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La vida es un cantar

Según un nuevo informe de Global Council on Brain Health, en conjunto con AARP, el ritmo de la música es un poderoso estímulo a la función cerebral.

Dayana García y su abuelo

Cortesía de Dayanna García

El año pasado, un video extremadamente emotivo fue visto y compartido por millones de personas en las redes sociales. En el video podemos ver a la joven cantante de origen mexicano Dayanna García interpretando el tema “Fallaste corazón” en la casa de su abuelito, que en ese entonces sufría de demencia senil.

Increíblemente, cuando el abuelo de García escucha la canción —popularizada por Pedro Infante durante la década del 50— se nota una transformación en su rostro, como si experimentara la cosquilla de un recuerdo desenterrado. Y de repente, en una escena que parece surgida de una película, abuelo y nieta terminan cantando la canción juntos.

Según un nuevo informe del Global Council on Brain Health (GCBH),  financiado por AARP, la música estimula muchas áreas cerebrales, como las que son responsables de la memoria, el movimiento y el estado de ánimo. “Nada activa el cerebro como la música”, señala Jonathan Burdette, profesor de neuroradiología en la Facultad de Medicina de Wake Forest University y colaborador del informe del GCBH.

“La música hace que todo lo que sabemos acerca del mejoramiento del cerebro sea más fácil”, señala Sarah Lenz Lock, vicepresidenta sénior de Política y Salud Cerebral de AARP y directora ejecutiva del GCBH. “Hace que la medicina tenga un mejor sabor”.

"Al estimular los mismos sectores del cerebro que son responsables del lenguaje, el canto tiene un gran poder para crear un puente hacia el habla".

- Alicia Ramírez, musicoterapeuta

“Nunca me había imaginado que la música tenía un poder tan fuerte”, dice por su parte Dayanna García, que creció en la ciudad de Murietta, California. Su familia es originaria de Sonora. “A mi abuelito lo diagnosticaron con demencia senil hace cinco años. Mi abuela y yo nos convertimos en sus cuidadores. Cuando grabé el video, ya se encontraba en la última etapa de la enfermedad. Me sorprendió darme cuenta que mi tata estaba recordando la canción y hasta podía terminarla solo. A mí me parece que se acordó de la época cuando era joven y esta canción había salido por primera vez”.

Una encuesta que AARP llevó a cabo en el 2020 con 3,100 adultos halló que un porcentaje más alto de personas que escuchan música califican aspectos de su calidad de vida y felicidad como excelentes o muy buenos. También reportan niveles medios más bajos de ansiedad y depresión.

Herramienta importante en el tratamiento de la demencia

Desde que publicó el video, Dayanna García ha recibido mensajes de personas que vivieron experiencias similares. Y es que la música puede ser una herramienta muy importante para ayudar a los pacientes que sufren de Alzheimer y demencia senil.

“El canto ayuda a la felicidad; es algo cósmico, mágico”, explica Alicia Ramírez, una musicoterapeuta colombiana que ha trabajado extensamente en Los Ángeles con pacientes de la tercera edad. “He visto pacientes que perdieron una importante parte del cerebro por una trombosis. Estas personas no te pueden decir buenos días, pero sí pueden cantar ”.

La música promueve las interacciones sociales, otro beneficio para el cerebro. Cuando los adultos cantan o interpretan juntos, sienten menos soledad y tienen una mejor calidad de vida en comparación con los adultos que no crean música con los demás, indica Julene Johnson, profesora del Institute for Health and Aging en University of California, San Francisco (UCSF). Además, según estudios previos del GCBH, tanto los vínculos sociales como la mejora del bienestar mental se relacionan con un menor riesgo de deterioro cognitivo y una mejor salud cerebral.

El conductor de televisión y radio Marco Antonio Regil, vivió esta misma experiencia con su madre, que murió afligida de Alzheimer en el 2017.

“Cantábamos ‘Cielito lindo’ porque le encantaba”, recuerda Regil. “Y de repente regresaba y me agarraba la cara y me decía, ‘mijito, mijito’. Al final, ya no hablaba, ya no se acordaba de nada, pero le cantabas ‘De la Sierra Morena…’ y abría los ojitos. El ‘Cielito lindo’ fue lo último que olvidó”.

Dayana García sostiene las manos de su abuelo

Cortesía de Dayanna García

Canciones del alma

La musicoterapeuta Alicia Ramírez señala que ha obtenido muy buenos resultados en sus sesiones de terapia con clásicos del cancionero latinoamericano.

"Estas son canciones clásicas que debido a su popularidad han dejado una huella en la mente y en el corazón de las personas. Son letras fáciles de recordar y de aprender, que esencialmente repiten la misma palabra una y otra vez. La música religiosa es otro ejemplo de melodías que inspiran energía, letras alegres y rítmicas que también estimulan el compromiso y apelan a las emociones y la espiritualidad de las personas",añade Ramírez.

A continuación 10 canciones que recomienda la experta Alicia Ramírez para terapia con música:

Te sugerimos también que pruebes con estos boleros clásicos, rancheras, tangos, merenguessalsa y bossa nova

El informe del equipo de trabajo de GCBH, fundado por AARP, destacó que la música activa muchas regiones, incluidas las asociadas con la emoción y la memoria. "La música que se tocó en tu boda o en un servicio religioso, o incluso en un concierto o en una fiesta a la que fuiste, se preserva para las vías neuronales que conectan esa melodía con sentimientos muy positivos", explica Suzanne Hanser, presidenta de la International Association for Music & Medicine (IAMM) y profesora de musicoterapia en Berklee College of Music.

“Obviamente la mejor música es la que tiene un valor emocional”, dice Ramírez. “Quizás les recuerde a seres queridos, el momento preciso cuando se enamoraron de su pareja, o tal vez un primer viaje con su familia. Al estimular los mismos sectores del cerebro que son responsables del lenguaje, el canto tiene un gran poder para crear un puente hacia el habla. A nivel neurológico, la música libera dopamina, serotonina y oxitocina en el cerebro. Así bajan sus niveles de ansiedad y depresión”.

La música, una conexión vital

“Mi abuelo era mi mejor amigo y el más fuerte de toda la familia”, recuerda García, con la voz quebrada por la emoción. “Él me crió junto a mi abuela, y tengo recuerdos muy lindos de los dos”.

Esta conexión con el pasado, las raíces mexicanas y el compartir canciones con su abuelo tuvieron un efecto positivo en su carrera como cantante profesional. Cuando el video se transformó en un éxito viral con más de cinco millones de reproducciones en Facebook, el programa Despierta América invitó a Dayanna y su abuelito para que cantaran juntos “Fallaste corazón”.

“Lamentablemente mi tata falleció antes de la presentación”, dice García. “Así que fui sola al programa y canté la canción como un homenaje . Fue muy duro para todos nosotros, pero al menos me consuela saber que mi abuelo no está sufriendo más. Sé que ahora está en un lugar mejor. No se me borrará nunca de la mente. Vivo con todos los lindos recuerdos que tengo de él”.

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