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No a la demencia

¿Encontraremos en algún momento una cura para la demencia?

La inversión de $60 millones de AARP apoya la investigación de tratamientos prometedores.

Un doctor mira una radiografía del cerebro

GETTY IMAGES

In English | Brad Margus espera encontrar respuestas a algunos de los misterios más grandes de la medicina al examinar el cerebro detalladamente.

Localizar el gen específico que se encarga de activar la inflamación cerca del centro de la memoria del cerebro podría conducir a un tratamiento dirigido que minimice las lesiones cerebrales en personas con Alzheimer. Y saber cuáles proteínas específicas de células son responsables de producir los síntomas motores de la enfermedad de Parkinson podría dar lugar a un medicamento que los desactive.

Este enfoque preciso "permite la fabricación de medicamentos que solo afectan el tipo específico de célula que nos interesa", lo que reduce los efectos secundarios no deseados de la mayoría de los fármacos, dice Margus, director ejecutivo de Cerevance, una compañía de desarrollo de medicamentos con sede en Boston, centrada en las enfermedades del cerebro. Además, podría llevar a un gran avance en el campo de la investigación sobre la demencia. Unos 50 millones de personas alrededor del mundo sufren de demencia, y todavía no hay un tratamiento para detener o ralentizar la progresión de la enfermedad.


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Invertir en investigaciones de vanguardia

Cerevance es una de varias compañías que están en busca de nuevos tratamientos de vanguardia para la demencia y que recibieron apoyo financiero recientemente del Dementia Discovery Fund (DDF), un grupo de capital de riesgo de $350 millones con sede en Londres, que invierte en nuevos proyectos terapéuticos prometedores. En el 2018, AARP se comprometió a invertir $60 millones en el DDF para apoyar la búsqueda de una cura para la demencia.

"La inversión de AARP es un ejemplo de cómo estamos trabajando para mejorar la vida de los adultos mayores del país", expresa Scott Frisch, vicepresidente ejecutivo y director de operaciones de AARP. "La demencia afecta a millones de individuos y a sus familias, y la necesidad de tratamientos eficaces nunca ha sido más crítica".

Otras empresas que recibieron fondos del DDF este año incluyen QurAlis, una compañía que trabaja en tratamientos que se centran en mecanismos celulares defectuosos de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y la demencia frontotemporal genéticamente relacionada (DFT); y Nitrome Biosciences, que desarrolla medicamentos contra una clase de enzima recientemente identificada que podría retrasar o detener la progresión de la enfermedad de Parkinson.

 "Hemos hallado que un número de compañías biofarmacéuticas están interesadas en descubrir más sobre el Alzheimer a través del aprendizaje sobre la ELA, la DTF, y las enfermedades de Huntington y de Parkinson", explica Angus Grant, director ejecutivo del DDF. La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de la demencia.

Este enfoque ha funcionado anteriormente; Grant lo compara con la búsqueda del tratamiento para el cáncer. Al igual que con la demencia, "nos dimos cuenta de que el cáncer no era solo una cosa", y que requería más de un método de tratamiento, indica. Estudiar la estructura celular y la genética de los más de 100 tipos diferentes de cánceres eventualmente condujo al desarrollo de una variedad de tratamientos que, cuando se usan por sí solos o combinados, son más eficaces que una receta única.

En la demencia, puede ser que diferentes formas de la enfermedad compartan una vía común hacia el deterioro cognitivo, y que un medicamento desarrollado para tratar la demencia causada por el Parkinson, por ejemplo, también pueda ayudar a alguien con demencia causada por el Alzheimer. "Y empezamos a ver esto cada vez más; el defecto en un cerebro que envejece no es específico de una enfermedad, pero sí es específico de una vía molecular que ha sido alterada", señala Grant.

El interés del DDF en conseguir tratamientos para poblaciones específicas con demencia "donde tenemos un mejor entendimiento" de los pacientes y de la enfermedad que causa la demencia también aumenta las probabilidades de encontrar un tratamiento que provea un beneficio más inmediato para los pacientes y sus cuidadores, explica Grant. Desde su lanzamiento en el 2015, el DDF ha invertido en 19 compañías que trabajan en proyectos sobre la demencia relacionada con la edad; varios de ellos están en ensayos clínicos.

Diversificar los proyectos de medicamentos

Los científicos por todo el mundo están siguiendo un camino similar. Están mirando más allá de la estrategia única que la mayoría de los investigadores de la demencia han estudiado en el pasado —eliminar las placas amiloideas tóxicas del cerebro, un rasgo distintivo de la enfermedad de Alzheimer— y, en su lugar, están introduciendo más posibilidades que nunca en los proyectos de medicamentos para la demencia.

Los roles que el sistema inmunitario y el sistema metabólico desempeñan en el desarrollo de la demencia están bajo observación. Los investigadores también están estudiando todo, desde los vasos sanguíneos hasta los factores hormonales, para resolver el dilema de la demencia.

"Ahora sabemos que el cerebro es parte de un sistema más grande", explica Rebecca Edelmayer, directora de participación científica en la Alzheimer's Association. "Y tal vez haya muchas más maneras de enfocarse en la salud del cerebro en general" para que se mantenga lo más sano posible a lo largo del proceso de envejecimiento y pueda "prevenir las señales y los síntomas de la enfermedad de Alzheimer y otros tipos de demencia", agrega.

"La inversión de AARP es un ejemplo de cómo estamos trabajando para mejorar la vida de los adultos mayores del país. La demencia afecta a millones de individuos y a sus familias, y la necesidad de tratamientos eficaces nunca ha sido más crítica".

-Scott Frisch, vicepresidente ejecutivo y director de operaciones de AARP.

Algunos de los candidatos a medicamentos más prometedores en el conjunto de posibilidades ayudan a preservar y fortalecer los canales de comunicación entre las células nerviosas, explica Suzana Petanceska, directora de programas en la División de Neurociencia del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento.

En cuanto a la demencia, estos canales se dañan o se alteran, lo que causa la pérdida de memoria y una cadena de efectos debilitantes. Una teoría que actualmente está a prueba en ensayos clínicos es que si prevenimos la muerte de estas neuronas o encontramos una manera de estimular la creación de células nerviosas nuevas, el cerebro se vuelve más resistente ante las enfermedades.

"Todos tenemos resiliencia, pero cuando hablamos de cómo protegemos el cerebro, algunas de las maneras en las que lo hacemos es al aprovechar los mecanismos naturales de reparación del cerebro y activarlos para que se pueda recuperar de una lesión", dice Petanceska.

Lo complicado es descifrar cuál es el mejor momento para centrarse en estos procesos. Los síntomas del Alzheimer y otras demencias usualmente aparecen más tarde en la vida, pero "el proceso de la enfermedad empieza muchos años antes", explica. Así que tener una manera "confiable y no invasiva" de rastrear las señales de alerta de la enfermedad antes de que cause daños será clave para ofrecer tratamientos eficaces.

La cartera de empresas del DDF también incluye compañías y proyectos que investigan las maneras de proteger la salud de las células cerebrales para tratar la enfermedad de Alzheimer y otros trastornos neurodegenerativos. AstronauTx, por ejemplo, que recibió fondos del DDF en el 2019, se centra en desarrollar medicamentos para modificar los astrocitos disfuncionales, un tipo de célula cerebral que apoya las neuronas y sus canales de comunicación.

Adelantos con las proteínas amiloidea y tau

Esto no significa que las teorías para el tratamiento que eran tan prometedoras en los años 90 y a principios del 2000 hayan sido totalmente abandonadas, a pesar de décadas de ensayos clínicos infructuosos. Gran parte de la investigación en el campo continúa centrándose en las proteínas amiloidea y la tau (otra proteína distintiva del Alzheimer que forma ovillos en las neuronas).

Este año, toda la atención está puesta en aducanumab, un medicamento antiamiloideo que va camino a revisión de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). Ensayos clínicos probaron que el fármaco reduce la cantidad de amiloide en el cerebro de personas con la enfermedad de Alzheimer en etapa temprana. La farmacéutica estadounidenses Biogen informa que, durante los ensayos clínicos, los participantes que recibieron dosis altas del anticuerpo experimentaron mejoras en la memoria y las habilidades de razonamiento, así como en la capacidad para llevar a cabo actividades de la vida diaria, como lavar la ropa y administrar las finanzas. De ser aprobado por la FDA, aducanumab sería el primer medicamento disponible para tratar a las personas con la enfermedad de Alzheimer. Actualmente, los pocos medicamentos para la demencia disponibles solo ayudan a aliviar los síntomas.

El Dr. Christopher H. van Dyck, profesor de Psiquiatría, Neurología y Neurociencia, y director de la Unidad de Investigación de Alzheimer en la Faculta de Medicina de Yale, señala otras dos terapias de eliminación de amiloides cuyos ensayos clínicos están muy adelantados: BAN2401 (de las farmacéuticas Biogen y Eisai) y gantenerumab (de Roche). Si aducanumab no consigue la aprobación de la FDA "de seguro uno de estos otros" se convertirá en el primer tratamiento disponible para la enfermedad de Alzheimer, según él.

Datos sobre la demencia

La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia. Otras causas comunes incluyen demencia vascular, demencia con cuerpos de Lewy y enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Parkinson y la enfermedad de Huntington.

  • 50 millones: El número de personas que padecen de demencia en todo el mundo.
  • 5.8 millones: La cantidad de adultos mayores de 65 años en Estados Unidos que padecen de Alzheimer. De estos, aproximadamente dos tercios son mujeres. 
  • 14 millones: El pronóstico de personas en el país que sufrirán de Alzheimer para el 2050.
  • $305,000 millones: Lo que el Alzheimer y otras demencias le costará este año a Estados Unidos.
  • $1.1 billones: Lo que se pronostica que la enfermedad costará para el 2050 sin un tratamiento.

Fuente: Alzheimer’s Association

El tiempo es algo que diferencia a las terapias antiamiloideas más exitosas y prometedoras de otras terapias anteriores que no tuvieron éxito. Hasta hace poco, todos los ensayos clínicos con el objetivo de detener o retrasar la progresión de la demencia habían fallado. "Y fallaron porque les estábamos administrando estos medicamentos a personas que ya tenían los síntomas" de la enfermedad, explica el Dr. Michael Rafii, profesor asociado de Neurología Clínica en la Facultad de Medicina Keck de University of Southern California, y director médico del Alzheimer’s Therapeutic Research Institute.

Y administrar medicamentos a personas sintomáticas "es demasiado tarde", dice. Alguien que tiene demencia tiene ya un daño generalizado en el cerebro. "Y, desafortunadamente, cuando hay algún daño en el cerebro, este es permanente. No puedes dar marcha atrás. Por eso, el tratamiento temprano es la clave”, dice.

A favor de su argumento, los ensayos dirigidos a personas en las primeras etapas de la enfermedad han sido exitosos. Incluso, un nuevo ensayo intenta probar si la eliminación de amiloides en personas asintomáticas tendría un beneficio en la prevención del Alzheimer. "Es un estudio muy emocionante", agrega Rafii.

Abordar los ovillos de la proteína tau es otra gran área de enfoque. A diferencia de las placas amiloideas, que pueden estar presentes en el cerebro de las personas asintomáticas, los ovillos de tau están más estrechamente correlacionados con los síntomas clínicos de la enfermedad. Además, su presencia se ve en varios trastornos neurodegenerativos, no solo en el Alzheimer.

"Si podemos encontrar un recurso terapéutico útil en la prevención real de los cambios que ocurren con la tau, podríamos realmente identificar terapias beneficiosas para el tratamiento de múltiples tipos de demencia", afirmó Edelmayer, de la Alzheimer’s Association.

La cura podría tener muchas formas

A pesar de lo variado que es el proceso de investigación, la mayoría de los expertos están de acuerdo en algo: cuando se trata de encontrar una manera de detener, ralentizar o prevenir la demencia, no estamos hablando de un medicamento único, ni siquiera de un solo objetivo farmacológico. Más bien, será un enfoque combinado que tal vez involucre medicamentos que eliminen las placas amiloideas y los ovillos de tau, aborden las proteínas problemáticas y mejoren la salud sináptica de las células nerviosas cerebrales.

Puede que los pacientes también reciban recetas no farmacológicas de sus médicos. Algunas de las investigaciones más recientes han demostrado que la salud cardiovascular y la salud cerebrovascular desempeñan un papel fundamental sobre la salud general del cerebro a lo largo de la vida de un ser humano. Se ha demostrado que el ejercicio, la dieta y el sueño reducen el riesgo de deterioro cognitivo en los adultos. Además, un estudio sin precedentes en el 2018 demostró que el control intensivo de la presión arterial redujo significativamente las posibilidades de que los participantes desarrollaran un deterioro cognitivo leve.

La mezcla de terapias probablemente no curará la demencia, pero, según explica Rafii, "tenemos muy pocas curas en la medicina". Sin embargo, Rafii y otros en el campo de las investigaciones, incluido el Dementia Discovery Fund, están optimistas de que los avances continuos conducirán a tratamientos que podrán ralentizar la enfermedad y mejorar la vida de millones de personas.

"Lo que estoy viendo es un gran progreso en los componentes básicos, el fundamento de nuevos enfoques terapéuticos futuros", dice Grant.

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