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Diez conceptos erróneos acerca de los seguros para cuidados a largo plazo

¿Debería hacer esta inversión?

In English | ¿Le suena familiar este tipo de afirmaciones?

El seguro para cuidados a largo plazo es complicado, costoso e innecesario. Soy una persona sana. Tengo una familia que me cuidará y, de todos modos, me niego a ir a un hogar para el cuidado de personas mayores. Medicare y Medicaid cubrirán la atención cuando la necesite, entonces, ¿por qué gastar dinero en un seguro?

Vea también: ¿Pagará Medicaid hogares para el cuidado de adultos discapacitados?

Mujer mayor sola en una banca del parque - lo que usted necesita saber sobre el seguro de salud a largo plazo

Fotografía por Ryuichi Sato/Getty Images.

En promedio, las personas necesitan tres años de cuidados a largo plazo.

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Las probabilidades de que usted vaya a necesitar cuidados a largo plazo son mayores de lo que imagina. Según un estudio del periódico Inquiry, es probable que el setenta por ciento de los estadounidenses mayores de 65 años necesite alguna clase de cuidado a largo plazo. Eso incluye atención en hogares para el cuidado de adultos mayores y también asistencia en las actividades cotidianas como ir al baño, bañarse, vestirse, comer, levantarse de la cama y atención por incontinencia.

La semana pasada, el DHHS (Departamento de Salud y Servicios Humanos) anunció que está dejando de lado el seguro conocido como la ley CLASS (en inglés) (Servicios de Asistencia y Apoyo para Vivir en la Comunidad), que habría establecido un programa público de seguros de cuidados a largo plazo, a partir de la Affordable Care Act (Ley de cuidado de la salud de bajo precio).

Pese a que el Gobierno de Obama prometió seguir trabajando en una opción pública para el cuidado a largo plazo, no ha ofrecido soluciones concretas, lo que torna más probable que los ciudadanos tengan que recurrir al mercado abierto a la hora de buscar una cobertura.

En promedio, la gente necesita cuidados por tres años, pero, según la base nacional de datos sobre cuidados a largo plazo (National Clearinghouse for Long Term Care Information), del DHHS, el 20 % de los adultos mayores de hoy necesitarán cuidados por más de cinco años. Más del 40 % necesitará recurrir a un hogar especializado. Y, considerando que el costo anual promedio de la atención en uno de estos hogares es de $75.000, este nivel de atención podría consumir rápidamente sus ahorros.

“Los gastos en cuidados a largo plazo son uno de los mayores riesgos económicos que enfrentan los adultos mayores estadounidenses”, señala Richard Johnson, director del programa de políticas jubilatorias (Program on Retirement Policy) del Urban Institute. “Los hogares para el cuidado de personas mayores son increíblemente caros y, si usted no cuenta con un seguro, tendrá que pagarlo de su bolsillo, ya que Medicaid no entrará en acción hasta que usted haya gastado todo su dinero en cuidados a largo plazo”.

A continuación, los diez conceptos erróneos acerca de los seguros para cuidados a largo plazo, que deberá tener en cuenta cuando decida hacer o no esta inversión:

1. Medicare cubrirá la atención

Medicare sólo cubre cuidados a largo plazo por períodos cortos, como una rehabilitación después de una lesión o enfermedad. No cubre la asistencia en las actividades cotidianas que muchos adultos mayores necesitan para mantener su independencia. Medicaid cubrirá la atención en un hogar para el cuidado de adultos mayores sólo si su ingreso no alcanza un cierto nivel y luego de que usted haya agotado casi todos sus ahorros.

2. El seguro sólo cubre la atención en hogares para el cuidado de adultos mayores

Cuando se presentó el seguro para cuidados a largo plazo por primera vez, en la década de 1980, su objeto era cubrir sólo la atención en hogares para el cuidado de adultos mayores. Pero ya no es así. En la actualidad, la mayoría de las pólizas son pólizas conjuntas, lo que significa que cubren tanto asistencia en su propio domicilio como atención en este tipo de hogares. “Puede verlo de esta manera: El seguro de cuidados a largo plazo podría mantenerme lejos de un hogar para adultos mayores”, explica Johnson.

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3. Mi familia me cuidará gratis

Sí, probablemente lo harán. Pero piense si realmente quiere que lo hagan. Si usted necesita ayuda para ir al baño, bañarse o cambiarse la ropa interior sucia (la incontinencia existe), ¿le gustaría que sean sus hijos quienes lo ayuden o preferiría la ayuda de un profesional médico especializado? Los seguros para cuidados a largo plazo cubren asistencia brindada en su propio hogar por agencias de servicios de salud domiciliarios certificadas.

“Una vez que le hayan diagnosticado una enfermedad, no podrá conseguir cobertura”.

4. Soy demasiado joven aún para preocuparme por esto

Cuanto más joven sea, más probable es que resulte elegible para recibir cobertura. “La edad promedio de quienes contratan una cobertura es de 57 años, pero la mejor edad es entre los 52 y los 64, ya que una vez que alguien reúne los requisitos para acceder a Medicare, su historial médico tiende a complicarse más, a medida que se hace todos esos exámenes y análisis médicos gratuitos”, sostiene Jesse Slome, director ejecutivo de la American Association for Long-Term Care Insurance.

5. Cuando lo necesite, lo contrataré

“Una vez que le hayan diagnosticado una enfermedad, no podrá conseguir cobertura”, afirma Maryglenn Boals, agente independiente de seguros de cuidados a largo plazo de Phoenix. “Véalo de esta manera: No podemos asegurar una casa cuando ya está en llamas”. Cuando usted solicita una cobertura, la compañía de seguros analizará su historial médico más reciente a fin de evaluar su salud. Sólo se le niega cobertura al 17 % de los mayores de 50 años, aunque esa cifra salta al 45 % para los mayores de 70, señala Slome. Una vez que tenga cobertura y pague las primas, usted la seguirá teniendo, sin importar los problemas médicos que surjan.

6. No pasaré los exámenes médicos

No asuma que sólo porque tiene el colesterol alto o tiene unas pocas libras de sobrepeso no resultará elegible. En la mayoría de los casos, especialmente para aquellos de entre 50 y 70 años, la compañía aseguradora sólo estudia los registros médicos más recientes que obtienen de su médico para saber qué enfermedades le han diagnosticado y qué medicamentos está tomando. También deberá someterse a un examen cognitivo vía telefónica. No envían médicos al domicilio del postulante.

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7. Me negaron la cobertura, de modo que no soy asegurable

Sí, un rechazo es un duro golpe en su contra, admite Boals. Pero no significa que tenga que dejar de buscar. Hay muchas otras compañías, y un agente independiente de seguros para cuidados a largo plazo podría ayudarlo a encontrar una que no lo considere un riesgo, dice Boals.

8. No puedo pagarlo

La cobertura podría ser menos costosa de lo que cree, especialmente si la contrata entre los 50 y los 60 años. Para un matrimonio, ambos de 55 años y de buena salud, la prima anual promedio es de $2.350, señala Slome. (El rango de precios va de $2.085 a $3.970, según su historial médico y el asegurador). Las primas pueden subir con el tiempo, pero los aumentos nunca se basan en su historial médico personal, y requieren de la aprobación del ente regulador estatal.

9. El seguro cubrirá todas mis necesidades

El seguro a largo plazo no es ilimitado. En la situación que describimos anteriormente, la pareja de 55 años será elegible para una cobertura por un valor de $338.000 tan pronto paguen su primera prima. Para cuando tengan 85 años, esa cifra habrá ascendido a $821.500. Muchos planes también tienen deducibles, lo que significa que tendrá que pagar un determinado importe en concepto de atención médica antes de que la cobertura entre en vigencia. Y, si sus necesidades médicas exceden esos importes, tendrá que pagar la diferencia.

10. Es demasiado complicado

Si sus ojos se nublan al hablar de cuota, valor sin pérdida, cuidados compartidos… no es al único que le sucede. Distintas compañías ofrecen muchos y diversos planes. Sin embargo, la industria de los seguros de cuidados a largo plazo está trabajando para que sea menos confuso. “Creo que, como agentes, lo hemos complicado, pero no tiene que ser así”, señala Boals. “Hablamos en términos de seguros. Pero lo que les pregunto a mis clientes es: si algo sucediera, ¿cómo le gustaría que se viera?, ¿dónde le gustaría estar?, ¿cuáles son las cosas que le preocupan? Y diseñamos una póliza desde allí”.

Cynthia Ramnarace escribe sobre salud y la familia. Vive en Rockaway Beach, Nueva York.

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