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Estudio lo comprueba: Lo que no lo mata, lo hará más fuerte

La adversidad ayuda a fortalecer la mente.

In English | Algo de mala suerte puede ser beneficioso para nosotros.

Ese es el sorprendente resultado de un nuevo estudio nacional de varios años y de casi 2.400 personas, el cual encontró que, básicamente, lo que no nos mata, nos puede hacer más fuertes mentalmente.

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El estudio, llevado a cabo por investigadores de la University at Buffalo y la University of California en Irvine, encontró que las personas que confrontaban desgracias desarrollaban más capacidad de recuperación y eran más adaptables que aquellos a quienes nada malo les sucedía o a los que tenían un largo historial de infortunios.

"Creo que este estudio lleva un mensaje esperanzador a los estadounidenses mayores”, dice el autor Mark Seery, profesor auxiliar de psicología de la University at Buffalo. "Sólo por haber experimentado dificultades, o haber sufrido algo terrible en el pasado no quiere decir que está destinado a ser desgraciado el resto de su vida. De hecho, esas experiencias pueden haberlo fortalecido”.

La doctora Mindy Fain, codirectora del Arizona Center on Aging (Centro de Envejecimiento de Arizona) también ve un mensaje positivo en los hallazgos del estudio. “Aquellos que experimentan alguna adversidad tienen la oportunidad de aprender de ella [y] están en una mejor posición para lidiar exitosamente con algunos de los retos de envejecer", dijo.

Las edades de los participantes en el estudio fluctuaron entre 18 y 101. Entre el 2001 y el 2004, se les preguntó sobre las crisis que han tenido en sus vidas, basado en 37 categorías de eventos traumáticos que incluían la muerte de un ser amado, enfermedades o lesiones serias, desastres naturales, y el divorcio. También se les preguntó a los participantes sobre su salud mental y sentido de bienestar, incluso sobre los síntomas de estrés postraumático, deterioro funcional o angustias.

Entonces, los investigadores totalizaron el número de eventos que las personas habían experimentado, y examinaron la relación entre el número de eventos y las diversas medidas de salud mental de los participantes.

Los resultados mostraron que las personas con un historial de algún tipo de adversidad no eran tan afectados por crisis recientes como aquellos que no sufrieron adversidad, o con un nivel de adversidad alto.

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"En nuestra muestra, las personas que experimentaron entre dos a cuatro o cinco eventos reportaron los mejores resultados de salud mental y física”, escribió Seery en un correo electrónico.

Los investigadores especulan que el enfrentarse a algunos retos difíciles ayuda a que las personas aprendan destrezas para sobrellevar estas situaciones, así como desarrollar la confianza de saber que superarán los malos tiempos.

Sin embargo, Seery advirtió contra el pensar que existe un número “óptimo” de desastres que las personas pueden tolerar. En cambio, las personas deben darse cuenta que “estar resguardado contra la adversidad puede protegernos a corto plazo, pero no contribuye a nuestro fortalecimiento posterior”.

En el otro extremo, el estudio sugiere que estar expuesto a la adversidad por largo tiempo puede abrumar a una persona y hacer que su salud mental decaiga.

El estudio no encontró evidencia de que ciertas categorías de eventos (como la muerte de un ser querido), tengan un mayor efecto sobre la salud mental que otros, dijo Seery.

La edad tampoco fue un factor. A pesar de que los investigadores se han preguntado si las personas con un número menor de traumas en su vida simplemente son más jóvenes y resistentes, y de la misma manera, si las personas mayores habrían experimentado más problemas al ser más largas sus vidas, la evidencia probó lo contrario. El número de desastres que una persona ha tenido que vencer —independientemente de la edad— fue un mejor factor predictivo de la salud mental de esa persona.

Aunque esto no quiere decir que debemos buscar las malas experiencias para poder endurecernos, aquellos que han triunfado ante la adversidad deben sentirse alentados. Como escribió Ernest Hemingway  en su novela A Farewell to Arms (Adiós a las armas): "El mundo quiebra a todos, y más tarde muchos se hacen fuertes en los lugares rotos”.

Candy Sagon escribe sobre salud y nutrición en AARP Bulletin.

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