año. Según la ley, habrá un 50% de descuento en medicamentos de marca en 2011, y un descuento menor para genéricos, hasta que el período sin cobertura sea eliminado por completo en 2020.

5. Una mejor coordinación de su atención médica

Para mejorar la eficiencia y la coordinación de los cuidados, la nueva ley ofrece financiación para programas piloto como “accountable care" (cuidados responsables) y "medical homes" (atención médica primaria integral). A modo de ejemplo, bajo el modelo de "medical homes", del cual Vermont es pionero, se les paga una bonificación extra a los médicos por coordinar los cuidados de sus pacientes. También reciben bonificaciones si la salud de un paciente mejora a partir de la calidad de la atención. El objetivo del programa es ayudar a los pacientes, especialmente a aquellos con enfermedades crónicas, a mantenerse lo suficientemente saludables como para evitar internaciones en hospitales y tratamientos caros, ahorrando dinero a largo plazo.

De un modo similar, en los próximos 18 meses se establecerán organizaciones de cuidados responsables (ACO), financiadas por Medicare, a fin de facilitar la transición entre el hospital y el hogar, que influirán en la manera en que funcionan los equipos médicos y los hospitales.

“Medicare hará responsables a los hospitales por el costo de readmisión de un paciente —afirma el médico Albert Siu, titular de la cátedra de Geriatría en la Mount Sinai School of Medicine (Facultad de Medicina Mount Sinai), en la ciudad de Nueva York—, por lo que estamos realizando una serie de esfuerzos para mejorar y coordinar la atención de los pacientes cuando dejan el hospital”. Esto incluye preparar a los pacientes y a sus parientes a lo largo del proceso de transición, y contar con un médico que haga las veces de representante médico y de enlace entre el hospital y el hogar.

6. Modificaciones a Medicare y Medicare Advantage

Con la nueva ley, los casi 34 millones de adultos que reciben los beneficios de Medicare tradicional verán ampliarse su cobertura, ya que, a partir de enero de 2011, serán elegibles para controles médicos anuales y estudios de detección temprana de cáncer sin cargo.

Otros 11,4 millones de estadounidenses mayores de 65 años reciben cobertura de salud de Medicare a través de seguros médicos privados conocidos como Medicare Advantage. Actualmente, el gobierno federal paga a aseguradores privados para que administren estos programas —un 14% más por persona de lo que pagan por los planes del tipo honorarios por servicios de Medicare tradicional—; estos, a su vez, ofrecen coberturas adicionales como las de medicamentos recetados y atención oftalmológica y dental. La nueva ley de reforma del sistema de salud reducirá —aunque no los eliminará— los pagos adicionales a los planes Medicare Advantage. El consumidor podrá percibir ajustes en algunos beneficios, como membresías a gimnasios y anteojos gratuitos, ya que la ley recorta $136.000 millones de los programas Advantage. No obstante, los planes Medicare Advantage no pueden, por ley, recortar los beneficios garantizados de Medicare.

En cierto modo, la nueva ley debería mejorar y asegurar la continuidad del cuidado del paciente. El doctor Reuben ha estudiado las cláusulas de la ley y señala: “No hay nada que haya leído en la ley que vaya a afectar de un modo adverso a mis pacientes, nada”.

 

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